Rifkin’s Festival es una comedia escrita y dirigida por Woody Allen (Annie Hall, Delitos y Faltas). Rodada en la ciudad de San Sebastián, se centra en un matrimonio en crisis que asiste al Festival de Cine, donde conocerán a personas que les harán replantearse su relación.

Está protagonizada por Wallace Shawn (Mi cena con André, La princesa prometida), Elena Anaya (La piel que habito, MotherFatherSon), Gina Gershon (Showgirls, Lazos ardientes), Louis Garrel (Un hombre fiel, El oficial y el espía), Sergi López, Enrique Arce, Christoph Waltz, Steve Guttenberg y Georgina Amorós. Tras su paso por el Festival de San Sebastián, como película inaugural de la Sección Oficial, se estrena en cines el día 2 de octubre de 2020.



Rifkin's Festival

Crítica de ‘Rifkin’s Festival’

Ficha Técnica

Título: Rifkin’s Festival
Título original: Rifkin’s Festival

Reparto:
Gina Gershon (Sue)
Christoph Waltz (Death)
Elena Anaya (Jo Rojas)
Wallace Shawn (Mort Rifkin)
Steve Guttenberg (Jake)
Louis Garrel (Philippe)

Año: 2020
Duración: 92 min.
País: Estados Unidos
Dirección: Woody Allen
Guion: Woody Allen
Música: Stephane Wrembel
Fotografía: Vittorio Storaro
Productora: Gravier Productions / Mediapro / Wildside
Género: Drama.
Distribuidora: Tripictures

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Tráiler de ‘Rifkin’s Festival’

Sinopsis de ‘Rifkin’s Festival

Historia de un matrimonio estadounidense que acude al Festival de Cine de San Sebastián. La pareja queda prendada del festival, así como de la belleza y encanto de España y la fantasía del mundo del cine. Ella tiene un affaire con un brillante director de cine francés y él se enamora de una bella española residente en la ciudad.



Donosti como product placement

La nueva comedia del genio neoyorkino, Woody Allenes un homenaje al cine, a San Sebastián y al propio Festival que acoge esta ciudad. En ese sentido, Rifkin’s Festival, funciona casi como un anuncio publicitario que destaca las virtudes del paisaje, a veces en exceso. Son innumerables las secuencias que incluyen alguna coletilla en los diálogos del tipo “qué bonita es esta ciudad” o “que estupendo es este Festival de Cine”. Es la técnica del product placement, siendo la marca a promocionar Donosti. Como enamorado de la ciudad, disfruto mucho viéndola en pantalla fotografiada por el gran Vittorio Storaro, pero me sobran todos esos comentarios.

Rifkin’s Festival no es una de las mejores películas de Woody Allen. La historia que alberga resulta demasiado anodina para trascender como una obra destacada dentro de su prolífica filmografía. Mantiene esa tendencia a la baja que tienen sus distintas incursiones por ciudades europeas como en A Roma con Amor o Vicky Cristina Barcelona, y que solo consiguió amplificar con Midnight in Paris. Es como si el cineasta no se sintiera cómodo cuando recibe el encargo de trabajar y escribir fuera de su entorno habitual. Se le ve tan perdido como lo están sus personajes en un país extraño.

Louis Garrel, Gina Gershon,
Louis Garrel, Gina Gershon. Foto de IMDB

Los líos sentimentales de siempre

Rifkin’s Festival no alberga demasiadas sorpresas argumentales. Vamos a encontrar la mismas obsesiones habituales de todo el cine del director, tanto al abordar las relaciones sentimentales como en los aspectos más metafísicos de la vida. Los protagonistas son una extraña pareja formada por Wallace Shawn y Gina Gershon. Él interpreta a un escritor en ciernes, incapaz de acabar su primera novela por miedo al fracaso. Es el alter ego del director, con sus típicas reflexiones y neuras. Ella es una publicista con ganas de aventuras, que se queda prendada de un director de cine prepotente, interpretado por un soso Louis Garrel. La cuadratura del círculo la cierra una cardióloga española con el rostro de Elena Anaya, convertida en el amor platónico del escritor que buscará cualquier excusa para obtener una nueva visita médica.

Los líos sentimentales de estos cuatro personajes interesan bastante poco. Los diálogos son ligeros y menos ingeniosos de lo que cabría esperar. La posterior incorporación de más personajes de vodevil como el marido de la doctora, un pintor mujeriego interpretado por un sobreactuado Sergi López, logra algún momento de vergüenza ajena.

Rifkin's Festival
Foto de IMDB

Un homenaje al cine

Pero no todo es malo en Rifkin’s Festival. La película transpira por todos sus poros el amor al cine que siente Woody Allen, en especial, al cine europeo. Hay varios diálogos que inciden en esto y sobre la influencia que tuvieron los cineastas europeos en la Edad de Oro de los cineastas norteamericanos. También abre un debate sobre la confrontación de comercialidad y autoría en el cine actual. El director se ríe bastante del encumbramiento mediático al que son sometidos algunos artistas con vocación de influencers. Para ello utiliza el personaje del cineasta francés que en una rueda de prensa afirma que su película acabará con el conflicto palestino. Esas son las líneas de diálogo de humor ácido que nos gustan.

Lo más interesante de la película son los homenajes visuales a cineastas como FelliniBergman, Truffaut o Welles. Woody Allen se pone juguetón e irónicamente muta durante algunas breves secuencias en los cineastas que siempre ha admirado, sirviéndose de varios momentos de ensoñación que tiene el protagonista. Es ahí donde Rifkin’s Festival adquiere su verdadera fuerza. La celebración del cine como un arte que nos emociona, nos educa y nos hace pensar. Al emular a otros directores es cuando curiosamente encontraremos al Woody Allen más divertido y creativo, en especial, cuando reformula algunas míticas secuencias de películas de su idolatrado Ingmar Bergman.

Rifkins Festival
Fotos de IMDB

 

Conclusión de ‘Rifkin’s Festival’

Rifkin’s Festival es la nueva comedia escrita y dirigida por Woody Allen, tras casi dos años de parón. En primera instancia, se puede ver como una nueva postal turística en la que se destacan los encantos de la ciudad de San Sebastián y de su Festival de Cine. Bajo la superficialidad de esa trama ligera de desencuentros sentimentales, hallaremos un homenaje bello y sincero al cine.

Lo mejor son las secuencias de ensoñación del protagonista que sirven al director para escenificar con mucho humor algunas secuencias míticas de películas de Ingmar Berman, François Truffaut, Jean-Luc Godard, Orson Welles, Luis Buñuel o Federico Fellini. Son momentos tan hilarantes como preciosos, que están muy por encima de la trama principal.

El reparto realiza un trabajo desigual, destacando la aportación de la española Elena Anaya. Cada una de sus apariciones eleva el nivel de la película, contrastando con la lamentable escena en que aparece un horrendo Sergi López. Si te gusta el cine de Woody Allen, encontrarás cosas suficientes para pasar un rato agradable. Si por el contrario no eres demasiado afín a su cine, mejor acércate a sus grandes obras.

Reportaje de Rifkin’s Festival en Días de Cine TVE

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