El Festival comienza a coger velocidad de crucero: después de una jornada inaugural con una propuesta de 9 películas, el sábado comienza la segunda jornada de FICX56; tocaba romperse la cabeza para elegir entre las 29 cintas que se repartían entre las 10 salas de proyección del festival. Las tres elegidas para esta crónica forman parte de la sección oficial. La francesa “Le priére” , la norteamericana “Madeline´s Madeline” y la serbia “The load”.

Segunda jornada de FICX56

Sección Oficial FICX56 – La prière

La prière, del director francés Cédric Kahn, venía avalada por el Oso de Oro que su protagonista principal Anthony Bajon consiguió en el pasado festival de Berlín. Bajon da vida a Thomas, un joven atormentado por su dependencia a la heroína, que acude a un centro de rehabilitación católico ubicado en algún lugar de los Alpes. La terapia utilizada en el centro tiene un método basado esencialmente en dos fundamentos: uno práctico, que consiste en pasar el mono y aguantarse como bien uno pueda, y otro espiritual: Dios está ahí para ayudarte: padrenuestros, versículos de la Biblia, salmos; y ya en tono lúdico festivo, canciones religiosas cantadas a coro por los jóvenes internos y con resultado verdaderamente exultante.

Pasadas 24 horas del visionado de la película, aun persiste en mí la perplejidad por la inclusión de “La priére” en la sección oficial de un festival de cine de alto voltaje como el de Gijón, por mucho que la película de Cédric Kahn haya pasado por Berlín. Creo sincera y humildemente, que tendría mejor acogida en algún festival de cine católico, que a buen seguro habrá en algún lugar de esta vasta e insondable villa del señor: ¡Amén!

 Madeline’s Madeline (Josephine Decker, Estados Unidos). Segunda jornada de FICX56

 Madeline’s MadelineLa directora norteamericana Josephine Decker, nos reconcilia inmediatamente con la sección oficial del festival gijonés (a fin de cuentas, un pecadillo lo comete cualquiera…). Madeline´s Madeline es puro cine experimental, radical, electrizante, tremendamente exigente con el público: puedes entrar en su propuesta, como fue mi caso, o salirte de la sala echando pestes, como fue el caso de otros muchos.

Madeline (Helena Howard) es el miembro más joven de un grupo de teatro de vanguardia. A punto de cumplir 17 años, la mente de la joven adolescente es un torbellino arrebatado y caótico: como el gato que interpreta en la obra teatral, Madeline puede ronronear de placer en tu regazo, y al segundo clavarte sus afiladas garras en el cuello. La difícil convivencia con una madre emocionalmente tan dominante como pueril (Miranda July), no hace más que agudizar los trastornos mentales de la chica. Tampoco contribuye al equilibrio de Madeline, la desmesurada exigencia interpretativa que la directora teatral (Molly Parker), sabedora de su potencial, impone a la adolescente.

La dirección que Josephine Decker imprime a la película, nos conduce por el precipicio de una catarata onírica y discordante, la cámara febril inicia un viaje interior por la mente caleidoscópica de Madeline: primerísimos planos, desenfoques, rápidos movimientos de cámara y un montaje vertiginoso, lanzan al espectador por una montaña rusa de percepciones sensitivas.

El trabajo interpretativo de Helena Howard, nos deja sin palabras: si una actuación como la suya la realizara una actriz adulta, la calificaríamos de extraordinaria, pero que Helena tenga 17 años y este sea su debut ante las cámaras, no queda otra que calificarla categóricamente de prodigiosa.

Premiada en festivales como Montclair, Sarasota o Dallas, y con con tres nominaciones para los Gotham Awards, Madeline’s Madeline , tiene papeletas para llevarse algún premio en Gijón.

 

 The load. Segunda jornada de FICX56

La última propuesta del día en la sección oficial, fue “The load” (Teret), debut en el largometraje de ficción del director de documentales serbio Ognjen Glavonic.

En un gran plano general, un camión desciende lentamente por una sinuosa carretera de montaña. Sobre la línea del horizonte, unas ráfagas rojizas iluminan la noche: escuchamos el sonido lejano de sus detonaciones. Las fuerzas aliadas de la OTAN bombardean Belgrado.

A través de las ventanillas del camión, vemos los efectos de una ataque reciente contra vehículos a ambos lados de la carretera. Vlada (Leon Lucev) conduce con prudencia, mirando con nerviosismo los coches aun en llamas.

La carretera que une Kosovo con Belgrado ha sido cortada por una barricada. Vlada tendrá que buscar una ruta alternativa para llevar a su destino el cargamento que le ha sido asignado. Un joven autoestopista que recoge por el camino, pondrá un contrapunto vital a una realidad devastada por la guerra. La ilusión del muchacho por iniciar una nueva vida en Alemania, contrasta con la resignación de aquellos que, como Vlada, no tienen más opción que resignarse a transitar por las orillas de la muerte y la desolación.

Si sobrevivir a la guerra es el máximo objetivo diario de la población civil, ganarse un jornal con el que alimentar a la familia se convierte, en ocasiones como la que le toca sufrir a Vlada, en una carga tan pesada e ignominiosa como la que lleva en la caja de su camión.

Nacido en Belgrado en 1985, Ognjen Glavonic tenía 15 años cuando estalló la guerra de los Balcanes. En el encuentro con el público que mantuvo tras la proyección de The load en Gijón, el director criticó abiertamente el pacto de silencio que se ha impuesto sobre la última guerra europea.

Dura, pero necesaria y de visionado obligatorio, la película de Glavonic se estrenará este sábado 24 de noviembre en Belgrado.

Mas información en http://www.gijonfilmfestival.com/

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Carlos Espina

He trabajado en el sector audiovisual haciendo un poco de todo: spots publicitarios para cine, he realizado tres documentales, un corto de ficción, he escrito guiones, reportajes fotográficos y recientemente he estrenado mi primera obra de teatro. He visto tanto cine que los recuerdos de mi vida están llenos de recuerdos de ficción, de las historias que han imaginado otros y que generosamente han compartido. No sería descabellado decir, que no entiendo la vida sin el cine.

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