Soñando un lugar es un documental español escrito y dirigido por Alfonso Kint, basado en su propia experiencia autobiográfica con la puesta en marcha del proyecto artístico Pueblos en Arte, junto a Lucía Camón.

No ha tenido estreno en salas comerciales, pero ha pasado por distintos festivales de cine como Seminci (Valladolid), Zaragoza o La Cabina (Valencia). Nos llega a casa través de la plataforma VOD de Filmin desde el día 17 de abril de 2.020.



Crítica de ‘Soñando un lugar’

Ficha Técnica

Título: Soñando un lugar
Título original: Soñando un lugar

Reparto:
Alfonso Kint
Lucía Camón

Año: 2018
Duración: 70 min.
País: España
Director: Alfonso Kint
Guion: Alfonso Kint
Fotografía: Alfonso Kint
Música: Pascal Gaigne, Damián Peña Steffen
Género: Documental
Distribuidor: Filmin

Filmaffinity

IMDb

Tráiler de ‘Soñando un lugar’

Sinopsis

Lucía y Alfonso viven juntos en Madrid dedicados al mundo del arte. Tras el nacimiento de su hija Greta y en busca de un cambio deciden trasladarse a un pequeño pueblo en medio de un desierto demográfico.

A través de los vecinos, van descubriendo la delicada situación en la que se encuentra este lugar, motivo que les empuja a reinventarse desde cero. Lo que ocurre después cambia sus vidas y las de otras personas.

Una visión diferente sobre el presente de estos pueblos y sus inmensas posibilidades; una apuesta que nos plantea la duda de si vivir concentrados en las ciudades es realmente una necesidad o una costumbre difícil de cambiar.



Autobiografía y crónica social

Alfonso Kint es un artista multidisciplinar madrileño que tras iniciarse como diseñador e ilustrador gráfico, nos ofrece ahora un trabajo documental del que asume casi toda la responsabilidad creativa. Tiene la colaboración en Soñando un lugar de la poetisa y actriz Lucía Camón, su mujer, que pone rostro y versos a este relato que trasciende lo puramente autobiográfico.

Una pareja real que, junto a su hija Greta, cambió el tráfico y ruido de Madrid por la tranquilidad y silencio de Torralba de Ribota, un pequeño pueblo que en invierno tenía menos de 100 habitantes. El documental Soñando un lugar sigue sus pasos y reflexiones durante una etapa que comprende desde 2010 hasta 2018, con la gestación del proyecto cultural Pueblos en arte.

Soñando un lugar

Un cuento real

La voz en off inicial parece querer narrar Soñando un lugar en formato de cuento. Como si se tratase de las páginas de La Primera Vez que Nací de Vincent Cuvellier y Charles Dutertre. Posteriormente, se introducen imágenes caseras que captan algunos retazos de vida, testimonios naturalistas de los lugareños, breves apuntes de vídeo-arte y otras escenas con mayor planificación cinematográfica. Un compendio visual que busca relatar un viaje vital.

Es importante recordar el contexto de Soñando un lugar, el momento en que deciden buscar ese cambio radical. Estamos en la primavera de 2011. La indignación social se apodera de las calles. El Movimiento del 15-M nace como una revolución social contra la clase política y el resto de poderes fácticos. En mitad de una crisis económica que trastocaba los cimientos del estado del bienestar, una manera de reinventarse era tomar refugio en un lugar con recursos propios como es el campo.

Soñando un lugar

Un pueblo sin escuela, es un pueblo muerto

Pero la vida no es un cuento. Y cambiar de estilo de vida nunca es fácil. La pareja protagonista afronta con serenidad su adaptación a un entorno rural. Pero enseguida descubre esa otra realidad de lo que se conoce como la España vaciada.

Sin niños, ni jóvenes, ni escuelas, la vida de los pueblos está condenada a extinguirse al tiempo que vayan despareciendo los más viejos del lugar, esas voces sabias que tienen los aldeanos. Alguien lo dice en Soñando un lugar, «cuando no hay escuela en un pueblo, se convierte en un pueblo muerto».

De ahí les surge la idea de crear un proyecto cultural que atraiga gente nueva al pueblo. Es una manera recíproca de insuflarse vida. El pueblo se llenará de animación y risas. Las personas que lleguen encontrarán un nuevo camino para explorar.

Soñando un lugar

El arte regenerador

Me parece una paradoja extraña como se produce la despoblación hacia las grandes ciudades en los momentos de bonanza económica y como durante las crisis surge la necesidad de volver. Es como un retorno a la calidez del vientre familiar. Igual de paradójico es que esas casas vacías que en Soñando un lugar no están en venta ni alquiler, dejando sin sitio para vivir a los que deciden establecerse en el pueblo. Casas llenas de fantasmas del pasado que retuercen con su cordón umbilical el cuello del porvenir de todo un pueblo.

Ese proyecto tan fantástico que crearon Kint y Camón, se llama Pueblos en arte. Un espacio que sirve como punto encuentro para artistas de toda índole y procedencia que buscan su inspiración al margen de las distracciones de la vida moderna. El arte como idea regeneradora. Hay una secuencia donde tras una tormenta que oscurece a todo el pueblo, la presencia del arte parece esbozar un arco iris en el lienzo del cielo.

Conclusión de ‘Soñando un lugar’

Soñando un lugar es un documental español escrito y dirigido por Alfonso Kint. Rodado durante casi 9 años, narra a modo autobiográfico la decisión de abandonar la ciudad para iniciar una nueva vida en un pequeño pueblo. Allí junto a su mujer, Lucía Camón, deciden crear el proyecto de Pueblos en Arte. Una idea para repoblar el pueblo y generar un espacio creativo para los artistas.

El documental dura poco más de 1 hora y tiene una realización sencilla. Sin embargo, no elude reflexionar sobre temas importantes. Nos habla de la necesidad de recuperar la actividad en la España vaciada o del arte como regenerador de vida. También hay que destacar la banda sonora compuesta por Pascal Gaigne y Damián Peña Steffen. Recomendable para los que busquen documentales de tono naturalista.

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