Uno de los títulos más llamativos de cine LGBT en Asia ha sido Song Lang, película dirigida por Leon Le. El director vietnamita ha estado presente en dos ocasiones en el Festival Asians On Film, llevándose el galardón al mejor director y al mejor drama por «Talking to My Mother» y al mejor corto y edición por «Dawn». Con este film, se alzó con el premio a mejor director novel en el Festival Internacional de Cine de Beijing, además de llevarse el premio del público en el Festival Internacional de Cine Frameline de San Francisco. Es una de las apuestas de la Sección Oficial del 24ª edición del Festival LesGaiCineMad 2019.



Song Lang

Crítica de ‘Song Lang’

Ficha Técnica

Título: Song Lang
Título original: Song Lang

Reparto:
Lien Binh Phat (Dung)
Isaac (Linh Phung)
Phuong Minh (Tía Nga)
Tú Thanh (Lan)
Tú Quyên (Thuy Van)

Año: 2018
Duración: 90 min
País: Vietnam
Director: Leon Le
Guion: Leon Leti & Thi Minh Ngoc Nguyen
Fotografía: Bob Nguyen
Música: An Ton That
Género: Drama
Distribuidora: Asian Cinema Entertainment

Filmaffinity

IMDb

Tráiler de ‘Song Lang’

Sinopsis de ‘Song Lang’

Ambientado en 1980 en un Saigon imaginario, Song Lang es un crudo thriller que esconde un tierno y romántico fondo. La película muestra la curiosa relación que surge entre el fornido y taciturno Dung (Lien Binh Phat), duro cobrador de deudas de un despiadado prestamista, y Linh Phung (famoso cantante de V-pop, Isaac), un carismático joven cantante de ópera de una compañía en apuros que representa cai luong, una versión moderna de ópera folk tradicional Vietnamita.

Ambos se conocen cuando Dung llega a la Compañía para cobrar a la fuerza una deuda, pero al cruzarse sus caminos de nuevo, surge una amistad – y luego algo más – que da lugar a sentimientos sorprendentes entre ellos. Su historia pronto toma también un cariz operístico. (FESTIVAL LESGAICINEMAD 2019).



Song Lang
Foto de Asian Cinema Entertainment

El desgarrador relato del amor

Es inevitable expresar con palabras lo que hace sentir Song Lang al espectador desde sus primeras secuencias hasta su desenlace. El guion de Leon Le y Minh Ngoc Nguyen tiene una sensibilidad en su texto, que consigue ahondar de una forma muy profunda en las emociones tan complejas del ser humano. Una historia en la que el público entra desde el primer momento, capta esa humanidad y verdad que hay en la identidad de sus personajes. Va creando un espacio dominado por los silencios que cubre el relato. No busca un impacto fortuito sobre la audiencia, sino envolverlos en un manto sensitivo con el que empatizar. Lo que podía caer en una historia de amor que siguiera los estereotipos de los dramas románticos, logra un resultado totalmente distinto y con una calidad narrativa excelsa.

La construcción de los protagonistas lleva en sí misma una esencia reflexiva y analítica. Con sumo cuidado expone esas taras existenciales, que marcan la propia personalidad de una persona. Las experiencias y el propio bagaje trascendental de las vivencias. Desnuda a sus personajes en alma, dejando el género apartado y elevándolo a un nivel superior. Una historia que no se ve marcada por la sexualidad, sino algo tan universal y básico como es el amor entre personas. Una muestra de la poca importancia del sexo, a la hora de hablar de sentimientos. Las relaciones que se exhiben en el film parten desde una franqueza y una introspección, que fabrica una red en la que todos sus sujetos tienen alma propia. Se cuida cada detalle de cada uno de los individuos que forman parte de esta historia. No hay ningún personaje aleatorio, ni ninguna secuencia sobrante.

Foto de Asian Cinema Entertainment

La sutileza del actor

Lien Binh Phat e Isaac son el cuerpo y alma de Song Lang. Los dos actores protagonistas se encuentran entre las mejores interpretaciones del cine de 2019. Ambos forman un conjunto perspicaz y agudo, además de crear una sinergia entre ambos, provocando una explosión de sensibilidad increíble. Por un lado, Lien Binh Phat va desde el exterior hasta lo recóndito del interior de su Dung. Desde su carta de presentación, hace un gran ejercicio interpretativo de transmitir a través de su expresión no verbal, las heridas del ánima y la búsqueda de la luz. No se limita a dar vida a un “chico malo”, ni caer en el cliché de la “transformación” benévola, sino que alcanza un estado todavía mejor. Se entrega totalmente a su personaje y atrapa al espectador con su trabajo artístico. Muestra las dos caras de la moneda de la naturaleza personal de su personaje.

Isaac, por su parte, se aleja de los convencionalismo de la imagen del artista ni se apoya en la sexualidad de su personaje para dar mayor dramatismo a Linh Phung. Levanta un carácter temperamental, que combina perfectamente con una delicadeza que le permite explorar con el espectador los distintos ángulos que surgen en ese torbellino de sensaciones. Sabe escuchar la secuencia, conoce su espacio en escena y pisa con una fuerza abrumadora. Luego, su desempeño en las escenas teatrales son exquisitas. Hechiza a la audiencia. Un despliegue de toda su capacidad expresiva. Por último, el reparto secundario realiza una labor interpretativa extraordinaria, dado que gracias a ellos, adquiere la cinta mayor calidad. No sería posible toda esa emoción sin cada uno de ellos. Unas actuaciones muy distinguidas y con mucha verdad en ellas.

Foto de Asian Cinema Entertainment

Magia y arte

Tras unas actuaciones preciosas y un guion muy reflexivo con gran profundidad, lo que termina por hacer de Song Lang una película imprescindible es su realización técnica. Es sorprendente el gran gusto artístico que desprende en cada particularidad de sus escenas. La dirección fotográfica es una obra de arte, en estado puro. Unos encuadres muy bellos, que han sabido combinarse con una maniobra muy creativa de la iluminación y los elementos plásticos que conforman la imagen. Es cine en sí misma. Luego, la dirección artística está al mismo grado que la fotográfica, la puesta en escena es soberbia: la combinación de los espacios, la elección de los colores, el atrezzo utilizado, el detalle en cada elemento visual en el escenario. Hace de los bajos fondos, una obra dominada por la belleza y la elegancia cinematográfica. Es innegable la gran calidad que emana de este largometraje.

El montaje lleva al film a un ritmo pausado, sin caer en la monotonía, sino al contrario, con un dinamismo y un magnetismo que provoca que el espectador esté pendiente en todo momento de lo que ocurre en la pantalla. Sabe dar importancia a los silencios, a ese carácter más contemplativo, pero ejecutándolo desde una posición activa. Es una maravilla como enlaza la historia y las metáforas visuales que hay en ella. Además, ensambla con una rapidez sensitiva las escenas con mayor carga dramática, dando un resultado que deja sin aliento al público. Por último, la música es uno de los factores más influyentes en el film, dando ese toque final que termina por enamorar a la audiencia. Esa mezcla entre la banda sonora principal y la música diegética en diversas secuencias, hace que el nivel de expresión llegue a la cumbre. Con todo ello, culmina en un resultado impoluto.

Song Lang
Foto de Asian Cinema Entertainment

Conclusión

Song Lang es cine en estado puro. Desprende talento y sensibilidad en todos los elementos que forman parte de la película. El guion crea una historia de amor con una delicadeza y sutileza que enamora al espectador. Los personajes muestran todas las aristas y contrastes que hay en ellos, sucumbiendo a una naturaleza sensitiva elevada. Las actuaciones de Lien Binh Phat e Isaac son excelentes, podrían ser dos de los mejores trabajos actorales del 2019. La realización técnica es superior, con un despliegue impoluto y un resultado que se puede considerar toda una obra de arte. Una película necesaria, que se disfruta tanto por la humanidad de su texto como por la belleza en cada una de sus secuencias. El espectador cae a sus pies y deja un poso de satisfacción sensitiva sublime.

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