Sospecha  dirigida por el maestro Alfred Hitchcock supuso la primera colaboración con Cary Grant en una adaptación de la novela ‘Before the Fact’ del escritor británico Anthony Berkeley Cox. Sin embargo, la gran triunfadora en el reparto fue una preciosa Joan Fontaine que fue galardonada con el Óscar de la Academia por esta interpretación.



Crítica de Sospecha

Sospecha

Ficha Técnica

Título: Sospecha
Título original: Suspicion

Reparto:
Cary Grant (Johnnie Aysgarth)
Joan Fontaine (Lina McLaidlaw Aysgarth)
Cedric Hardwicke (General McLaidlaw )
Nigel Bruce (Gordon Cochran Thwaite aka Beaky)
May Whitty (Mrs. McLaidlaw (as Dame May Whitty))

Año: 1941
Duración:
 99 minutos
País: Estados Unidos
Director: Alfred Hitchcock
Guion: Samson Raphaelson, Joan Harrison, Alma Reville
Fotografía: Harry Stradling (B&W)
Música: Franz Waxman
Género: Intriga. Romance

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IMBD

Tráiler de Sospecha

Premios

  • Óscar: Mejor actriz (Joan Fontaine). Nominada a Película y Música.1941
  • Círculo de Críticos de Nueva York: Mejor actriz (Joan Fontaine). 1941


Recordando la historia estrenada en el año 1941

Sospecha narra la historia de Lina (Joan Fontaine), que es una atractiva pero introvertida joven de la alta burguesía británica, absorbida por la estricta educación que ha recibido de sus padres y que se limita a darles la razón y a guardar las buenas formas de una cerrada sociedad.

Cuando aparece en su vida, un locuaz vividor llamado Johnnie (Cary Grant), cae rendidamente enamorada de él y contraen matrimonio clandestinamente para evitar la oposición de sus padres.

Sospecha de Alfred Hitchcock

Tras una luna de miel visitando Nápoles, Capri y París, Lina descubre que Johnnie está arruinado y empieza a sospechar que su marido la ha conquistado por sus recursos económicos y por la posibilidad de hacerse con la herencia que ella reciba. La sombra de la duda, comienza a envenenar la relación.

Presentación de personajes muy al estilo Hitchcock

Como es norma el maestro del suspense, nos regala una presentación riquísima en matices aunque un tanto ingenua. Observamos a Lina que es una recatada señorita que viaja sola en un vagón de primera clase de un tren. Ella es una ávida lectora con lentes y un elegante sombrero alado. Tiene en sus manos un libro de psicología. Johnnie acaba de sentarse frente a ella, seductor, la mira desde los tobillos hasta el sombrero, podría decir que se la come con la mirada. Lina recuerda que su cara la ha visto en alguna parte, y cae, claro es porque está en el periódico. Ese guapo galán que tiene frente a ella es conocido y él no le quita ojo de encima. Ese recorte del periódico lo guardaría en su libro, sería el inicio de su relación. La soltería de la inteligente Lina ha llegado a su fin.

Y para Johnnie es otra manera de seguir disfrutando de su vida de empeño. Es adicto a las carreras de caballos y vive del cuento, literalmente. Se inventa mil argucias para seguir adelante. Gana con la misma alegría que pierde. Es el tipo de jugador que no da «palo al agua» pero que cualquier estrategia será buena para conseguir dinero y seguir jugando. Y Lina puede que sea su próximo plan. Él no dudará en vender cualquier cosa, aunque signifique mucho más que el valor que tenga el objeto. No tiene sensibilidad para ello.

Hitchcock interpela directamente al espectador

La película evoluciona de una manera asombrosa desde una ingenua comedia romántica, hasta convertirse poco a poco, en un intenso thriller de suspense. La génesis del conflicto narrativo surge cuando la virginal Lina, empieza a sospechar que su marido está dispuesto a llegar hasta las últimas consecuencias para hacerse con la herencia familiar. En esos momentos cualquier cosa puede tambalear la relación. El enamoramiento más dulce puede agriarse por un aditivo añadido y medido a tiempo.

Sospecha de Hitchcock

Hay indicios de que Johnnie pueda llegar a ser un asesino por su extrema ambición. La sospecha empieza a herir a Lina… ¿Acaso él es verdaderamente culpable de esta situación? ¿Puede que ella sea su próxima víctima? ¿O acaso es todo una paranoia de ella? Esto es lo maravilloso del cine de Hitchcock, es decir, la interpelación directa con el espectador, al que convierte en una marioneta de sus juegos malabares.

Unas interpretaciones inolvidables

En Sospecha unos jovencísimos y encantadores Cary Grant y Joan Fontaine son los protagonistas absolutos del reparto. Son esos rostros inolvidables llenos de matices y expresiones que envuelven unos primeros planos en blanco y negro. Unas caras elegantes y sutiles, con una aguda y fina forma de arquear la mirada.

Y la nuestra, la mirada del espectador, no se pierde en otros detalles, la pantalla está llena con dos mitos del séptimo arte. Su presencia es constante, robando plano tras plano nuestra atención. Del resto del reparto, solo destacaría a un viejo amigo de Johnnie , llamado Beaky (Nigel Bruce), que representa la inocente complicidad en las artimañas de este personaje tan siniestramente encantador que Alfred Hitchcock concedió a Cary Grant.

Premios, vestuario y uso de los espacios escenográficos

En cuanto a premios, Joan Fontaine fue galardonada con el Óscar de la Academia por esta interpretación. La música un tanto excesiva de Franz Waxman, mereció la nominación, pero no el más alto galardón de la industria de Hollywood.

Suspicion

Otro aspecto a destacar es un conseguido vestuario de época, unos interiores de estilo georgiano y el uso de unos vehículos con puertas a favor del viento, que en la épica escena del precipicio cobrarán una importancia singular.

El uso de los espacios escenográficos tanto exteriores como sobre todo en los interiores de la casa, son otro personaje más de la película con los que Hitchcock juega a abrir y cerrar planos de una manera maestra.

Conclusión

Sospecha es sobre todo un viaje hasta la duda que habita en el interior humano. Hay una frase de Lina en la que dice: «Estoy segura que hallarás la manera de justificarte a ti mismo y explicárselo a los demás», cuando es en realidad ella la que está justificándose continuamente y dudando de su primer amor. Pero no es ella la que duda sola, Alfred Hitchcock nos lleva en una controvertida y debatible parte final, a dudar junto a él, en un final sorprendente y desconcertante que hacen de la película un inteligente vehículo que merece un segundo visionado para comprender toda la composición de la historia.

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