Había muchas expectativas alrededor de Supergirl. No solo por ser la primera película en solitario del personaje dentro del nuevo Universo DC, sino también porque adaptaba Supergirl: La mujer del mañana uno de los cómics de superhéroes más aclamados de los últimos años. Sin embargo, después de ver Supergirl, mi sensación es que estamos ante una película correcta, entretenida por momentos, pero demasiado genérica como para dejar huella. Estreno el 26 de junio de 2026 en salas de cine españolas.
Crítica de 'Supergirl'
Resumen
Ficha Técnica
Título: Supergirl
Título original: Supergirl
Reparto:
Milly Alcock (Supergirl)
Matthias Schoenaerts (Krem)
Eve Ridley (Ruthye)
Jason Momoa (Lobo)
David Krumholtz (Zor-El)
Emily Beecham (Alura Zor-El)
David Corenswet (Superman)
Wil Coban (Pub Brute)
Ferdinand Kingsley (Elias Knoll)
Diarmaid Murtagh (Drom Baxton)
Emily Piggford (Delilah Knoll)
Bruce Lennox (Emond Knoll)
Audrey Brisson (Lumpy Alien)
Año: 2026
Duración: 107 min
País: Estados Unidos
Director: Craig Gillespie
Guion: Ana Nogueira. Cómic: Tom King. Personajes: DC Comics
Fotografía: Rob Hardy
Música: Claudia Sarne
Género: Ciencia ficción. Fantástico
Distribuidor: Warner Bros Pictures España
Tráiler de 'Supergirl'
Sinopsis
Cuando un adversario inesperado y despiadado ataca demasiado cerca, Kara Zor-El, alias Supergirl, se une a regañadientes a un improbable compañero para un viaje épico e interestelar de venganza y justicia.
Dónde se puede ver la película en streaming
Presencias y ausencias
Lo primero que sorprende es que, pese a no estar dirigida por James Gunn, su estilo está presente en prácticamente toda la película. La estructura de aventura espacial, el viaje de planeta en planeta, el humor constante y el equilibrio entre acción y comedia recuerdan muchísimo a los Guardianes de la Galaxia de Marvel Studios. El problema no es que tome esa inspiración, sino que rara vez consigue hacer algo propio con ella. Da la sensación de que sigue una fórmula ya conocida sin aportar una identidad diferenciada. De hecho, parece que Craig Gillespie, el director, ha ido directamente a la fuente que es James Gunn para replicar su estilo y no aportar demasiado con lo que el conjunto de Supergirl se siente como un encargo más que como un escalón de una gran historia sobre dioses y monstruos.
Milly Alcock es, sin duda, lo mejor de la película. Consigue construir una Kara muy diferente a Superman: más impulsiva, más rota emocionalmente y con una personalidad marcada por el dolor de haber perdido Krypton. La actriz sostiene gran parte del metraje incluso cuando el guion no termina de desarrollar todo el potencial del personaje. Acompañada por Eve Ridley, que interpreta a Ruthye, las dos actrices tienen una buena química y me apetece seguir viéndolas en el futuro del Universo DC.
Otro de los grandes reclamos era Lobo, interpretado por Jason Momoa, y la verdad es que no decepciona. Cada vez que aparece, la película gana energía. Tiene presencia, carisma y un sentido del humor que funciona mucho mejor que algunos de los chistes repartidos por el resto del metraje. Aún así, no roba el protagonismo a Supergirl pero ofrece la posibilidad de ver a este personaje en productos secundarios. Mi mayor miedo era que parecería un añadido a la película, pero se integra bien en la trama y aporta una presencia increíble.
El debe y un haber
El gran debe de Supergirl está en el guion. La historia nunca termina de despegar porque todo resulta excesivamente previsible. Desde muy pronto es fácil imaginar hacia dónde va a ir cada situación y pocas escenas consiguen sorprender realmente al espectador. La aventura avanza de un planeta genérico a otro con buen ritmo, pero muchas veces parece una sucesión de episodios conectados entre sí en lugar de una historia que vaya creciendo emocionalmente. Es una mezcla, como ya han destacado otros críticos, entre Star Wars y los Guardianes de la Galaxia. Me atrevería a decir que también cuenta con la suciedad del universo de Rebel Moon de Zack Snyder aunque Supergirl, siendo genérica, es mucho mejor que el último proyecto de Snyder.
Y si hay un aspecto especialmente decepcionante es el villano. Es completamente genérico, sin personalidad y sin una motivación que lo haga interesante. Nunca llega a sentirse como una amenaza real y acaba siendo el típico antagonista funcional que existe únicamente para justificar las escenas de acción. En una película que intenta hablar del trauma, la venganza y la madurez, se echa en falta un rival mucho más trabajado que ponga realmente a prueba a la protagonista y que construya una amenaza que haga plantearse sus ideales a Kara Zor-El.
Visualmente tampoco me parece una película especialmente memorable. Hay algunos escenarios espaciales interesantes y el diseño de ciertos planetas funciona, pero en general todo transmite una sensación de familiaridad. No hay grandes secuencias de acción ni imágenes que realmente se queden grabadas en la memoria. Cumple, pero poco más.
Conclusión de 'Supergirl'
En conjunto, Supergirl me ha parecido una película correcta, pero muy conformista. Tiene una protagonista fantástica, un reparto solvente y algún personaje secundario tan carismático como Lobo, pero se pierde en un guion demasiado convencional y en un villano completamente olvidable. Es una de esas películas que se disfrutan mientras duran, pero que difícilmente generan conversación unos días después de verla. Sirve como entretenimiento de verano para estar en una sala de cine fresco durante una ola de calor.
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