Galardonado en el Concurso Nacional de Proyectos de la Semana de Cine de Medina del Campo 2017, Premio de la Diputación de Valladolid y Premio Movistar Plus, Sushi, una producción de Mammut con la colaboración de Pecera Estudio y de la ECAM y distribuido por Marvin&Wine, se trata del primer cortometraje escrito y dirigido por el realizador madrileño Roberto Martín Maiztegui (Premio SGAE de Teatro Jardiel Poncela 2017, por su obra "El milagro español"), protagonizado por Ángela Boix ("Diamond Flash", "Sara a la Fuga" o "Ahora seremos felices") y Francesco Carril ("Los exiliados románticos", "Los ilusos" o "La reconquista").



Sushi

Crítica de Sushi

Ficha Técnica

Título: Sushi
Título original: Sushi

Reparto:
Ángela Boix
Francesco Carril

Año: 2018
Duración: 15 min.
País: España
Director: Roberto Martín Maiztegui
Guion: Roberto Martín Maiztegui
Fotografía: Michal Babinec
Música: -----
Género: Drama
Productora: Mammut
Distribuidora: Marvin & Wayne

Sinopsis

15 minutos en la vida de una mujer (Ángela Boix) que quiere luchar por salvar una relación de pareja consumida por los años, las rutinas y las traiciones, pero que ella todavía cree poder recomponer.

Donde ver el cortometraje



Una conversación

Un cielo nublado, un coche en mitad de la naturaleza y una música que suena desde el interior del vehículo. Así empieza Sushi.

En el interior del coche estaba el personaje interpretado por Ángela Boix y la música que sonaba era un disco de coplas de su pareja (Francesco Carril), al que ahora le cuesta recordar que tenía, y que habían escuchado tiempo atrás, un tiempo al que ahora ella le gustaría volver. Pues a través de la conversación en la que transcurrirá el cortometraje, pronto sabremos que las cosas entre ellos no van bien, que probablemente hace tiempo dejaron de ser como en los recuerdos que ahora ella quiere evocar.

Sushi

Truffaut como Mia Hansen-Love estaba convencido de que hay dos tipos de películas: las que muestran la realidad tal y como es y las que filman cómo le gustaría a su realizador que fuese esa misma realidad. Bien, pues en este cortometraje Martín Maiztegui nos deja claro que es de los primeros (al menos por el momento), y es precisamente aquí donde radica su gran virtud: en cómo a través de una conversación cotidiana, de una situación que todos podemos haber vivido o podríamos vivir, hacernos próximos sus personajes, que podamos mirarnos en ellos. Pues a través de un diálogo que va de lo trivial a lo trascendente, de una conversación que todos podríamos tener, Sushi habla sobre el amor, sus recuerdos comunes, lo que deseamos y lo que realmente es; sobre los sueños y frustraciones que hay en un amor.

Lo acertado y la fuerza de Sushi radica en haber logrado filmar de forma honesta la misma realidad, en el naturalismo que destila el diálogo y las interpretaciones de sus personajes. Da lo mismo que no tengamos treinta años, que no tengamos o no hayamos tenido pareja o que no hayamos pasado por una crisis similar. Maiztegui llega al mismo punto que Almodóvar a través de caminos muy distintos: que el espectador pueda reconocerse en la ficción, en los sentimientos y emociones que expresan sus personajes.

La fuerza del guion y la interpretación

No cabe duda pues que la fuerza de Sushi radica en el diálogo y en la interpretación: en lo que se dice y cómo se dice. Un planteamiento arriesgado que el guion de Maiztegui y su interpretación logran resolver de forma muy notable. Pues aquí jugarán un papel importante los cambios de tono en la conversación de los personajes, cambios que dotarán de naturalidad y agilidad a la misma, logrando sostener el relato hasta el final.

De los momentos de tensión a los momentos de nostalgia ante un recuerdo feliz, de la confianza a la desconfianza, de lo trivial a lo trascendental, de sus encuentros a sus desencuentros, de la imposibilidad de olvidar al deseo de superación, cambios que progresivamente irán mostrando la situación de la pareja sin que nada parezca impostado o vacío.

Sushi

Por último, el otro punto clave de la ficción: la impecable interpretación de los actores que dan vida a la pareja. Pues las expresiones, los gestos, las miradas y la voz de Ángela Boix y Francesco Carril para encarnar las diferentes formas que sus personajes tienen de enfrentarse a su situación, además de dotar de verosimilitud al relato, le confieren una tensión difícil de alcanzar en un relato a dos.

Conclusión

En conclusión, Sushi constituye otra muy buena demostración de lo poco que hace falta para narrar una historia, de que lo importante no radica ni en el qué, ni en el con cuánto se cuenta, sino en el cómo. Pues con tan sólo 15 minutos Maiztegui logra hablarnos sobre sentimientos y emociones inherentes a la condición humana; filmar el agotamiento de un amor, el deseo de reconstruir algo que se ha roto para siempre y la imposibilidad de realizarlo, la distancia entre lo que fuimos, lo que desearíamos ser y lo que somos ahora.

Guerreros

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