La Temporada final Parte 1 de Las chicas del cable es el principio de la última entrega de la primera ficción española de Netflix. Tras cuatro temporadas, y en plena emisión de la quinta, parece que este grupo de mujeres tendrá que cerrar las puertas de la compañía telefónica para siempre. Tras la marcha de Maggie Civantos, el elenco principal sigue conformado por Blanca Suárez, Yon González, Nadia de Santiago, Martiño Rivas, Ana Fernández y Ana Polvorosa. Esta primera parte fue estrenada el pasado 14 de febrero de 2020.



Temporada final Parte 1 de Las chicas del cable

Crítica de la Temporada final Parte 1 de ‘Las chicas del cable’

Ficha Técnica

Título: Las chicas del cable
Título original: Las chicas del cable

Reparto:
Blanca Suárez (Lidia Aguilar)
Yon González (Francisco Gómez)
Ana Fernández (Carlota Rodríguez de Senillosa)
Nadia de Santiago (Marga Suárez)
Ana Polvorosa (Óscar Millán)

Año: 2020
Duración: 50 min por capítulo apróx.
País: España
Creadores: Ramón Campos y Teresa Fernández-Valdés
Guion: Ramón Campos, Teresa Fernández-Valdés, Gema R. Neira, María José Rustarazo, Michael Sorich, Carlos Portela, Jaime Vaca, Almudena Ocaña, Estíbaliz Burgaleta, Flora González Villanueva, Paula Fernández y Alberto Grondona
Fotografía: Daniel Sosa, Jacobo Martínez, Alfonso Postigo y Óscar Durán
Género: Drama
Distribuidora: Netflix

Filmaffinity

IMDb

Tráiler de la Temporada final Parte 1 de ‘Las chicas del cable’

Sinopsis de la Temporada final Parte 1 de ‘Las chicas del cable’

La Guerra Civil y una reunión imprevista son el foco central de la Temporada final Parte 1 de Las chicas del cable. Lidia volverá a reunirse con sus amigas para afrontar nuevos peligros que jamás pensó tener que vivir. 

Donde se puede ver la serie



Temporada final Parte 1 de Las chicas del cable
Foto de Netflix

Ya no son ‘Las chicas del cable’

Después de cuatro temporada, Netflix ya anunció que con la Temporada final Parte 1 de Las chicas del cable se comenzaba el cierre de la primera serie española de la plataforma. Desde el principio de esta entrega, se puede observar que se ha marcado un punto y a parte con respecto a las anteriores temporadas. Por lo tanto, los personajes parten de su bagaje narrativo, pero no explotan ya las viejas líneas de acción. No obstante, hay varios guiños al trasfondo que la envuelve. Aún así, la manera en la que se expone el dolor de la guerra y las consecuencias de ésta son descafeinadas, manteniendo cierto factor emocional, que roza lo telenovelesco, pero que es fiel a la imagen de la serie. Sin embargo, no ha conseguido resarcirse de sus errores pasados y sigue cayendo en ellos.

Al igual que las anteriores entregas, el libreto expone problemáticas que no son verosímiles en la forma de ejecutarse. No se habla ya de rigor histórico, sino que no convencen en la manera en la que se forman. Por lo tanto, aunque tras establecer el problema en sus protagonistas y sea atractivo, puede hacer que el espectador deba aceptar estas licencias. En consecuencia, el público puede sentir que no han buscado una complejidad más certera y, por ende, siguen echando mano del oportunismo espectacular. Sin embargo, por suerte, aunque no ofrece un retrato redondo, lo mantiene con acción y movimiento, generando interés y unas tramas bien relacionadas. Como se comentaba, ya las chicas del cable han evolucionado hacia otro fin y pese a que mantienen esa sororidad, cada una tiene una meta distinta, más allá de mantenerse unidas.

Foto de Netflix

El riesgo del final

La familia que se ha formado en la serie sigue vigente en la Temporada final Parte 1 de Las chicas del cable. Por lo cual, el seguidor fiel de la ficción televisiva vuelve a reencontrarse con esas caras conocidas que ya son un referente en este universo. A excepción de algunas bajas, el público vuelve a encontrarse con los actores principales. En primer lugar, Blanca Suárez retoma el liderazgo interpretativo. Mientras que ya ha asentado la comodidad dentro de su personaje, todavía le persigue esa teatralidad excesiva. Por esta razón, no termina de transmitir verdad. No obstante, hay magnetismo en su expresividad, lo que hace que puedan entenderse los picos de emoción de su personaje. Aún así, sería plausible deshacerse del tremendismo que la acompaña todavía en su forma de actuar.

Por otro lado, Ana Fernández, Nadia de Santiago y Ana Polvorosa vuelven a meterse en sus papeles. Mientras que De Santiago regala a los espectadores una madurez interpretativa exquisita, al igual que la crudeza del trabajo de Polvorosa, Fernández se desinfla a lo largo de esta primera parte y se echa en falta la vigorosidad que le acompañó previamente. Después, Martiño Rivas es la gran sorpresa, aunque le cuesta arrancar, esa pasión contenida en su interpretación hace que la sublimación de su personaje sea extraordinaria. Luego, entre las nuevas incorporaciones, enfatizar en Denisse Peña y Alex Hafner. Por una parte, Peña no es capaz de entrar totalmente en su personaje y lo maneja, a veces, de manera artificial. En cambio, Hafner demuestra ese carácter pícaro ante la pantalla y lo exprime positivamente. Por último, destacar el trabajo de Raúl Mérida, que lo hace desde un prisma flexible y cercano.

Foto de Netflix

De vuelta a la Guerra Civil

Con la Temporada final Parte 1 de Las chicas del cable se presenta al espectador una particular visión sobre la Guerra Civil. En consecuencia, se aleja de la construcción estética que había en previas temporadas, para sumergirse en una estructura más oscura y sombría, en coherencia con los hechos que narra. Sin embargo, se echa en falta esa luminosidad que se presentaba anteriormente y las mezclas de colores fucsias y azules que marcaban una línea visual. Aún así, la dirección fotográfica sigue contando con una calidad y un cuidado profesionales. Aunque, por un lado, algo académica, por otro, una preciosidad en consonancia al género que hace referencia. Gracias a ello, se convierte en un elemento artístico muy atractivo para la audiencia y capta la atención. Pese a ello, no hay gran innovación en la disposición visual.

En cambio, la dirección artística ve un nuevo reto, como es recrear la Madrid en plena Guerra Civil. Mientras que los exteriores gozan de cierta efusividad y una disposición muy seductora, las recreaciones madrileñas caen en un prototipo de diseño suavizado. Por lo tanto, no se atreven a ir más allá y limitan la crudeza del dolor. Se intuye, pero pierde efecto. No obstante, se echa en falta una gama de colores distinta y no tan estándar. Luego, el montaje vuelve a ser un aliado. Gracias a él, hay un ritmo dinámico y no se estanca en el melodrama. De esta forma, suple, a nivel de entretenimiento, las flaquezas que el público pueda encontrarse en el libreto. Por último, aplaudir el gran trabajo de vestuario, maquillaje y peluquería, sin ellos, no sería posible un acabado tan profesional.

Temporada final Parte 1 de Las chicas del cable
Foto de Netflix

Conclusión

La Temporada final Parte 1 de Las chicas del cable, lleva a un nuevo terreno a las protagonistas. Sin embargo, no hay una gran innovación con respecto a otros filmes de género y en su propio universo vuelve a caer en una falta de verosimilitud narrativa. Aún así, entretiene y tiene momentos de una intensidad disfrutable, además de haber cierto riesgo y giros de guion puntuales. A nivel interpretativo, ofrece un trabajo más que aceptable, en el que algunos brillan más que otros. Por otro lado, técnicamente ha perdido parte de su brillo y sello de identidad. Sin embargo, gracias a momentos vertiginosos, no se separa del nivel con respecto a otras temporadas. Una despedida que comienza con sabor agridulce, pero que deja esa curiosidad por saber cómo termina.

Únete a nuestro CANAL DE TELEGRAM

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí