The split es una serie británica centrada en la familia Defoe, cuya madre e hijas forman un bufete especializado en derecho de familia. Hannah, la hija mayor, se despide del negocio familiar para irse a una firma rival, comenzando así una serie de progresivos conflictos. La serie está creada por Aby Morgan, cuyo currículo incluye la escritura del guion de Sufragistas y Shame. El reparto cuenta con Nicola Walker (River, Inside men), Stephen Margan (Rush, Oscura seducción) y Deborah Findley (La sombra del poder, El fin del romance).

Se trata de una coproducción entre la BBC One y Sundance TV, de notable repercusión en Reino Unido. Filmin estrena en exclusiva en España la primera temporada el 17 de Noviembre. Ya está previsto que en 2021 la misma plataforma traiga la segunda temporada.



The Split

Crítica de “The Split”

Ficha Técnica

Título: The Split
Título original: The Split

Reparto: 
Nicola Walker (Hannah Stern)
Stephen Mangan (Nathan)
Deborah Findlay (Ruth)
Barry Atsman (Christie)
Annabel Scholey (Nina)
Fiona Button (Rose)

Año: 2018
Duración: 60 min
País: Reino Unido
Director: Abi Morgan (Creador), Jessica Hobbs
Guion: Abi Morgan, Jane Eden, Louise Ironside
Fotografía: Dale McCready
Música: Isobel Waller-Bridge
Género: Drama
Distribuidor: Filmin

Filmaffinity

IMDB

Tráiler de “The Split”

Sinopsis

La prestigiosa guionista británica Aby Morgan (“Shame”, “Sufragistas“) es la creadora de este drama judicial sobre una familia de abogadas especializadas en casos de divorcio. Un enorme éxito comercial (cerca de 7 millones de británicos vieron el primer episodio en BBC) en el que las mujeres deben lanzar mordiscos en un mar de tiburones.

La abogada especializada en divorcios Hannah Stern decide abandonar el bufete de su familia cuando su propia madre, Ruth, rechaza su promoción dentro de la empresa. Hannah comienza a trabajar entonces para una vieja firma rival, Noble & Hale. (Filmin)



Una familia de abogadas

La familia Defoe tiene una particularidad. La madre, Ruth, (Deborah Findley) y dos de sus hijas, Hannah (Nicola Walker) y Nina (Annabel Scholey), se dedican al derecho matrimonialista en un bufete familiar de larga tradición. La tercera hija, Rose (Fiona Button), es la única que no sigue sus pasos. Dado que el marido de Ruth las abandonó hace treinta años, podemos decir que  forman, lazos familiares aparte, un pequeño grupo femenino en un mundo, como muchos otros, donde el mayor poder recae en los hombres.

En The Split las relaciones interpersonales distan mucho de ser perfectas, lo que incluye al clan Defoe. Hannah, cuya promoción se ve obstaculizada por su propia madre, decide abandonar el bufete familiar e ingresar en Noble & Hale, uno de mayor tamaño. La premisa de The Split, parece que se va a fundamentar en una trama de empoderamiento femenino donde las abogadas tendrán que hacerse valer en un entorno sumamente hostil. Y, efectivamente, en parte es así. Pero la mirada de la serie es más amplia.

La esencia de The Split está compuesta por una reflexión sobre las relaciones. Relaciones en el sentido más amplio del término: amorosas, profesionales, familiares… El derecho de familia implica ver momentos muy duros y tener cierto conocimiento directo sobre divorcios y separaciones. Sin embargo, como veremos, no es fácil aplicarse las lecciones de un oficio cuando el material que manejas es el de tu propia familia.

Split
Photo by Mark Johnson

Pequeño muestrario de relaciones al límite

En The Split casi todas las relaciones habidas necesitan enderezarse para sobrevivir. Hannah tendrá que lidiar con el despecho de madre y también, aunque algo menos, con  el de sus hermanas. Rose, la hermana pequeña, que está casi en vísperas de su boda, tendrá un encontronazo con su prometido James (Rudi Dharmalingam) que pondrá en serie peligro el casamiento. Nina va dando tumbos en sus relaciones con los hombres y no consigue la estabilidad que ansía.

Otra de las relaciones fundamentales será paterno-filial, además de amorosa. Oscar, el marido de Ruth, y padre de las hermanas Defoe vuelve a aparecer después de treinta años, produciendo un profundo desasosiego. Todo ello forma un fardo demasiado pesado que afecta particularmente a Hannah, a través de la cual vemos todos los conflictos de los Defoe. No obstante, ella misma se ve implicada en una delicada situación que podría afectar a su matrimonio con Nathan (Stephen Mangan).

En el nuevo bufete donde trabaja Hannah, tendrá como compañero a Christie (Barry Atsma) un antiguo conocido con el que tuvo un serio escarceo antes de casarse. Pronto se evidencia que, de algún modo, sigue habiendo atracción entre ellos. No mejora la situación, que Hannah descubre cosas sobre Nathan que no podía sospechar. Y es que los secretos son un parte fundamental de The Split

Nicola Walker
Foto de IMDB

Nada es tan simple

A pesar de su brevedad, seis episodios de unos 50 minutos, en The Split menudean los secretos y los giros inesperados. De hecho casi ninguna de las primeras impresiones que tenemos inicialmente sobre los personajes permanece incólume. Este afloramiento de ocultaciones, afortunadamente, se mantiene lejos de ser un culebrón desustanciado. Para empezar, porque los conflictos y los giros se presentan con inteligencia. Se puede comprobar estando atentos a los diálogos, sutiles, irónicos y cortantes. También es destacado el dibujo de los personajes, complejos más allá de unas apariencias que se acaban desmoronando.

En realidad el dilema que plantea The Split tiene que ver con todos los pecados que van acumulando los dos miembros de la pareja, y si llegado el momento merece la pena continuar con una relación, o es mejor hacer tabula rasa y abandonar. Una convergencia de eventos, un tanto rocambolesca a veces, hace que muchos de los personajes principales tengan que plantearse esta cuestión. De tal modo, que el “fueron felices y comieron perdices”, no se aplica en The split. En realidad, da una imagen algo fatalista de las relaciones humanas.

Y el mayor mérito de The Split es que estos vaivenes emocionales nos importan. Las situaciones no son particularmente novedosas (dudas antes de una boda, un padre que vuelve tras muchos años, cenas familiares que acaban como el rosario de la aurora), pero están escritas con una sensibilidad inteligente, que hace que nos tomemos interés en los avatares de los personajes. Acaso haya algún exceso melodramático aquí y allá, pero en general es una excepción.

Nicola Walker
Foto de IMDB

Los Defoe y sus tribulaciones

El buen tono de The Split también se puede explicar por las sólidas actuaciones. Ayudan a hacer creíbles y cercanas las tramas, que en algún momento parecen tener alguna pirueta de más. Nicola Walker está estupenda es su papel de Hannah, una corajuda mujer que debe replantearse demasiadas decisiones vitales y laborales. No es poca cosa lidiar con un padre reencontrado, un antiguo amor aún no extinguido, y un cambio brutal en su relación conyugal. Su actuación, la mejor de la serie, es contenida y dolorosa. Con alguna licencia vehemente de vez en cuando.

Las otras dos hermanas Defoe (Annabel Scholey y Fiona Button) se ajustan como un guante a los roles de vida algo disoluta, e ingenuidad. Otro rol fuerte es el de la madre del clan (Deborah Findley), caracterizada por una firmeza que fácilmente se puede confundir con antipatía. Es un personaje complejo con muchas aristas que ofrecer. Los personajes masculinos, si bien van un poco a remolque, tienen un papel importante, más vulnerable (que no virtuoso) de lo que cabe esperar. Buen trabajo de Stephen Mangan y Barry Atsman.

Si buscan una serie eminentemente judicial, The Split no es eso. Aparecen casos en que los protagonistas tendrán que  litigar, claro, pero este tipo de tramas aparecen para subrayar los problemas personales de los personajes. En cualquier caso, bregar en el ambiente del derecho familiar hace que se cuestionen si una relación ha de acabarse ya o merece la pena aguantar. Y aplicárselo a ellos mismos.

The Split
Foto de IMDB

Conclusiones de The split

The Split es una mirada inteligente, certera y algo dolorosa sobre el amplio mundo de las relaciones y los lazos afectivos. Las tramas, que a veces se enredan súbitamente, están escritas con la suficiente destreza como para no encontrarnos con un folletín de corte sentimental. Hay algunos pesares muy bien identificados que hace que los personajes nos conciernan. Sin ser una serie revolucionaria, es una obra honesta, de una sencilla complejidad, que a ratos toca nuestra fibra. 

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