Toda la verdad de mis mentiras es una miniserie de cinco episodios dirigida por María Togores y Marina Pérez, adaptación de la novela homónima publicada por Elísabet Benavent en 2017. La producción supone una nueva incursión de Netflix en el universo literario de la autora valenciana, después de las adaptaciones de Valeria, Fuimos canciones y Un cuento perfecto. La serie combina comedia romántica, drama y relato de amistad, utilizando un viaje como catalizador de una historia sobre el paso a la edad adulta, las relaciones sentimentales y la dificultad de decir en voz alta aquello que realmente sentimos. Estreno el 28 de agosto de 2026 en Netflix.
Crítica de 'Toda la verdad de mis mentiras'
Ficha Técnica
Título: Toda la verdad de mis mentiras
Título original: Toda la verdad de mis mentiras
Reparto:
Daniel Ibañez (Marín)
Itziar Manero (Coco)
Ricardo Gómez (Gus)
Brays Efe (Loren)
Lucía de la Fuente (Aroa)
Clara Sans (Blanca)
Luismi de la Cruz (Doble)
Roman Rymar (Señor Piscina)
Paula Castellote (Noa)
Victor Montesinos (Monitor de buceo)
Año: 2026
Duración: 50 min.
País: España
Director: María Togores, Marina Pérez
Guion: Marina Pérez, Montaña Marchena. Novela: Elísabet Benavent
Fotografía:
Música:
Género: Amistad. Adolescencia
Distribuidor: Netflix
Tráiler de 'Toda la verdad de mis mentiras'
Sinopsis
Cuenta la historia de Coco (Itziar Manero) y Marín (Daniel Ibáñez), dos mejores amigos que viven juntos desde hace años. Con su pandilla al completo, Gus (Ricardo Gómez), Aroa (Lucía de la Fuente) y Loren (Brays Efe) están a punto de emprender un viaje en caravana para celebrar la despedida de soltera de su amiga Blanca (Clara Sans). Lo que debería ser una aventura de exaltación de la amistad se convierte en una bomba de relojería cuando poco a poco se empiecen a desvelar los secretos que se esconden entre ellos.
Dónde se puede ver la serie en streaming
No había tanto que descubrir
Un viaje entre amigos siempre es un buen mecanismo narrativo para hacer saltar por los aires las relaciones. Cuando eliminas las obligaciones cotidianas y metes a un grupo de personas en un espacio reducido durante varios días, los problemas que normalmente pueden esconderse debajo de la alfombra terminan apareciendo, el problema es que la serie parece confundir tener secretos con saber construir un misterio.
Cada episodio va soltando información sobre los personajes y sus relaciones, pero pocas de esas revelaciones consiguen sorprender realmente, muchas veces da la sensación de que los secretos existen simplemente porque el guion necesita mantener algo oculto durante unos minutos más.
Demasiado drama
Marina Pérez y María Togores apuestan por una puesta en escena bastante convencional, dejando que el peso de la serie recaiga fundamentalmente en los diálogos y en las relaciones entre los personajes. Es una decisión lógica, el problema es que los diálogos no siempre tienen la naturalidad necesaria.
Toda la verdad de mis mentiras pretende transmitir la sensación de que debajo de la amistad existe un campo minado de resentimientos, pero la dirección no consigue generar demasiada tensión. Se anuncia constantemente que algo está a punto de explotar, pero cuando finalmente explota, el impacto suele ser menor del esperado. Tiene ese problema tan habitual en determinados dramas televisivos, confunde intensidad con subir constantemente el volumen emocional.
Una pandilla demasiado controlada
El reparto consigue que los personajes resulten relativamente creíbles incluso cuando las situaciones empiezan a alejarse de la naturalidad. Hay química suficiente entre los integrantes del grupo como para que uno pueda imaginar que realmente existe una historia compartida detrás de ellos.
Sin embargo, los personajes están demasiado construidos alrededor de sus conflictos, cada uno parece tener asignado su secreto, su trauma, su relación problemática o su crisis personal. Echo de menos más momentos en los que simplemente sean amigos.
Ocultar las emociones
Toda la verdad de mis mentiras es una producción correcta, no hay grandes alardes visuales ni una personalidad estética especialmente marcada. Sin embargo, tampoco es algo que necesite necesariamente una historia de estas características, el problema está más en el montaje y en la estructura narrativa.
Los cinco episodios intentan dosificar los secretos para mantener la atención, pero en ocasiones se percibe demasiado claramente la mano del guion. Hay información que se retiene artificialmente y revelaciones que llegan justo cuando la serie necesita un nuevo empujón.
Conclusión de 'Toda la verdad de mis mentiras'
Toda la verdad de mis mentiras tiene una premisa que me gusta bastante más que la serie que finalmente ofrece. Quiere hablar de la amistad, de los vínculos que construimos durante la juventud, de las mentiras que utilizamos para protegernos y de la dificultad de aceptar que las personas que creemos conocer pueden esconder partes completamente desconocidas, pero todo eso termina contado de una manera bastante convencional.
Únete a nuestro CANAL DE TELEGRAM





