Beatriz Torres firma junto Juan Pablo Cuevas la obra de teatro Toma tu puta caña, protagonizada por ella misma. La actriz realiza un recorrido por las vivencias de una artista que, por su contexto sociocultural, se encuentra trabajando detrás de la barra de un teatro-bar. Ha tenido gran éxito entre el público de Teatro Off. Actualmente, se encuentra disponible los viernes hasta el 20 de diciembre a las 22:15 en el Teatro Nueve Norte.



Toma tu puta caña

Crítica de ‘Toma tu puta caña’

Ficha Técnica

Título: Toma tu puta caña
Título original: Toma tu puta caña

Reparto:
Beatriz Torres (Candela)
Fernanda Orazi (Radio)

Duración: 60 min
Dirección: Juan Pablo Cuevas
Dramaturgia: Beatriz Torres & Juan Pablo Cuevas
Género: Comedia dramática
Productora: Zia La Moraíta Teatro

Tráiler de ‘Toma tu puta caña’

Sinopsis de ‘Toma tu puta caña’

Toma tu puta caña nos presenta a Candela, una actriz andaluza residente en Madrid,  que lucha por hacerse un hueco en el mundillo, mientras trabaja tras la barra del bar de un emergente teatro madrileño. Una mirada indiscreta al panorama teatral contada por la mujer que los emborracha. (TEATRO NUEVENORTE).



Toma tu puta caña
Foto de Zía La Moraíta

La precariedad del sueño perfecto

Beatriz Torres es la encargada de escribir el guion detrás de Toma tu puta caña, junto a Juan Pablo Cuevas. La actriz sevillana se lanza hacia un camino de introspección sobre el significado de vivir “el sueño español” dentro del mundo de la interpretación. Torres ha plasmado, dentro de una noria de sensaciones, toda esa ilusión, convertida en frustración que, poco a poco, va evolucionando. Lo interesante es que no se basa en un relato de autocompasión, sino que maneja una línea narrativa tan humana como la vida misma. Los dramas y las comedias de la vida de su protagonista, Candela, es lo que permiten establecer una conexión directa con el espectador y se propicia una nube de empatía entre su actriz y los asistentes a la obra. Han sabido innovar en la manera de desarrollar esos comienzos entre el ideal y lo real.

El espectador acaba enamorándose de la naturalidad de Candela y de ese vis a vis que mantiene con la incertidumbre de un futuro incierto. Sabe dónde introducir el toque humorístico en varias partes, pero no cae en el elemento fácil de convertir la obra en una sucesión de bromas y ‘gags’ histriónicos sin más fundamento que hacer reír. Por lo cual, regala a la audiencia esa apertura en canal de ese análisis introspectivo, dando voz a muchos intérpretes que pueden estar en la misma situación. Tiene una sensibilidad narrativa, que hace que se perciba una verosimilitud, que engrandece el resultado. Por último, los diálogos que van ocurriendo durante la obra tienen una frescura y proyectan perfectamente la identidad del relato principal. Fabrica su propio universo y logra que el espectador entre de lleno a él, sin chirriarle en ningún momento.

Foto de Zía La Moraíta

Escucha interior

El espíritu y el alma de Toma tu puta caña no puede ser otra que la propia Beatriz Torres. Al igual que se dice de Juan Palomo, ella se lo guisa y ella se lo come. La actriz y guionista se mete en la piel de Candela desde que el espectador entra en el teatro. Realiza esas acciones tan cotidianas, que pasan inadvertidas por los consumidores de locales de bar. De esta forma, ya crea una carta de presentación de una forma sutil, que le permite interactuar indirectamente con el inconsciente del público. La contextualiza y por lo tanto, habla de sí misma sin articular ninguna palabra. Torres tiene un control de la expresividad no verbal muy valioso y sabe sacarle potencial en todo momento. Sin embargo, en alguna parte puede notarse el nerviosismo que recorre su emoción interior, pero con ello proyecta más ternura hacia los asistentes.

La actriz aprovecha la personalidad del texto para mostrar la gran versatilidad y el abanico de registros que puede interpretar. Lo hace de una manera tan vertiginosa y orgánica, que refleja, más aún, las piedras en el camino para los artistas provenientes del sur de España. Es firme, con energía, salero, pero también es comedida, frágil, emocional… En sus carnes se refleja esa sensibilidad artística que muestra a la perfección la contradicción del sentir. Por lo tanto, se puede ver el gran trabajo, esfuerzo y coordinación a la hora de realizar la coreografía sobre el escenario. Es magnética, creando ese efecto de cotidianidad familiar, pero sorprendiendo y dando golpes de efecto que elevan su trabajo actoral. Tiene pasión y eso se puede notar por el conjunto interpretativo que acaba regalando a los espectadores.

Foto de Zía La Moraíta

El multiespacio

Uno de los puntos más curiosos de Toma tu puta caña es la búsqueda de dar un enfoque distinto y buscar la crítica social sin mostrar únicamente una historia lineal. El montaje tiene una riqueza contextual muy positiva, por lo que se establecen varios espacios en cuatro paredes, llevando al espectador a todos esos mundos que recorre la protagonista. De esta manera, le permite a través de una puesta en escena estática, mantener un ritmo cambiante y dinámico. Consigue que los asistentes sean sus cómplices y ellos mismos puedan recordar o recrear esas situaciones tan conocidas por el mundo artístico. La puesta en escena se beneficia del juego de iluminación que ofrecen las tablas del teatro Nueve Norte y se convierten en un elemento expresivo más, por lo que exprime al máximo las opciones que le da la sala.

El atrezzo es interesante, aunque en algunos momentos no termina de brillar como otros elementos expresivos que hay sobre el escenario. Sin embargo, es una elección efectiva y cumple perfectamente su cometido. Las transiciones entre unos ambientes y otros, en algunos momentos, no se hace de una forma tan enérgica como con otros aspectos de la obra, por lo cual, en dichos instantes, ralentiza algo el ritmo, aunque nunca se queda estático. La banda sonora ha sido elegida de una forma muy apropiada, además del arreglo de sonido que acompaña a Candela. Han sabido darle ese toque activo con los elementos en escena, por lo que se agradece darle importancia a este aspecto técnico sonoro. Por último, destacar que Torres realiza una ruptura de la cuarta pared con una notoriedad que da un rendimiento espléndido. Una amalgama de elementos que deslumbra y emociona.

Toma tu puta caña
Foto de Zía La Moraíta

Conclusión

Toma tu puta caña es una obra teatral reflexiva, que baja a los inicios del complicado mundo actoral. Un guion que muestra a la perfección ese universo de luces y sombras, de pasión y frustración, de ilusión y cobardía. Una interpretación por parte de Beatriz Torres espectacular. Tiene un talento expresivo a destacar y sin duda, se entrega en cuerpo y alma al texto. Hay una conexión con el público que le lleva a una sensación de familiaridad, sin dejar los golpes de efecto a un lado. Una historia de vida que emociona por su contenido, pero brilla por su ejecución. Una visita a un bar, aparentemente modesto, que acaba por sorprender y dejar un pensamiento introspectivo en cada uno de los asistentes.

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