Truly Naked es la ópera prima de la cineasta londinense Muriel d'Ansembourg y, además, supone la constatación de los principales temas que marcan su brevísima carrera. Pues si bien esta es su primera película, d'Asembourg es la autora de un par de cortometrajes que oscilan en torno a los mismos temas: la identidad femenina, su papel en el amor y el sexo, y el choque con la mirada masculina. De hecho, para esta ocasión incluso recupera a ciertas actrices e ideas presentes en su corto más aclamado, Fuck a fan.
Truly Naked fue presentada en el Festival de Berlín y seleccionada ahora en Trends, la sección más arriesgada del Atlàntida Mallorca Film Fest 2026, festival organizado por Filmin. Se trata de un coming of age que reflexiona sobre la masculinidad contemporánea y la influencia de la pornografía en la educación sentimental de los hombres. Puedes leer aquí otra crítica realizada por Cinemagavia de esta película.
Crítica de 'Truly Naked'
Ficha Técnica
Título: Truly Naked
Título original: Truly Naked
Reparto:
Alessa Savage (Lizzie)
Andrew Howard (Dylan)
Lyndsey Marshall (Julia)
Caolán O'Gorman (Alec)
Safiya Benaddi (Nina)
Anton Valensi (Salesman)
Buddy Skelton (Aidan)
Hana Hrzic (Amy)
Año: 2026
Duración: 102 min.
País: Países Bajos (Holanda)
Director: Muriel d'Ansembourg
Guion: Muriel d'Ansembourg
Fotografía: Myrthe Mosterman
Música: Evgueni Galperine, Sacha Galperine
Género: Drama
Distribuidor:
Tráiler de 'Truly Naked'
Sinopsis
Alec, un adolescente introvertido y de voz suave, siempre ha visto la vida a través del prisma del pequeño negocio de pornografía de su padre. Cuando se mudan de Londres a un tranquilo pueblo costero, Alec espera empezar de cero, intentando hacer amigos sin revelar la naturaleza de su vida poco convencional. Todo cambia cuando conoce a la ferozmente independiente Nina, cuyas convicciones redefinen el mundo en el que él ha crecido. A medida que su relación se profundiza, la comprensión de Alec sobre la sexualidad y el deseo empieza a cambiar. Lo que comienza como una conexión improbable evoluciona hacia una historia tierna e inesperadamente conmovedora sobre el descubrimiento de la verdadera intimidad... y lo que realmente significa ser visto. (Filmin)
Una mirada marcada por la obsesión
Truly Naked encierra al espectador en un ambiente frívolo, marcado por la insólita relación que Alec tiene con su padre. Pues lo extraño no es que este sea un actor porno, sino que sea su propio hijo el que actúa como su manager y cámara. Esto supondría en cualquier otra película un relato sobre la crianza, la desestructuración familiar y los daños psicológicos y cognitivos irreversibles que en el chico se formarían. Pero ese no es el interés de Muriel d'Ansembourg, quien opta por dar una vuelta de tuerca a esta relación. El padre no es, ni de lejos, el padre del año, pero a lo largo de la película intenta mejorar. Hay un quiero y no puedo que resulta bien ejecutado, aportando una valiosa carga dramática que, además, rima perfectamente con los temas principales de la película.
Pues el verdadero motor de Truly Naked no es tanto la relación padre-hijo, sino la destrucción de la mirada masculina a partir de la exposición a la pornografía. Cómo todo lo que ha visto Alec ha condicionado su forma de relacionarse con las mujeres, y cómo lo descubre a partir de su primera relación seria. Porque él, que siempre ha sido parte del mundillo en el que su padre se mueve, quiere ser algo distinto. Algo mejor, más honesto. Pero quizá ya sea tarde para poder cambiar algo tan arraigado en su interior.
Idea buena dudosa ejecución
Si bien este conflicto resulta muy interesante, la forma de desarrollarlo peca, por momentos, de ser bastante naif. Las enseñanzas que intenta dar Truly Naked no van más allá de las que se darían en cualquier charla de instituto. La mayor parte de los golpes dramáticos son reducidos a meros clichés de historias coming of age, clichés no muy bien llevados. Esto hace que toda la trama relativa a los dos personajes adolescentes sea insulsa.
La idea es buena, pero la ejecución deja mucho que desear. Se echa en falta una mayor profundidad a estos personajes, algo más de tiempo para comprender sus decisiones, pues por momentos parecen estar condicionados por lo que necesita la trama para avanzar. Tampoco ayuda que las actuaciones de los personajes más jóvenes sea tan rígida y artificial. No se sienten naturales, lo que es una verdadera lástima.
En el corazón de la industria del sexo
Donde sí que considero que la película acierta es en su tratamiento, algo más secundario, del interior de la industria de la pornografía. Las escenas en las que se indaga, poco a poco, en lo que hay detrás de cada grabación son, en la mayoría de casos, las que más atrapan y dan que pensar. Pues Truly Naked funciona mejor cuando quiere contar algo distinto, cuando intenta observar las luces y sombras de quienes viven de la pornografía. Escenas como la "iniciación" de una chica que entiende el sexo no como un espectáculo sino como algo íntimo, o la charla con la actriz habitual del padre, son fascinantes.
Estas hablan del tratamiento de la mujer en una industria que nace a raíz de la mirada masculina, primero exponiendo los males a los que se enfrenta, y después las consecuencias. Truly Naked busca dar que hablar, denunciar no solo el daño que la pornografía causa sobre quienes la consumen, sino también sobre aquellas mujeres que se involucran en la industria.
Tratar estos temas no es nada fácil, pero considero que la película lo hace de una forma interesante y, en mayor medida, acertada. Interesante resulta, además, la presencia de la actriz pornográfica Alessa Savage. Su presencia otorga a la cinta un tratamiento más realista y coherente, y además construye la que, a mi parecer, es una de las interpretaciones más sólidas.
Conclusión de 'Truly Naked'
Truly Naked es una película irregular, que oculta su verdadera cara a través de una trama irregular y poco inspirada. Mientras que el tema de la adicción a la pornografía es tan interesante como necesario, este queda opacado por una escritura de diálogos y personajes irregular, así como por el uso de clichés narrativos poco orgánicos. Su potencial se encuentra en la mirada a la industria del porno, en la forma en la que desvela una verdad desagradable y en la denuncia explícita que realiza. Se trata de una cinta recomendable, aunque podría ser mucho mejor de lo que ha acabado siendo. Incómoda, pero entretenida.
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