La Última Noche está dirigida por Spike Lee (American History X, Plan Oculto). Basada en la novela homónima del escritor David Benioff, nos invita a ponernos en la piel de las últimas horas en libertad de Montgomery Brogan. Y lo hace con una narración, con una Nueva York como telón de fondo que posee aún las recientes e inolvidables cicatrices del 11-S. Estrenada en salas de cine españolas el 25 de abril de 2003.



La Última Noche

Crítica de ‘La Última Noche’

Ficha Técnica

Título: La última noche
Título original: 25th Hour

Reparto:
Edward Norton (Monty Brogan)
Philip Seymour Hoffman (Jacob Elinsky)
Barry Pepper (Frank Slaughtery)
Rosario Dawson (Naturelle Riviera)
Anna Paquin (Mary D’Annunzio)
Brian Cox (James Brogan)
Tony Siragusa (Kostya Novotny)
Isiah Whitlock Jr. (Agente Flood)
Tony Devon (Agente Allen)
Misha Kuznetsov (Senka Valghobek)
Levan Uchaneishvili (Uncle Nikolai)
Patrice O’Neal (Khari)

Año: 2002
Duración: 134 min.
País: Estados Unidos
Director: Spike Lee
Guion: David Benioff (Novela: David Benioff)
Fotografía: Rodrigo Prieto
Música: Terence Blanchard
Género: Drama
Distribuidor: Walt Disney Studios Motion Picture Spain

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Tráiler de ‘La última noche’

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La última noche (25th Hour) [DVD]
  • Edward Norton, Philip Seymour Hoffman, Barry Pepper (Actors)
  • Spike Lee (Director)

Sinopsis

Empieza la cuenta atrás: Monty Brogan está a punto de perder la libertad. En tan sólo 24 horas deberá entrar en prisión, donde pasará siete interminables años. Monty, el que fue en su día el rey de Manhattan, tendrá que decir adiós a las luces de los flashes, a sus sueños de grandeza y al único tren de vida que conoce, una vida que le abrió las puertas de los clubes más elegantes de Nueva York pero que también lo alejó de las personas que más lo querían.

Premios

  • Festival de Berlín: Sección oficial de largometrajes. 2003
  • Globos de oro: Nominada Mejor banda sonora original. 2002
  • Asociación de Críticos de Boston: Nominada a mejor guion. 2002

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El elenco de ‘La Última Noche’

Fue precisamente Edward Norton el encargado de encabezar un elenco envidiable. El actor da vida a Montgomery Brogan, un traficante de drogas de poca monta que debe ingresar en prisión al ser pillado con droga en su propia casa. El trabajo de todo el elenco es formidable, pero el de Norton llega a generar varios momentos que quedan para la historia del cine.

Junto a él está su novia, Naturelle Riviera, interpretada por una maravillosa Rosario Dawson. Se convierte en el nexo de unión entre los amigos de Brogan y su novio. Un tira y afloja de falso aprecio, miradas de refilón y constantes dudas y sospechas entre todos ellos.

La banda de amigos que le ofrecen apoyo en sus últimos instantes de libertad son Jakob Elinsky, con un Philip Seymour Hoffman profesor tímido, introvertido, enamorado de una de sus alumnas menor de edad; y Frank Slattery, bróker al que jamás olvidaré por dar vida a Stanton en La milla verde, y que no le quita ojo a Naturelle.

Por último, Brian Cox es James Brogan, un padre preocupado que ofrece consejos cuando apenas es capaz de hacerlos cumplir sobre sí mismo. Anna Paquin (Mary D’Annunzio) y Tony Siragusa (Kostya Novotny), aunque con papeles secundarios, a mi parecer fortalecen refuerzan los estados de ánimo y la forma de ser de los personajes, tanto de Seymour Hoffman como de Norton, respectivamente.

La última noche

Descubriendo a Spike Lee

Supe de La Última Noche a través de Plan oculto (2006). Y es que hasta ese momento nunca había visto una película de Spike Lee. Tenía recuerdos de partes de American History X (1998), pero poco más. Su forma de dirigir, demostrar a los personajes, me atrajeron casi al instante. Por aquel entonces, me encantaba todo lo que hacía Edward Norton, y fue por ese cauce como llegué hasta esta película.

Si se habla del cine de Spike Lee (del que podrás encontrar aquí todas las referencias que tenemos sobre él en la web), tiene que mencionarse un cine de crítica social. En sus películas nos muestra constantemente momentos incómodos, con las vergüenzas de las diferentes capas de la sociedad. Es capaz de enseñarnos todos los prejuicios del mundo y, un segundo después, destruirlos por completo. Como cierto momento en el que Slattery discute con su jefe, en la oficina donde trabaja. Detrás hay tres compañeros negros, con las cabezas casi juntas escuchando atentamente la bronca, como disfrutándola. O los estereotipos y la ironía con que los maneja, como en la mítica escena del baño y el espejo.

Resultan llamativas y realmente expresivas algunas escenas, como la conversación (y el tema de la misma) que tiene lugar ante un ventanal, con las obras de retirada de escombros que dejó el 11-S en segundo plano. Los carteles de “Se busca” de Osama Bin Laden, en la puerta del jefe de Slattery, al mismo tiempo que las acciones y el dinero no se detienen. O recursos usados en otras de sus películas, en los que los personajes parecen levitar, con la cámara centrándose en sus rostros. Todo ello conforma a la ciudad de Nueva York como un personaje más, quizá en principal, haciendo que el resto sean secundarios de sus propias historias.

La última noche

¿Tú también, Bruto?

Todos y cada uno de los personajes de La Última Noche parecen manejar la traición, a sí mismos o a otros. Por ejemplo, Slattery le dice una cosa al profesor, pero luego le dice lo contrario a Monty, como que tiene intención de esperarle cuando salga de la cárcel. Un Slattery que habla del delincuente de su amigo, a la par que él se enriquece con el dinero y el sufrimiento de los demás. Quizá la única diferencia es que lo de Monty no es legal y lo suyo sí, algo que no lo hace más ético o moral.

Jakob Elinsky se contiene en sus deseos, pero acaba haciendo algo que no debería haber hecho, y eso que su amigo está a las puertas de prisión. La posible traición de un amigo o una novia, que hace que Monty dude constantemente.

O el hecho de que su padre haya dejado de beber, pero siga echando un trago de cerveza de vez en cuando, a escondidas. Incluso el propio Monty se traiciona al llevar a cabo algo que no tenía pensado, que era vender droga, cuando su camino era uno completamente distinto.

25th Hour

Cuando el mundo se derrumba a tu alrededor

El arranque de La Última Noche nos muestra claramente el carácter de Monty Brogan, es una escena intensa en la que interviene un perro. Poco después, durante los títulos de crédito, con la potente e intensa banda sonora de Terence Blanchard (Harriet), observamos con un nudo en la garganta la aparición del clásico ‘skyline’ de Nueva York.

Creo que Spike Lee nos quiere hablar un poco de aquel “la vida sigue”, haciendo un camino paralelo con el momento posterior al 11-S. ¿De verdad la vida sigue o se quedó estancada, detenida para siempre? Alguien atenta contra dos de las torres más altas del mundo y no queremos olvidar qué había allí. El vacío, la ausencia que nos quema. Entonces, se sustituyen por dos haces de luz que acarician el cielo cada noche. Y en su lugar, una nueva torre, más alta, como símbolo del resurgimiento. Y, aun así, la ausencia se hace costumbre, y todo avanza.

A un lado está Monty, que tiene su propia destrucción personal. Su mundo se tambalea y, como la Gran Manzana, no puede hacer nada para evitarlo, salvo llorar la pérdida, recoger y reconstruir llegado el momento. Una simple hormiguita en el universo de Nueva York.

25th Hour

La música de La Última Noche

Como he comentado antes, la banda sonora de La Última Noche corre a cargo de Terence Blanchard, que ha tenido la oportunidad de trabajar en varias películas de Spike Lee, como Plan Oculto, Malcolm X o Infiltrados en el Ku Klux Klan.

Por su trabajo en la película que estamos tratando, fue nominado al Globo de Oro. En ella podemos notar sus orígenes en la música. La forma que tiene de transformar el tema principal a otros géneros y variantes, como el blues, el jazz, un solo de piano, instrumentos de cuerda. O la rotundidad al añadir estruendos y tambores con los símbolos nacionales, o el recuerdo de la zona cero del World Trade Center. Sin duda, una bella melodía que puede llegar a reivindicar la bella memoria y evocar el instante más oscuro.

La Última Noche

Hablemos de su final

Spoiler

Sinceramente, para mí La Última Noche siempre ha poseído uno de los mejores finales del cine. Ese viaje en coche, con el rostro destrozado por Slattery para acceder a la cárcel y que vean que es un tipo duro, debido a su temor a no durar nada en su interior. Su padre, tal y como le prometió, conduce para llegar en la mitad de tiempo. Siempre me puso la carne de gallina esa frase durante la comida en su pub. ¿Quién demonios quiere llegar antes al infierno? Quizá para que pase rápido y salir de él cuanto antes.

La escena en la que su padre le menciona que, si se lo dice, girará a la izquierda. La propuesta a su hijo de dejar todo atrás, de dirigirse a que le cosan las heridas y recorrer el país hasta encontrar un pueblo tranquilo, donde nadie pregunte. Un camino alternativo, alejado del ruido y las autoridades, hasta que pasase todo. Un camino, el que siempre quiso su padre para él, pero que finalmente alcanzó un desvío sembrado de problemas.

Y cuando ya es viejo, junto a su gran familia, les cuentan la suerte que tuvieron de existir debido a la decisión que tomó de desviarse del camino por segunda vez en su vida. Entonces, descubrimos, con la carne de gallina, que Monty se ha quedado dormido. ¿Acaso está soñando lo que hemos visto? Porque el puente, ese puente de la nueva vida, queda atrás sin remedio. Aunque el título de la película se tradujera como La Última Noche, su título en inglés, ‘25th Hour’, creo que delata mucho más. Por que esa hora extra es toda una vida, aquella que siempre quiso tener y que, finalmente, no tendrá.

[plegar]

Para no pestañear

  • El encuentro con el perro.
  • Los créditos iniciales.
  • El discurso frente al espejo.
  • Conversación ante el ventanal.
  • Nueva York.
  • La banda sonora.
  • El final.

Conclusión de ‘La Última Noche’

La Última Noche es una historia de redención. Sobre las cosas que debemos decir, queremos decir, las que se ocultan y las que se dan por sabidas sin tan siquiera abrir la boca. Las palabras que se atascan justo en un momento que no tiene vuelta atrás. También habla del fracaso. Que alguien acabe en la cárcel lo es, al fin y al cabo: del individuo, de la sociedad o parte de ella, de las circunstancias a las que nadie pone remedio.

Spike Lee hace que una historia cotidiana resalte por encima de cualquier otra. El cómo presenta diferentes momentos clave, como el momento en que Monty conoce a su novia, la extrañeza de estar en una discoteca la noche anterior a entrar en prisión, cuando le pide a Slattery cierto favor casi al final de la película o cuando tirar la bolsa de hielos tras la realización de ese favor.

Nueva York como telón de fondo, como un personaje más, provoca que te fusiones con las historias que cobija a la sombra de sus edificios. El ambiente de una ciudad herida, que sabe que tiene que avanzar, pero quizá no sabe cómo hacerlo porque nunca antes vivieron algo así. Eso es precisamente lo que le sucede a Monty y a todos los que le rodean, familia y amigos.

Con una banda sonora que evoca tantas sensaciones como personalidades tiene la Gran Manzana, y de la cuál dejo aquí un enlace. Una película que está ligada al tiempo, a los temas que trata y al entorno en el que se desarrollan. La reunión de momentos intensos, grabados a fuego en la historia del cine, además de frases certeras y planos que invitan a verla una y otra vez a la mínima ocasión.

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