Un secuestro familiar (Feels Like Home), galardonada en Sitges con el Méliès de Plata a la mejor película fantástica europea por su inquietante propuesta, que ha sido comparada con el cine primigenio de Yorgos Lanthimos y Michael Haneke. Un secuestro familiar es el debut en el largometraje del director húngaro Gábor Holtai, quien firma un inquietante thriller psicológico con elementos de drama y comedia negra. La película parte de una premisa tan sencilla como perturbadora: una mujer es secuestrada por una familia convencida de que ella es su hija desaparecida, viéndose obligada a asumir una identidad que no le pertenece para intentar sobrevivir. Holtai construye un relato que combina el terror psicológico con una lectura alegórica sobre las estructuras autoritarias y la dificultad de escapar de ellas. Participa en la sección Oficial de Atlàntida Mallorca Film Fest 2026 creado por la plataforma Filmin.
Crítica de 'Un secuestro familiar'
Resumen
Ficha Técnica
Título: Un secuestro familiar
Título original: Itt érzem magam otthon / Feels Like Home
Reparto:
Rozi Lovas (Rita)
Áron Molnár (Marci)
Dorka Gryllus (Juli)
Tibor Szervét (Papa)
Bettina Józsa (Anna)
István Znamenák (Rudi)
Soma Simon (Istvánka)
Kornél Simon (Miklós)
Kati Zsurzs (Vecino)
Máté Szalay-Dimitrov (Tamás)
Bálint Kovács (Fotógrafo)
Gáspár Leó Kozma (Tendero)
Alina Járosi (Madre joven)
Año: 2025
Duración: 124 min.
País: Hungría
Director: Gábor Holtai
Guion: Attila Veres
Fotografía: Dániel Szöke
Música: Gábor Holtai
Género: Thriller
Distribuidor:
Tráiler de 'Un secuestro familiar'
Sinopsis
Una mujer es secuestrada por una extraña familia que está convencida de que ella es su hija desaparecida. Con tanta astucia como falta de esperanza, se acoge a ese papel y decide interpretarlo mientras busca cómo escapar de su asfixiante situación.
Un thriller inquieto
Un secuestro familiar (Feels Like Home) construye un thriller basado en la tensión constante. El guion administra muy bien la información, cada nueva revelación modifica la percepción que el espectador tiene de los personajes y mantiene la sensación de incertidumbre prácticamente hasta el desenlace.
La familia nunca aparece como un grupo de villanos unidimensionales, sus motivaciones se van revelando poco a poco, haciendo que el conflicto resulte más ambiguo y perturbador. La historia evita los giros gratuitos y apuesta por una tensión psicológica sostenida, donde el miedo nace más de las relaciones entre los personajes que de la violencia explícita.
Suspense contenido pero elegante
Gábor Holtai demuestra un notable control del ritmo. En lugar de acelerar constantemente la narración, permite que la incomodidad crezca lentamente, aprovechando los silencios, las miradas y los pequeños gestos cotidianos para generar una atmósfera opresiva.
La dirección evita el exceso de explicaciones y confía en la inteligencia del espectador. Buena parte de la tensión proviene precisamente de no saber quién dice la verdad o hasta qué punto la percepción de Rita coincide con la realidad. Ese enfoque convierte Un secuestro familiar en un thriller más cercano al estudio psicológico que al cine de acción, una decisión que le aporta personalidad y la diferencia de propuestas más convencionales.
Interpretaciones obsesivas
Uno de los mayores logros de Un secuestro familiar reside en la construcción de sus personajes. Rozi Lovas funciona como una protagonista muy fácil de seguir porque reacciona con lógica ante una situación completamente absurda. Su evolución consiste en aprender a sobrevivir dentro de una mentira cada vez más difícil de sostener. La familia Árpád, por su parte, resulta especialmente inquietante porque nunca pierde del todo su humanidad. Un secuestro familiar evita caricaturizarlos y deja entrever el dolor, la obsesión y las heridas que alimentan su comportamiento.
Las interpretaciones sostienen con solvencia ese delicado equilibrio entre el drama familiar y el suspense psicológico, logrando que incluso las escenas más tranquilas mantengan una sensación constante de amenaza.
Atmósfera antes que sobresaltos
El apartado técnico contribuye decisivamente a crear el clima de Un secuestro familiar. La fotografía utiliza espacios cerrados y una iluminación contenida para reforzar la sensación de encierro. La casa donde transcurre buena parte de la acción termina convirtiéndose en un personaje más, un lugar que transmite simultáneamente refugio y peligro.
El diseño sonoro trabaja desde la discreción, evitando abusar de los golpes de efecto habituales del género. La tensión nace del silencio, de los ruidos cotidianos y de una banda sonora utilizada con enorme moderación.
Conclusión de 'Un secuestro familiar'
Un secuestro familiar (Feels Like Home) demuestra que el suspense más eficaz no siempre depende de grandes giros argumentales, sino de la capacidad para mantener al espectador dudando constantemente de aquello que está viendo. La película combina una premisa muy original con una puesta en escena sobria y un interesante trabajo sobre la identidad, la manipulación y el duelo.
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