Una infancia en Lesotho (Ancestral Visions of the Future), la nueva obra del cineasta Lemohang Jeremiah Mosese, un inclasificable híbrido entre documental, ficción y ensayo autobiográfico que reflexiona sobre el exilio, la memoria y la identidad a través de imágenes de gran fuerza poética. Seleccionada en la sección Trends del Atlàntida Mallorca Film Fest 2026, organizado por la plataforma Filmin. Puedes leer aquí la crítica realizada por Cinemagavia de esta película.
Crítica de 'Una infancia en Lesotho'
Ficha Técnica
Título: Una infancia en Lesotho
Título original: Ancestral Visions of the Future
Reparto:
Siphiwe Nzima
Sobo Bernard
Mochesane Kotsoane
Rehauhetsoe Kotsoane
Año: 2025
Duración: 88 min.
País: Lesotho
Director: Lemohang Jeremiah Mosese
Guion: Lemohang Jeremiah Mosese
Fotografía: Lemohang Jeremiah Mosese, Phillipp Leteka
Música:
Género: Documental
Distribuidor:
Tráiler de 'Una infancia en Lesotho'
Sinopsis
En Una infancia en Lesotho, el cineasta Lemohang Jeremiah Mosese difumina las fronteras entre la realidad y la reconstrucción. A través de relatos fragmentados y una imaginería mítica, Mosese explora las cuestiones del exilio y la pertenencia, regresando a su ciudad sin nombre —no para encontrar respuestas, sino para recordarse a sí mismo—. Sin embargo, la película es más que la historia del exilio de un hombre; es una elegía por una ciudad y un pueblo atrapados entre el peso de la memoria y la inevitabilidad de la pérdida, una oda poética al cine.
Lo poético acaba pesando
Una infancia en Lesotho parte de una intención muy personal, Lemohang Jeremiah Mosese regresa a su Lesotho natal para reconstruir, a través de recuerdos, imágenes y fragmentos de una memoria inevitablemente deformada por el paso del tiempo. Una infancia y un lugar que ya no existen exactamente como los recuerda. No pretende contarnos su vida siguiendo una cronología ordenada ni ofrecer respuestas claras sobre su pasado.
La idea es interesante, el problema es que la película parece mucho más preocupada por expresar esa idea que por conseguir que el espectador la sienta. Hay momentos en los que uno puede apreciar perfectamente lo que Mosese está intentando hacer: convertir la memoria en una especie de territorio fantasma donde realidad, infancia y mito terminan confundidos. Sin embargo, hay demasiados instantes en los que esa búsqueda de significado se vuelve hermética y distante.
Recuerdos y sueños
Lemohang Jeremiah Mosese demuestra una personalidad visual indiscutible. No parece interesado en hacer una película que pueda confundirse con cualquier otro documental y eso, en tiempos de productos cada vez más uniformes, tiene un mérito evidente. Su manera de filmar hace que la ciudad, las montañas, los espacios rurales y los rostros adquieran una dimensión casi fantasmal, todo parece formar parte de un recuerdo que se está desintegrando delante de nuestros ojos.
Pero también existe una frontera muy fina entre la poesía y la pretensión. Hay imágenes extraordinariamente bellas, pero la acumulación de simbolismos termina provocando cierta saturación. El director parece querer que cada plano tenga un significado oculto, que cada silencio diga algo y que cada fragmento forme parte de una reflexión mayor.
Sin conexión
Al no existir personajes claramente definidos ni una narración convencional, resulta complicado establecer una conexión emocional fuerte con aquello que estamos viendo. El propio Lemohang Jeremiah Mosese se encuentra presente a través de su mirada y de su memoria, pero tampoco consigue convertirse completamente en un personaje con el que podamos empatizar. Una infancia en Lesotho quiere hablar de una experiencia individual que acaba transformándose en una elegía colectiva, la intención es noble, la conexión emocional, mucho más irregular.
Mirar antes que seguir
La fotografía tiene una fuerza enorme y convierte los paisajes de Lesotho en imágenes casi pictóricas. La mezcla de documental, reconstrucción y cine experimental crea una textura visual muy particular.
El montaje fragmentado también está cuidadosamente construido, las imágenes aparecen como recuerdos incompletos, sin una continuidad tradicional, reproduciendo esa manera extraña en la que funciona la memoria.
Conclusión de 'Una infancia en Lesotho'
Una infancia en Lesotho es una película con una personalidad enorme y una ambición artística que resulta imposible negar. Lemohang Jeremiah Mosese consigue construir algo muy diferente a un documental autobiográfico convencional y convierte sus recuerdos en una mezcla de poesía, mito, memoria y reflexión sobre la identidad. Sin embargo, precisamente ahí está mi problema con ella, su narración excesivamente fragmentada, un simbolismo que termina resultando pesado y una distancia emocional que me impide conectar realmente.
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