Una noche en la ópera pasa por ser, además de una de las mejores películas de los Hermanos Marx, todo un hito de la comedia cinematográfica. Gozosamente chispeante, su humor sigue conservándose con envidiable frescura. Todas las características que habían hecho ya grandes a los hermanos están aquí, pero con alguna interesante novedad.



Una noche en la ópera

Crítica de ‘Una noche en la ópera’

Ficha Técnica

Título: Una noche en la ópera
Título original: A Night at the Opera

Reparto:
Groucho Marx (Otis B. Driftwood)
Chico Marx (Fiorello)
Harpo Marx (Tomasso)
Kitty Carlisle (Rosa Castaldi)
Allan Jones (Riccardo Barone)
Walter Woolf King (Rudolfo Lassparri)
Sig Ruman (Herman Gottlieb)
Margaret Dumont (Mrs. Claypool)
Edward Keane (Ship’s Captain)
Robert Emmett O’Connor (Sargento de policía Henderson)

Año: 1935
Duración: 94 min.
País: Estados Unidos
Director: Sam Wood
Guion: George S. Kaufman, Morrie Rysking
Fotografía: Merrit B. Gerstad (B&W)
Música: Herbert Stothart
Género: Comedia
Distribuidor: Metro-Goldwyn-Mayer (MGM)

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Tráiler de ‘Una noche en la ópera’

Sinopsis de ‘Una noche en la ópera’

El extravagante Groucho vuelve a meterse de forma descarada en nuevos negocios. Esta vez organiza la gira de un nuevo espectáculo de Opera, para ello se ha ganado la confianza y la financiación de una viuda rica, la Sra. Claypool.

Junto a sus amigos Harpo y Chico ayudan a un desconocido y talentoso cantante a conseguir el éxito y estar con su enamorada. Ella es Rosa y protagoniza la nueva obra junto al avaricioso Lassparri un arrogante cantante de ópera que la corteja. Ya en Nueva York , tiene lugar el estreno más disparatado y alocado del mundo de la ópera. (Sensacine)



Vientos de cambio

Una noche en la ópera supuso la primera película de los Hermanos Marx con Metro-Goldwyn-Mayer tras abandonar la Paramount Pictures, y además es la primera en que no aparece Zeppo, con lo que los hermanos pasan a ser un trío. Su anterior película, la vitriólica Sopa de ganso (1933), había dejado el nivel bastante alto, pero Una noche en la ópera alcanza sin problemas esa cantidad de excelencia.

Una noche en la ópera

El cambio de compañía trajo consigo otra serie de variaciones estilísticas. El guion, aunque sigue siendo muy alocado, pierde algo de la anarquía rampante de algunas películas anteriores de los Hermanos Marx. Hay, al menos, un hilo conductor más definido. Además se introducen elementos de romance y los personajes de los Marx se dibujan de una forma con la que los espectadores puedan identificarse más. Eso sí, la sorna, el cinismo y el carácter gamberro sigue estando presentes.

Una película operística

Groucho Marx es Otis B. Driftwood, un hombre de negocios relacionado con la ópera (aunque no le guste mucho que se diga) que por diversos azares se convertirá en el valedor del talentoso, aunque minusvalorado, tenor Ricardo Baroni. Ricardo lleva consigo a dos alocados amigos: Tomás (Tomasso en la versión original) y Fiorello, que no son otros que Harpo y Chico respectivamente. La película comienza en Milán, pero luego durante el viaje a Nueva York de la Compañía de Ópera, Baroni y sus amigos tendrán que ir como polizones… ocultados por Otis B. Driftwood.

Una noche en la ópera

¿Por qué viajar así? Porque Baroni está sin blanca y además se ha enamorado de la soprano Rosa Castaldi, que viaja a Nueva York como futura estrella en compañía del tenor Rodolfo Lassparri, el mezquino rival de Ricardo Baroni. El objetivo de éste, es viajar a Nueva York, hacerse valer con su voz, y recuperar a Rosa. Sin embargo el adinerado señor Gotllieb, protector de Lasparri, hará lo que sea para mantener a Baroni y sus amigos lo más lejos posible.

El camarote de las partes contratantes

Una noche en la ópera ha dejado para la posteridad algunos de los mejores y más populares números cómicos de la historia del cine. Algunos de ellos han pasado con letras de oro a la historia del humor. ¿Quién no recuerda el famoso «camarote de los Hermanos Marx»? Ya saben, Otis B. Driftwood y sus amigos polizones están alojados en un camarote diminuto en su travesía hacia Nueva York mientras van entrando: los camareros que traen la cena (no olviden los «dos huevos duros»), la manicura, el fontanero, el ayudante del fontanero, una chica que quiere telefonear a su tía, etc, etc. A pesar de ser de sobra conocido, este gag sigue consiguiendo arrancarnos una carcajada.

Una noche en la ópera

¿Quién no ha oído aquello de «la primera parte contratante de la segunda parte contratante…»? Es el famoso gag de los contratos, donde Groucho y Chico discuten a ritmo de trabalenguas las cláusulas de un contrato cada vez más y más reducido. Algo menos conocido pero igualmente brillante es la desternillante representación de la ópera de Verdi «Il Trovatore», toda una muestra de humor libre y alocado. Y podría seguir la enumeración. Es un humor de situaciones absurdas, enormemente disparatadas, manejadas con un sentido de la imaginación burlón y desbordante. No menos hilarantes son los ingeniosos diálogos, sustentados en las incomparables sentencias de Groucho.

Números musicales

Una parte controvertida de las películas de los Hermanos Marx es la de los números musicales. Muchos los ven innecesarios y piensan que cortan la fluidez del humor; incluso que son un poco plúmbeos. En algunos casos pueden tener razón, pero los de Una noche en la ópera creo que son bastante interesantes. Hay un dueto romántico entre Ricardo Baroni y Rosa llamado «Alone» que es muy bonito (nada de esto aparecía en las anteriores películas de los Hermanos Marx).

Sam Wood

Y en la cubierta del transatlántico, Ricardo, Tomás y Fiorello darán un recital cada uno en su especialidad. Ricardo cantando, Chico con el piano y Harpo (como su nombre indica) con el harpa, y algo también con el piano. Es un número virtuoso y divertido que nos incita casi a aplaudir tras ver unas travesuras musicales para las que hace falta un nivel instrumental altísimo.

Los tres hermanos (y la hermana)

En sus películas los Hermanos Marx suelen tener unos roles muy idiosincráticos. Aquí se respetan, pero con matices. Harpo es la anarquía pura, irreverente y algo bestia ¿Qué se puede esperar de alguien que parte el salchichón con un hacha? Sus fuertes siempre fueron la descacharrante mímica y los extraños artilugios que lleva en los bolsillos. En Una noche en la ópera además tiene un punto de bonhomía (sin pasarse) un tanto inédito. Chico solía ser un pícaro delirante; en esta película mantiene su cuota de absurdo pero es un personaje que se comporta como un buen amigo ayudando a Baroni a lanzar su carrera y conquistar a Rosa.

Sam Wood

¿Qué decir de Groucho? Podríamos confirmar algo parecido a lo ya dicho de sus hermanos. Mantiene su base de otras películas pero ahora es más humano. Pero un poco solo; Groucho es mucho Groucho. Sigue siendo un depósito de cinismo, sinvergonzonería y desfachatez, pero ahora podemos decir que va «con los buenos» (eso de buenos y malos en las anteriores películas de los hermanos Marx era poco relativo). Aunque ¿qué hay de malo en ayudar a unos amigos si puedes lucrarte un poco de paso?

Sería un clamorosa injusticia no mencionar a la que fue durante años larga compañera de viaje de los hermanos Marx, Margaret Dumont. Fue conocida por incluso como «La Quinta Hermana Marx» debido a la aparición de varias de sus películas. Su rol es siempre similar, la de víctima (casi siempre colateral) de las travesuras de los Marx. En Una noche en la ópera su papel es importante. Interpreta a la señorita Claypool, una adinerada mujer que tratará de entrar en sociedad donando varios millones a la Compañía de Ópera. Tanto Otis B. Driftwood como Gotllieb tratarán de ganarse su favor.

Conclusión

Una noche en la ópera mantiene todo el potencial cómico de los Hermanos Marx, pero se ve refinado por una trama y un tratamiento de personajes más elaborados. Ello no significa que hayan mermado la locura y el alboroto de películas anteriores, de hecho mantienen su magnífica iconoclastia. Además podemos encontrar secuencias que son ya parte de la historia del cine, como la del abarrotado camarote. Una película para ver, gozar y reírse.  

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