Val, al igual que su título, es una comedia de terror con una naturaleza muy simple. Nos encontraremos con una situación poco ortodoxa entre personajes que no encajan en las líneas habituales de la sociedad.



Val

Crítica de ‘Val’

Ficha Técnica

Título: Val
Título original: Val

Reparto:
John Kapelos (Bryan Foley)
Kyle Howard (Officer Myers)
Misha Reeves (Val)
Sufe Bradshaw (Officer Daughtry)
Erik Griffin (Freddy)

Año: 2021
Duración: 81 min.
País: Estados Unidos
Director: Aaron Fradkin
Guion: Aaron Fradkin, Victoria Fratz
Fotografía: Keelan Carothers
Música: Robot Disco Puma
Género: Comedia. Terror 
Distribuidor: Epic Pictures

FilmAffinity

IMDb

Tráiler de ‘Val’

Sinopsis de ‘Val’

Un criminal en fuga irrumpe en la casa de una escolta de clase alta, solo para darse cuenta de que nada es lo que parece. (EPIC PICTURES)

Dónde se puede ver la película



Val
Foto distribuida por Epic Pictures

La técnica al servicio de los diálogos

Escrita por Victoria Fratz y Aaron Fradkin, quien también dirige, Val narra la historia de Fin, Zachary Mooren, un hombre que en su huida de la policía irrumpe en la elegante casa de Val, Misha Reeves, una acompañante de lujo que espera la llegada de su próximo cliente.

Al principio, Val parece una chica en apuros, mostrándose vulnerable y temerosa ante la posibilidad de que Fin la pueda agredir. Sin embargo, cuanto más tiempo permanece Fin en su casa, la situación se va invirtiendo, y la que parecía la víctima va convirtiéndose en el peligro que acecha al supuesto agresor.

Visual y narrativamente, Val es bastante correcta. La decoración del hogar de Val y su propia estética, tanto el maquillaje como el vestuario hacen que nos sumerjamos en una especie de revival pin-up. La iluminación brillante, salpicada con algunos tonos rojizos, hace que los toques retro y saturados resalten. No hay apenas detalles que permitan ubicar a Val cronológicamente, lo que aumenta la mística del personaje principal y el encanto general de la película. Los teléfonos clásicos y las televisiones de tubo conviven con referencias a reality shows y a algún rapero. Los ángulos inclinados y los planos de espejos intentan mantener el interés visual cuando la trama decae, pero no lo logran.

Con un presupuesto bajo llegan a conseguir un conjunto visualmente atractivo y que evita los problemas derivados de las posibles limitaciones. La música avanza enhebrando perfectamente la aguja entre lo moderno y lo retro y entre el suspense y la ironía. Pero el centro de atención final casi siempre acaba siendo el diálogo entre Val y Fin, dejando la parte visual en un segundo plano.

Val
Foto distribuida por Epic Pictures.

Reparto sólido

No encontramos una actuación débil en la película Val, a lo que ayuda que el reparto no sea numeroso, cada miembro del elenco se entrega por completo al tono de humor descarado. Aún así, es claramente Misha Reeves la que centra todos los focos. Interpreta a Val con un aire retro muy interesante, una comediante digna del hollywood clásico por el tipo de actuación, y sin parecer fuera de sitio. Es una interpretación hilarante e imperturbable, manteniendo el control en todo momento mientras manipula a los hombres a su alrededor, mientras lleva batas con plumas y mantiene su cabello perfectamente peinado.

Hay algunos momentos espeluznantes, principalmente por cortesía de los terroríficos maniquíes en la mazmorra de Val, pero en la balanza la película se decanta mucho más hacia el lado de la comedia. Val hace algunas referencias a Beetlejuice en una de las secuencias mejor rodadas de la película, y usando una música que resulta lo suficientemente similar a la partitura de Danny Elfman para tocar la fibra sensible de parte del público. Realmente no está bien integrado en el conjunto y es más un detalle nostálgico de los que abundan en la actualidad que un homenaje sincero y con sentido dentro de la película.

Comedia de terror
Foto distribuida por Epic Pictures.

En busca de la diversión

Val parte de una gran idea y se lanza en busca de una narrativa que mantenga el impulso durante todo el proceso, y en el camino consigue ser una obra divertida. El aspecto técnico en general se adapta bien al tono de la obra y a pesar de su modestia consigue no arruinar la experiencia. A veces todo lo que sustenta una película es una gran actuación de su protagonista.

Val intenta ir más allá de eso, pero se queda muy corta, a pesar de sus maravillosos primeros minutos de bienvenida. Sin embargo, el verdadero atractivo es Misha Reeves como la duquesa de esa particular guarida demoniaca que es su casa. Su actuación sostiene el metraje desde el comienzo hasta el último plano, dejando en un segundo plano al resto de elementos.

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