La Vampira de Barcelona es una película española que combina drama, thriller y reconstrucción histórica. Está dirigida por Lluís Danés (Laia, Llach: La revuelta permanente), con guion de Lluís Arcarazo (Salvador (Puig Antich), El cor de la ciutat) y María Jaén (Hernán, Sitges). Nos cuenta la historia de Enriqueta Martí, conocida como ‘La Vampira del Raval’. Fue una mujer que vivió en la Barcelona de principio del Siglo XX y  que fue acusada del secuestro y asesinato de varios niños.

Está protagonizada por Roger Casamajor (Pa Negre, Incierta Gloria), Nora Navas (La adopción, Todos queremos los mejor para ella), Bruna Cusí (Verano 1993, La Reina de los Lagartos), Francesc Orella, Sergi López, Mario Gas, Nuria Prims, Pablo Derqui y Albert Pla. Tras su paso por el Festival de Sitges 2020, llega a salas comerciales de España el día 4 de Diciembre de 2020.



La vampira de Barcelona

Crítica de ‘La vampira de Barcelona’

Ficha Técnica

Título: La vampira de Barcelona
Título original: La vampira de Barcelona

Reparto:
Roger Casamajor (Sebastià Comas)
Nora Navas (Enriqueta Martí)
Bruna Cusí (Amèlia)
Francesc Orella (Salvat)
Sergi López (Amorós)
Mario Gas (Sr. Méndez)
Nuria Prims (Madame Leonor)
Pablo Derqui (Fuster)
Anna Alarcón
Alejandra Howard (Laura)
Albert Pla (Travesti)

Año: 2020
Duración: 106 min.
País: España
Director: Lluís Danés
Guion: Lluís Arcarazo, María Jaén
Fotografía: Josep M. Civit
Música: Alfred Tapscott
Género: Drama. Thriller
Distribuidor: Filmax

Filmaffinity

IMDB

Tráiler de ‘La vampira de Barcelona’

Sinopsis

En la Barcelona de principios de siglo XX conviven dos ciudades: una burguesa y modernista; la otra, sórdida y sucia. La desaparición de la pequeña Teresa Guitart, hija de una rica familia, conmociona el país y la policía pronto da con una sospechosa: Enriqueta Martí, conocida como ‘La Vampira del Raval’. El periodista Sebastià Comas se va a sumergir en el laberinto de calles, burdeles y secretos del barrio del Raval, donde sabe que encontrará la verdad sobre las desapariciones y asesinatos macabros de niños de los que se acusa a la Vampira. Pronto descubrirá que allí se esconde una élite dispuesta a ocultar sus vicios a cualquier precio. (Filmax)

Premios

  • Festival de Sitges: Premio del Público. 2020


La vampira real

Enriqueta Martí Ripoll, conocida popularmente como La Vampira del Raval o La Vampira de la calle de Poniente, es un personaje que existió en la realidad entre finales del Siglo XIX y principios del XX. Pertenece a la crónica negra barcelonesa y aún hoy está envuelto en misterios, incertidumbres y contradicciones. Son tantos los enigmas que hay a su alrededor que incluso protagonizó algunos de los programas de Cuarto Milenio conducidos por Iker Jiménez.

Durante muchos años, La Vampira de Barcelona fue considerada como una asesina en serie. Fue acusada de perpetrar el secuestro y asesinato de varios niños, aunque a día de hoy solo conste probado el secuestro de una niña, Teresita Guitart, a la que mantuvo retenida en su casa durante dos semanas, pero no mató. No se conocen los motivos reales que le llevaron a hacerlo. Según investigaciones recientes era una mujer que padecía graves desequilibrios mentales derivados de la muerte por malnutrición de su propio bebé. Pero ese personaje es solo la punta del iceberg. Parece ser que fue utilizada como chivo expiatorio para ocultar una red de prostitución infantil tras la que estaba la clase alta de la sociedad de la época.

rodaje de La vampira de Barcelona

El tono detectivesco de la investigación periodística

La Vampira de Barcelona es, por tanto, una historia con enormes posibilidades que ha inspirado el imaginario catalán de muchas leyendas negras y que aún guarda muchos interrogantes. El director, escenógrafo y activista político Lluís Danés, ha decidido poner en imágenes esa historia, haciendo un retrato descorazonador y pesimista de la condición humana. Una búsqueda que pretende hacer justicia en el retrato de una mujer que pudo ser víctima de la hipocresía de la época en que vivió.

La película transita en todo momento entre el drama de contenido social y el más puro thriller de cine negro clásico. De hecho, La Vampira de Barcelona acaba siendo un personaje secundario. Se escoge como punto de vista principal el de Sebastià Comas, un periodista con adicción a las drogas y sus propios demonios interiores. Su investigación será asumida como las que realizaban los detectives en el cine hollywoodiense de los años 40-50. Y será los ojos del espectador en ese descenso a los infiernos para destripar una Barcelona desconocida.

El tratamiento visual y escénico

La Vampira de Barcelona es una obra ambiciosa y conceptualmente muy atractiva. Reformula la Barcelona de principios del Siglo XX, a través de una fotografía en blanco y negro que introduce elementos de color para resaltar la lujuria y violencia. Es una manera de dar visibilidad a lo que se quería ocultar. En ese sentido, pese al estupendo trabajo fotográfico de Josep M. Civit, creo que se necesitaba una textura aún más contrastada y granulada para resaltar lo decadente de ese submundo. Hay cierto acercamiento al expresionismo de Fritz Lang, pero insuficiente para lo que cuenta la película.

El ajustado presupuesto hubiera podido hacer caer a la película en una simple teatralización en pantalla. Por suerte, la pericia tras la cámara de Lluís Danés, le sirve para utilizar diversos mecanismos narrativos y escénicos que incluso introducen algún fragmento de animación. Todo ese artificioso envoltorio visual acaba siendo una manera acertada para poner en imágenes esta fábula macabra donde se especula sobre unos hechos verídicos no del todo contrastados.

La Vampira de Barcelona es también una historia sobre la maldad y sobre la manipulación de la opinión pública por parte de los poderes fácticos. No en vano, tanto director como guionistas son expertos en llevar a imágenes obras de denuncia sobre estos temas. Lo han hecho a través de biografías de personajes históricos y de otros más populares, pero igualmente icónicos en la lucha callejera o independentista. Desde Salvador Puig Antich a Lluís Llach. Aquí vuelven a incidir en el tono reivindicativo, pero más apegado a lo humano que a lo político.

Conclusión de ‘La Vampira de Barcelona’

La Vampira de Barcelona es un drama con elementos de intriga bastante sórdido y oscuro. Nos introduce en los bajos fondos de una Barcelona nocturna y sucia, donde los burdeles servían a la alta sociedad para dar rienda suelta a sus obsesiones y vicios más inconfesables. Se muestra con claridad el contraste existente entre la burguesía y las clases más bajas. La riqueza traficando con la miseria de las personas más desfavorecidas. Hay una crítica sobre las diferencias sociales que puede extrapolarse a la sociedad de nuestros días.

En el apartado interpretativo encontramos grandes nombres de la escena catalana como Roger Casamajor, Nora Navas, Bruna Cusí, Francesc Orella, Sergi López, Mario Gas o Pablo Derqui, aunque si tuviera que destacar a alguien me quedaría con Nuria Prims en el rol de una elegante y despiadada Madame.

La primera hora de película es magnífica. Durante su alargado metraje adolece de algunas bajadas de ritmo, pero La Vampira de Barcelona es una película sorprendente y visualmente siempre vistosa. Un trabajo extraño que deambula entre la ficción televisiva y el cine de arte y ensayo. Entre la escenografía teatral y la experimentación visual. Si los británicos tienen a Jack el Destripador, nosotros tenemos a La Vampira de Barcelona.

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