Laura Rubirola llega con su debut a la industria cinematográfica con Vera, cortometraje con el que se estrena como directora y guionista. Rubirola es conocida por su faceta como productora, ha producido películas como «El cuerpo», «Durante la tormenta» o la serie «El inocente». Además, el cortometraje se ha estrenado en el prestigioso Festival de Cine de Tribeca 2020, entrando en la Sección Oficial.



Vera

Crítica de ‘Vera’

Ficha Técnica 

Título: Vera
Título original: Vera

Reparto:
Paulina García (Vera)

Año: 2020
Duración: 17 min
País: España
Dirección: Laura Rubirola
Guion: Laura Rubirola
Música: Bruno Franquet
Fotografía: Daniel Vergara
Género: Drama
Producción: Malmo Pictures
Distribuidora: Madavenue y Freak Film Festival Distribution

IMDb

Tráiler de ‘Vera’

Sinopsis de ‘Vera’

Vera se sitúa en los años 80 para contar la historia de una mujer que trabaja como limpiadora nocturna en un gran edificio de oficinas. Aficionada a la música clásica, Vera descubre a Miguel; un hombre a quien nunca ha visto, pero a quien imagina gracias a los objetos que éste guarda en su escritorio.

Vera es la historia de alguien que da importancia a los objetos. Alguien que se interesa por las creaciones del otro en una época en la que no descubrir rápidamente el aspecto físico de las personas era algo posible. (MADAVENUE)



Vera
Foto de Madavenue

Cruce de palabras

Laura Rubirola se lanza al mundo de la realización y guion con Vera, tras una amplia experiencia en el mundo de la producción cinematográfica. A través de un relato en el que se prescinde de los diálogos, se busca una historia íntima y cercana sobre la ilusión de la imaginación. Mientras que va tejiendo un juego reflexivo e introspectivo sobre la esperanza y sobre lo que conlleva la felicidad en los pequeños detalles, por otro lado, dibuja un retrato del amor en su versión más blanca e ingenua. De esta manera, se adentra ante una sensibilidad que puede no llegar a todo tipo de públicos. La razón es que no va más allá en el conflicto, por lo que se convierte en un cortometraje más sensitivo que narrativo. Por lo cual, será un caramelo jugoso para los románticos.

Por otra parte, el análisis del personaje de Vera se realiza desde una visión tierna y con ese realismo fabulado que, en ocasiones, conecta con la parte más delicada de la audiencia, pero en otras se excede en cierto elemento sentimental. En consecuencia, se echa en falta un mayor trasfondo de las pasiones que envuelve su vida, aunque se asume y se comprende la pasión con la que la enfrenta. Por esta razón, se vuelve una necesidad querer saber más del bagaje personal y sensorial que le acompaña en esta aventura cotidiana. No obstante, pese a esas faltas en este rompecabezas emocional, tiene esas pinceladas afectuosas y ligeras. Por último, hay ciertas secuencias que tienen un gran impacto personal, pero que pierden fuerza al no llegar mediante un proceso pasional y con mayor complejidad.

Foto de Madavenue

La sintonía del amor

El gran atractivo de Vera es la participación de Paulina García, la protagonista absoluta de este cortometraje. En primer lugar, la actriz tiene esa verosimilitud interpretativa tan natural que hace que las flaquezas del guion se equilibren con una expresividad tan orgánica. Sumado a ello, sabe expandir el movimiento y la escucha con su entorno, lo que hace que sepa mimetizarse con su entorno y transportar al espectador ante esa ambientación artística. Por otro lado, las secuencias que más se disfrutan son aquellas en las que se mezclan con la composición sonora, permitiendo ver ese dibujo de ilusión y esperanza, sin abandonar un punto amargo en su verdad. Sin embargo, toda esa exaltación no se sublima con el resto de intérpretes circunstanciales. Por lo que, gana más potencia en solitario que en un conjunto social.

El cuidado de la imagen es uno de los atributos fundamentales del cortometraje, en especial, porque al evitar los diálogos explícitos, se debe crear una conversación apoyada en la imagen. Como se puede ver, hay varias secuencias con un acabado espectacular, que retratan esa soledad artística sin buscar una perspectiva oscura. Luego, se ve acompañado por un hilo musical clásico, que acaba por determinar al público uno de los atributos más significativos de la protagonista. Además, se convertirá en el punto de unión del momento más álgido de la obra, mezclándose a la perfección con lo estético y visual. Luego, los planos detalles son un recurso bien utilizado, dado que empastan a la perfección con el resto del cortometraje. Únicamente, el final puede resultar poético para parte de la audiencia, pero algo oportunista para otra facción de los espectadores.

Vera
Foto de Madavenue

Conclusión

Vera es un cortometraje que se deshace de los diálogos para crear un relato visual y basado en la emoción y lo sensitivo. Pese a que el guion goza de un análisis contemplativo, hay momentos en los que se puede echar en falta cierta mayor profundización en la historia. Aun así, hay ese toque tierno que puede impactar en la audiencia. Luego, Paulina García está inmensa, con una naturalidad cotidiana y una luminosidad que hacen de su actuación lo mejor del cortometraje. Por otra parte, a nivel técnico, hay una creación audiovisual con sensibilidad y sirve como hilo conductor, que desemboca en un resultado poético para algunos e incompleto para otros. El juego de la esperanza que se esconde, muchas veces, en los pequeños detalles y en los riesgos más inocentes.

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