Vida perfecta llega de la mano de su creadora, Leticia Dolera (¿Qué te juegas?), para narrar la vida, los cambios y las decisiones de tres mujeres que creían estar en el culmen de lo que siempre habían pensado que tenían: una vida perfecta, sin problemas y sin fisuras.

Dirigida por Leticia Dolera, Ginesta Guindal y Elena Martín, la serie ha sido reconocida con el premio del Festival de Cannes como la Mejor Serie. Además de un Premio Especial por la Interpretación de las tres protagonistas: Leticia Dolera, Aixa Villagrán (Kiki, el amor se hace) y Celia Freijeiro (La playa de los ahogados).

Vida perfecta ya está en Movistar+, con una primera temporada de 8 episodios de unos 30 minutos cada uno. Estrenada el 18 de Octubre en Movistar+.



VIDA PERFECTA

Crítica de ‘Vida perfecta’

Ficha Técnica

Título: Vida perfecta
Título original: Vida perfecta

Reparto:
Leticia Dolera (María)
Celia Freijeiro (Cristina)
Aixa Villagrán (Esther)
Font García (Pablo)
Manuel Burque (Xosé)
Enric Auquer (Gari)
Carmen Machi (María del Pilar)
David Verdaguer (Gustavo)
Pedro Casablanc (Ricardo)
Fernando Colomo (José Antonio)
Itziar Castro (Enfermera analítica)
Jasmine Roldán (Jimmy)
Risto Mejide (Presentador gala)

Año: 2019
Duración: 25 min.
País: España
Director: Leticia Dolera (Creador), Leticia Dolera, Elena Martin, Ginesta Guindal
Guion: Leticia Dolera, Manuel Burque
Fotografía: Marc Gómez del Moral
Música:
Género: comedia. Drama
Distribuidor: Movistar +

Tráiler de ‘Vida perfecta’

Sinopsis

¿Qué pasaría si entrásemos en la intimidad de tres mujeres en uno de los momentos más importantes de sus vidas? Cuando superas los 30 se supone que ya estás más cerca de la persona adulta que serás siempre, pero, ¿qué pasaría si a esas alturas los grandes pilares de tu vida se tambaleasen?

Vida perfecta cuenta la historia de María, Cristina y Esther quienes, por distintas razones, están en medio de una crisis vital. Las tres mujeres descubrirán que su vida no tiene por qué ser tal y como la habían planeado.

Vida perfecta

Éxito internacional de ‘Vida perfecta’

La serie creada por Leticia Dolera, que además coescribe y codirige, ha sido la gran triunfadora de la última edición de CannesSeries donde ‘Perfect Life’ (título internacional) se hizo con el reconocimiento a la Mejor Serie además de un Premio Especial de Interpretación creado para la ocasión, que reconoce el trabajo del trío protagonista femenino.



Cuando todo comienza

Vida perfecta arranca, como todos sus episodios, con una mirada al pasado de sus protagonistas. En esta primera toma de contacto nos encontramos con un momento revelador de una de sus protagonistas: María (Leticia Dolera). Según avanzan los minutos, nos damos cuenta del tipo de vida que siempre soñó con tener, el que ha llevado, y cómo esos cimientos intactos se derrumban por completo ante un papel y un bolígrafo.

Su hermana mayor, Esther (Aixa Villagrán), es artista y trabaja en el Museo de Cera. Más allá de tratar de destacar o ser famosa, procura que su arte sea reconocido, que la valoren por lo que hace y cómo lo hace. Busca constantemente oportunidades, pero estas suelen darle de lado o estallarle en plena cara.

También tenemos a Cristina (Celia Freijeiro), que ejerce de abogada en un bufete. Está casada, tiene dos hijas y está a gusto con todo lo que tiene. Sin embargo, el deseo de su marido para aumentar la familia choca con lo que ella tiene previsto para su vida, su trabajo y sus relaciones.

Por último, nos encontramos con Gari (Enric Auquer), que trabaja de jardinero en un centro especial de empleo para personas con discapacidad intelectual, funcional y auditiva. De hecho, Xosé (Manuel Burque), es el orientador social del propio Gari, además de los compañeros con los que comparte piso.

El universo de personajes y situaciones creados alrededor de Vida perfecta son una delicia. Los detalles de sus comportamientos, la naturalidad a la hora de enfrentarse a ciertos dilemas o tabúes. Todos ellos te atrapan de forma que quieras saber y conocer más sobre sus vidas y lo que les deparará.

Vida perfecta

Cuanto todo se tambalea

Una de las piezas clave de Vida perfecta es el tratamiento de temas como el sexo, la maternidad, el feminismo, la discapacidad, el machismo, las relaciones, el miedo, la inseguridad, los prejuicios, lo políticamente correcto, y un largo etcétera. Es realmente difícil no sentirse identificado en algún momento de la serie.

¿Quién no ha sentido alguna vez que no tenía un lugar en el mundo, que no sabía si estaba en el sitio correcto o si sobraba de la ecuación en la que se encontraba inmerso? Así es Vida perfecta: el cuestionamiento de lo que creías tener amarrado.

Podríamos ver la serie como una rotura de la normalidad establecida. De tirar por la ventana el qué dirán. De dejarse llevar por la corriente que uno mismo genera con sus brazos tratando de avanzar, y no la que han creado los demás, sobre todo aquellas personas que pretenden controlar las vidas ajenas.

Tenemos un ejemplo muy claro con el padre de Gari, Ricardo (Pedro Casablanc). La protección que tiene con su hijo cuando es pequeño y el tratamiento diferenciador que intentan darle en la escuela. Y cómo, con el paso de los años, ese exceso de protección se acaba volviendo en su contra, llegando incluso a tener varios roces mientras Gari intenta ser alguien autónomo y con decisiones propias.

O cierta conversación donde una de sus protagonistas suelta todo lo que tiene dentro, ante un momento de máxima tensión. Temas que, al no ser tratados con cierta normalidad, porque la sociedad nos ata y atenaza, finalmente se acaban convirtiendo en una bomba de relojería, y todo el mundo parece echarse las manos a la cabeza cuando estalla.

Carmen Machi

Cuando todo se mueve

Vida perfecta irradia luz en cada momento, aun cuando nos adentramos en escenas más sensibles, más delicadas, como un entierro, una confesión o la revelación de un secreto. Personalmente, cada vez me gusta más la cámara en mano para rodar. Hace algunos años me habría costado, pero a día de hoy, no dejo de verlo como un acierto en determinadas producciones.

Los  arranques de capítulos en los que aparecen los protagonistas de pequeños son geniales. Los planos están tomados para eludir el rostro de los adultos: padres, madres, maestros, y así centrar toda la tensión, todo el sufrimiento, toda la alegría, en sus versiones infantiles.

La música forma parte del elenco, llevando a cabo un papel fundamental. Canciones perfectamente escogidas y situadas a lo largo de los capítulos pueden ayudarnos a despegar y desengrasar, por ejemplo, en momentos algo delicados, algo que se agradece.

Celia Freijeiro, Aixa Villagrán,

Cuando no importa el qué dirán

He de confesar que he disfrutado mucho con Esther. He empatizado con ella, con sus problemas a la hora de dar a conocer su arte, su forma de trabajar, su talento. La lucha que tiene con las redes sociales, y el descubrimiento de la destrucción de lo puro que perpetran, son todo un bofetón de realidad. El aprecio por alguien que deja de ser uno mismo para pasar a ser un mero escaparate de los que miran, un maniquí que siempre debe estar perfecto, en la posición correcta.

A Esther no le importan los likes, lo único que busca es un reconocimiento real, que se la valore por lo que hace y nada más. La visión en el puesto del mercado cuando nadie se acerca a comprar es desalentadora. Llega incluso a coger asco a sus propias pinturas, sus dibujos, y se aleja de todo, cuando lo único que necesita para disfrutar de lo que hace es que a ella le guste, que se lo pase bien haciéndolo, que experimente.

Vida perfecta

Cuando los demás deciden

Con Cristina y María sucede algo parecido. La primera se ha centrado en su trabajo, y está cansada de llegar a casa y tener que lidiar con las hijas y su marido. Y encima no deja de recibir consejos para que reduzca su jornada. Está harta de lo tradicional, de sus hijas, de su marido, no quiere saber nada sobre tener más descendencia y busca más, necesita algo más.

María cree tener todo atado y bien atado, con toda la perfección que pueda aglutinar en todas sus decisiones. Sin embargo, su vida perfecta se tambalea en un instante cuando alguien decide algo que no puede controlar. La falta de costumbre a salirse de los márgenes que se había impuesto hace que, en un principio parezca descarrilar, aunque enseguida vuelva a recuperar una nueva vía. No será ni mejor ni peor, pero una en la que, de alguna manera, se siente más cómoda.

Para no pestañear

  • Rosas en el ataúd.
  • Basura en la luna.
  • Padre del año.
  • Las preguntas de Paula.
  • Gari.
  • Conversación de María y Gari en Tarazona.
  • Los padres de María y Esther.
  • Esa noche; la noche.
  • Los compañeros de piso de Gari.
  • Esther.

Conclusión de ‘Vida perfecta’

Vida perfecta es una serie que hay que ver y volver a ver. Es un soplo de aire fresco entre tantos muros antiguos, viejos y cerrados. Es una visión actual, muy positiva en general, aunque con los baches que cualquiera podría tener en ciertos momentos de la vida. Si viviéramos en un mundo donde no nos importara el qué dirán, donde no tuviésemos que estar pendientes de qué pensarán de nosotros, sería así. Se tratarían los tabúes, con los que nos hemos arropado toda la vida, con toda la naturalidad del mundo.

Todos tenemos derecho a ser como queremos, o no, o sí de nuevo, o dejar de ser, marcharnos, dejarnos llevar o regresar. En eso se basa todo: en las decisiones, en las contradicciones, en las equivocaciones y los aciertos, siempre que sean nuestros.

Vida perfecta te invita constantemente a pensar, reflexionar y meditar en si prefieres ahogarte en  tu propio charco o nadar en un río de libertad en constante simulación. Desconozco si la serie pretendía alcanzar el siguiente nivel de lo que la sociedad debería ser o a lo que debería aproximarse. Lo único que sé es que para conocer los avatares de la vida real, ya está la vida real. Esto es una serie, es ficción, y me ha gustado lo que he visto.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí