El director y guionista Huo Meng vuelve a abordar las transformaciones del mundo rural de su país, ya presentes en su primer largometraje: Crossing the border (2018). Vivir la tierra es un retrato coral y naturalista a lo largo de un año en la vida de una familia. La cinta compitió por el Oso de Oro en el 75.º Festival Internacional de Cine de Berlín, donde obtuvo el Oso de Plata a mejor dirección. Se estrena el 14 de agosto de 2026 en salas de cine de España.
Crítica de 'Vivir la tierra'
Ficha Técnica
Título: Vivir la tierra
Título original: Sheng xi zhi di / Living the Land
Reparto:
Wang Shang (Chuan)
Zhang Chuwen (Xiuying)
Zhang Yanrong (La bisabuela de Chuan)
Zhang Caixia
Cao Lingzhi
Zhou Haotian
Jiang Yien
Wan Zhong (Tío tuanjie)
Mao Fuchang
Yang Kaidong
Año: 2025
Duración: 132 min.
País: China
Director: Huo Meng
Guion: Huo Meng
Fotografía: Guo Daming
Música: Wan Jianguo
Género: Drama
Distribuidor: Avalon Distribución Audiovisual
Tráiler de 'Vivir la tierra'
Sinopsis
Con sus padres trabajando en la ciudad, Chuang, de diez años, está siendo criado por el resto de la familia en su pueblo natal. Allí, arropado por tíos y abuelos, vive una época agitada entre nacimientos, matrimonios, funerales y numerosos cambios. Mientras, miles de años de tradición rural chocan con el progreso de China a principios de los 90. Un mundo en constante movimiento. (Avalon Distribución Audiovisual)
Dónde se puede ver la película en streaming
Una vida sin sobresaltos
La historia se desarrolla en 1991 en la China rural, mostrando las condiciones de trabajo y las formas de vida de quienes trabajan la tierra. Los años noventa fueron testigos de cambios socioeconómicos radicales en China, pero más allá de tímidas innovaciones, el mundo campesino parece resistirse al nuevo orden. El protagonista es un niño de diez años, Chuang. A través de su mirada, observamos la vida escolar y laboral de los más pequeños, al mismo tiempo que sirve como testigo de un mundo adulto que no termina de comprender.
Vivir la tierra podría ser catalogado como un filme lento, en el mejor de los sentidos, que sigue el ritmo de la tierra, sin dejarse arrastrar por las innovaciones. El calendario lunar, aún presente en la vida campesina, marca una concepción del tiempo distinta de la urbana y esto se representa visualmente sin caer en la nostalgia. Esta mirada transparente de Chuang nos acerca a un cine más etnográfico que narrativo, donde el tiempo dedicado a una acción tiene tanto valor como su función narrativa. No hay cortes bruscos, las acciones diarias poseen la fuerza suficiente para mantenerse en pantalla sin necesidad de estetizarlas o acelerarlas.
Así, Huo Meng no deja caer el peso dramático en los personajes. Otorga a los sentimientos individuales una importancia pasajera y se centra en la forma de filmarlos. Un ejemplo es la despedida de Chuang con sus padres. Observamos a través de un plano largo y distante cómo se alejan del niño sin convertir la escena en un melodrama. La emoción no desaparece, más bien se desplaza hacia el espacio que la cámara mantiene entre ellos.
El escenario en el que cohabita esta familia adquiere así un carácter universal. Las historias personales se integran en la vida de una comunidad y en sus actividades rurales tradicionales. Hasta que ese equilibrio colectivo se agrieta con la llegada imparable de la industrialización. Huo Meng tampoco idealiza ese mundo. Bajo sus tradiciones persisten la pobreza y la violencia, unas estructuras jerárquicas muy rígidas y en el control sobre las mujeres. La modernización no destruye ningún paraíso. La cámara transita de ritos como el matrimonio o la conmemoración de los difuntos a la aparición del helado o la búsqueda del petróleo. Vivir la tierra no necesita el diálogo, sino que registra el cambio a través de las propias cosas. Mientras la cámara permanece igual, el mundo cambia.
El tiempo de mirar
El director de fotografía es Guo Daming, quien trabajó con Zhang Yang en Paths of the soul (2015) y en Soul on a string (2016). La fotografía de Daming, entre potentes imágenes de trigales y largos planos secuencia, dibuja la rutina agotadora de un mundo condenado al cambio.
El abuso del primer plano por el cine contemporáneo, y sobre todo por la televisión, parece que nos está insensibilizando ante el sentimiento dramático. Un primer plano no es siempre el recurso más eficaz para enfatizar el drama. De hecho, este exceso de dramatización suele tener el efecto contrario. Vivir la tierra conmueve y es penetrante porque sus planos largos no resultan invasivos. La relación discreta con los materiales cinematográficos se está debilitando y es admirable encontrar a un cineasta como Huo Meng que prefiere el susurro al grito. Además, no introduce imágenes bellas porque sí, sino porque realmente son necesarias. Frente a la tendencia estética actual que subraya la emoción constante (para que el espectador no se aburra…), el cineasta confía en la distancia, la duración y la observación.
Esta trascendencia también está ligada al cine de Ozu, donde el mundo entero existe a través de una sola familia y donde el final de la tierra no está más lejos que el lugar donde termina el hogar. La universalidad para ambos directores se alcanza sin abandonar el espacio y la intimidad del refugio familiar, haciendo de la cotidianeidad un reflejo de transformaciones mucho más grandes que se filtran en las relaciones familiares.
Conclusiones de 'Vivir la tierra'
Huo Meng pretende pasar desapercibido y deja que Vivir la tierra hable de sí misma, poniéndose al servicio de sus personajes. El resultado es una película honesta, sin clímax narrativos, pero sin necesidad de ellos. La intensidad constante y contenida nos introduce en un microcosmos que empieza a desaparecer y a colapsar en silencio. Aunque no hay una denuncia explícita, el poder estatal se filtra en los altavoces del pueblo, en los controles sobre natalidad y en las sanciones. El director no lo convierte en discurso, le basta con mostrar cómo esas decisiones entran en las casas y condicionan las vidas de quienes las habitan.
¿Qué ocurre cuando un filme no trata de imponerle a la vida un ritmo narrativo concreto?
Únete a nuestro CANAL DE TELEGRAM





