Ya Khudeyu (traducida al español sería algo así como estoy a dieta) se trata de una rara avis dentro del cine comercial ruso. Por los primeros tráilers que salieron sobre ella se podía esperar más de lo mismo, una estúpida comedia basada en estereotipos de las que tanto abundan en el cine comercial ruso. Pero la película es en realidad todo lo contrario: Un soplo de aire fresco que sin renunciar al sentido de la comercialidad afronta temas de importancia en la sociedad rusa y lo hace desde una óptica valiente. El director del filme es Aleksei Nuzhnyy, quien presenta sus credenciales en el cine comercial después de haber dirigido diversas películas (como Petuj, 2015).



Ya khudeyu

Crítica de Ya Khudeyu

Ficha Técnica

Título: Ya khudeyu
Título original: Ya khudeyu

Reparto:
Aleksandra Bortich (Anya Kulikova)
Evgeniy Kulik (Kolya Barabanov)
Irina Gorbachova (Natasha)
Roman Kurtsyn (Zhenya)
Sergey Shnurov (El padre de Anya)
Anna Kotova (Diana)

Año: 2018
Duración: 102 min.
País: Rusia
Director: Aleksey Nuzhnyy
Guion: Nikolay Kulikov
Fotografía: Kirill Klepalov
Música: Dmitry Lanskoy
Género: Comedia
Distribuidor:

Filmaffinity

IMDB

Tráiler

Sinopsis

Una chica gordita es abandonada por su novio. Al engordar ella, él perdió interés hacía ella. Gracias a su mejor amigo, ella decide perder peso y un nuevo amigo está listo para ayudar.



La gordofobia, visión rusa

Ya Khudeyu nos presenta a nuestra protagonista, Aleksandra Bortich, una joven que trabaja en una pastelería y que tiene de pareja a un atractivo Roman Kurtsin haciendo de entrenador personal y con un físico espléndido. Sin embargo, este le deja y rompe la relación porque según él: “Está demasiado gorda”. Ya con esta premisa nos adentramos en uno de los temas sociales cuya problemática afrontan muchas mujeres rusas, a las que la sociedad les exige estar siempre perfectas y guapas para sus parejas.

Ya khudeyu

¿Qué hace ella? Se apunta a una asociación de “gordinflones” anónimos donde conoce al personaje de Evgeniy Kulik, que a pesar de ser mucho más corpulento que ella, tiene mucha confianza en sí mismo. El objetivo: volver a adelgazar para recuperar el amor de su ex.

Éxito de taquilla: Amable y dura al mismo tiempo

Ya Khudeyu es una obra muy amable, no lo vamos a negar. Todos los personajes acaban cumpliendo sus sueños. Es quizá por eso que la película tuvo tanto éxito el pasado año 2018 en Rusia, donde consiguió estar entre las películas más taquilleras del año. Pero lo más interesante no es el desenlace, sino precisamente el camino amargo que nos presenta la película.

Feminismo e independencia

El personaje femenino principal de la película empieza siendo un personaje totalmente atado a su pareja, sin la que es incapaz de vivir. Pero gracias a la ayuda de sus amigos es capaz de comprender que para que los demás te quieran, primero uno debe amarse a sí mismo y respetar su cuerpo, independientemente de como sea uno mismo.

Precisamente el mensaje del filme choca de manera frontal con la superficialidad de una sociedad (especialmente en la capital moscovita) donde la imagen que uno da a los demás es prácticamente fundamental y más si hablamos del género femenino.

Luchando con buenas armas

Precisamente ese precioso mensaje que atesora el filme debe tomarse ya como un logro, teniendo en cuenta el punto de partida de la comedia actual en el cine ruso. Pero además, la película tiene un savoir faire especial al motivar a sus personajes y a hacerlos relacionarse entre sí. La relación de “pagafanteo” que se establece entre el personaje de Kulich y el de Bortich alcanza cotas de ternura suprema.

Ya khudeyu

Quizá porque no son meros clichés, sino que el guión pone mucho empeño en darles una humanidad nada artificiosa. El final, es capaz de emocionar a cualquiera, y no utiliza ningún truco que sea tramposo para ello.

A grandes personajes, grandes actores

Responden al mismo tiempo unos actores que están perfectamente en su papel. La jovencísima actriz rusa de tan solo 24 años Aleksandra Bortich le da perfectamente el toque de patetismo que requiere el personaje justo al inicio de la película, pero consigue moldearlo a medida que avanza la película. Qué decir de Evgenyy Kulik, quien a pesar de su físico (aparentemente tan poco cinematográfico) tiene más carisma que muchos de los actores que trabajan en Hollywood.

Y para rematar, tenemos a actores secundarios de gran nivel como Irina Gorbachova, actriz ya clásica en este cine ruso contemporáneo (con actuaciones grandiosas como la del filme Arrhytmia, 2017) o Sergey Shnurov, otro actor solvente.

Algunos fallos perdonables

Quizá, siendo quisquillosos, la película intenta tocar demasiados temas, como por ejemplo la relación paterno filial de la protagonista femenina (el padre abandonó a la hija cuando esta era pequeña y ahora ella quiere volver a encontrarse con su padre), y ya era suficiente con el tema central de la película, pero de todas maneras es perdonable en cuanto a en cierto sentido está relacionado con el propio mensaje principal de la película: Aceptarse uno mismo.

Conclusión

A pesar de que no es una película perfecta y quizá la película trata de abarcar demasiados temas, es sin duda alguna una de las obras más frescas que ha dado la cinematografía rusa en los últimos años.

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