Yes es la nueva película del inclasificable cineasta israelí Nadav Lapid (Sinónimos), uno de los escasos cineastas que mantienen vigente el cine militante contra su gobierno. Como es habitual dentro de su obra, el cineasta expone en esta nueva película una sátira que arremete contra la identidad israelí, sus valores y la actitud de un pueblo cómplice en la barbarie. Con motivo de su participación en la sección oficial del Atlàntida Mallorca Film Fest online, hoy vengo a contaros qué me ha parecido la película y si debierais o no darle una oportunidad. Yes hizo su presentación en España en la pasada Seminci donde obtuvo el premio al Mejor Montaje.



Yes película

Crítica de 'Yes'

Ficha Técnica

Título: Yes
Título original: Ken

Reparto:
Efrat Dor (Yasmin)
Ariel Bronz (Y)
Naama Preis (Leah)
Aleksey Serebryakov (Gran multimillonario)
Sharon Alexander (Avinoam)
Pablo Pillaud-Vivien (Secretaria multimillonaria)
Idit Teperson (Mujer rica)
Shira Shaish (Asistente de yate cantante)
Meir Fenigstein (El marido de la mujer rica)
Amit Narovliansky (Ari, nieto de una mujer rica)
Ellie Ohana (Baby Noah)
Joy Ohana (Baby Noah)
Noah Lapid Preis (El joven Noé)

Año: 2025
Duración: 149 min.
País: Israel
Director: Nadav Lapid
Guion: Nadav Lapid
Fotografía: Shai Goldman
Música:
Género: Drama
Distribuidor:

Filmaffinity

IMDB

Tráiler de 'Yes'

Sinopsis

Ambientada tras los atentados de Hamas del 7 de octubre, sigue a Y., un músico de jazz en apuros al que se le encarga la tarea de poner música a un nuevo himno nacional.

Dónde se puede ver la película en streaming



Vivir es fácil con los ojos cerrados

Yes nace de la imperiosa necesidad de afrontar una dura realidad. Como artista, ¿qué hacer cuando uno vive en un estado genocida? Un estado que es capaz de usar el engaño, la manipulación y hasta a su propio pueblo con tal de crear una dialéctica que les favorezca, aplastando a cuantos sea necesario. Según Nadav Lapid, la respuesta más natural es, tal y como hace Y (interpretado por un genial Ariel Bronz), aceptar lo que mande el gobierno sin rechistar. Vivir a cuerpo de rey, escalando en la sociedad, lamiendo botas (de forma literal) y actuando únicamente como una herramienta al servicio del estado.

Sin embargo, la mentalidad de Y es la de un cobarde, un miserable capaz de mirar a la cara a la barbarie y, aún así, seguir pensando únicamente en sus problemas personales. En este sentido, Yes se articula como una radiografía satírica que juzga y acepta la condición israelí. Sus personajes son arquetipos exagerados que aceptan el engaño, que juegan con la manipulación y que incluso la tratan con naturalidad en sus conversaciones más personales.

Conflicto y ego se dan de la mano en una sociedad que vive del victimismo, perfectamente de su condición, y los personajes principales de Yes deben elegir entre dos opciones: seguir escalando en una sociedad corrupta, vendiendo su alma al poder, o mirar atrás y huir sin aceptar las consecuencias del lugar en el que nacieron y se criaron. No hay una respuesta fácil en la película, y tampoco es que el propósito de esta sea responder a nada; Yes propone una sátira que resalta problemas, que incide en los males que aquejan a su sociedad, y en eso resulta enormemente acertada.

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Abandonad toda esperanza aquellos que aquí entréis

Yes se divide en tres actos, de los cuales los dos primeros pueden vincularse perfectamente con las dos regiones del conflicto. Así, la sección inicial de la película gira en torno a la narrativa israelí: secuencias frenéticas de bailes, fiestas y descontrol exponen una nación (no legítima) controlada por los excesos, donde el poder se maneja a través de las relaciones íntimas. El control lo es todo, y ascender en la escalera social supone ser sometido por alguien de un escalafón superior.

En esta primera sección de Yes, observamos también un escenario ciertamente idílico: calles tranquilas repletas de gente paseando, ejercitándose y disfrutando del día, paisajes cuidados y edificios bien conservados… Pero siempre con la mirada de la propaganda presente. No por nada la estrella de David hace acto de presencia en casi cada plano de esta sección, como un símbolo dictatorial de control y poder que observa impasible en la sombra.

Dicha sección contrasta enormemente con la segunda, vinculada a la franja de Gaza. El desplazamiento físico de Y para encontrar inspiración y evasión le hace afrontar la incómoda realidad, lo que supone un cambio en su forma de entender su lugar en el mundo. Este cambio de tono se ve resaltado a través de su cambio en el montaje, adoptando secuencias lentas, planos largos con mayor amplitud de campo y un movimiento más tenue. En este sentido, es verdaderamente interesante lo que Lapid propone en materia de composición y montaje; aunque no propone nada nuevo, sí que va alterando su forma de afrontar la imagen para incidir en el contexto y relacionarlo con el universo interior de sus protagonistas.

La película finaliza con un tercer acto que, a decir verdad, peca de ser un tanto predecible al mismo tiempo que se siente algo tardío. No por nada nos encontramos ante una película de dos horas y media, una que se extiende en exceso durante segmentos que se podrían haber beneficiado de algún que otro corte. El ritmo en este caso es irregular, y hay grandes lagunas dentro de la narrativa de Yes, haciendo que algunas partes se sientan mucho más interesantes y coherentes que otras. Por último, y para finalizar en una nota algo más positiva, el tratamiento de la música en la cinta resulta genuinamente bueno, alterando y resignificando cada secuencia con el objetivo de indagar en el carácter de sus protagonistas y la situación de su sociedad.

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Conclusión de 'Yes'

Yes se trata de una película dotada de una buena realización aunque irregular en su ritmo y su guion. No cabe duda de que, solo por su país de producción y su trama, es una película polémica y arriesgada. Sin embargo, creo que se debe valorar que se realice un cine combativo y crítico dentro de la propia sociedad israelí, un cine que afronta con una mirada pesimista la actitud de su sociedad pero que aún así intenta luchar para cambiar las cosas. Un cine así siempre será bien recibido, motivo por el que considero que deberíais darle una oportunidad a la cinta.

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CINEMAGAVIA
7.0 / 10
70 %
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Antonio Gallardo Durán
Graduado en Cine y Cultura y redactor con experiencia en el ámbito del cine y los videojuegos. La vida, como la proyecta Martin Scorsese: a ritmo de Rolling Stones. Si te gusta Sam Raimi y consideras que el cine hongkonés es lo superior, estás en mi equipo.
yes-pelicula-criticaYes se trata de una película dotada de una buena realización aunque irregular en su ritmo y su guion. No cabe duda de que, solo por su país de producción y su trama, es una película polémica y arriesgada. Sin embargo, creo que se debe valorar que se realice un cine combativo y crítico dentro de la propia sociedad israelí, un cine que afronta con una mirada pesimista la actitud de su sociedad pero que aún así intenta luchar para cambiar las cosas. Un cine así siempre será bien recibido, motivo por el que considero que deberíais darle una oportunidad a la cinta.

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