Akelarre dirigida por Pablo Agüero se estrena en cines españoles el próximo día 2 de octubre tras su paso por el Festival de San Sebastián. El filme es una coproducción hispano-argentina que cuenta en el reparto con Àlex Brendemühl y con la sorprendente actriz revelación Amaia Aberasturi. Hablamos de un filme que afronta el tema de la brujería de una manera eficaz y comprensible.



Akelarre

Crítica de Akelarre

Ficha Técnica

Título: Akelarre
Título original: Akelarre

Reparto:
Alex Brendemühl (Rostegui)
Daniel Fanego (Consejero)
Daniel Chamorro (*Sin determinar*)
Amaia Aberasturi (Ana)

Año: 2020
Duración: 90 min.
País: España
Director: Pablo Agüero
Guion: Pablo Agüero, Katell Guillou
Fotografía: Javier Agirre Erauso
Música: Maite Arrotajauregi, Aránzazu Calleja
Género: Drama. Brujería
Distribuidor:  Avalon Distribución Audiovisual

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Tráiler de ‘Akelarre’

Sinopsis

País Vasco, 1609. Los hombres de la región se han ido a la mar. Ana participa en una fiesta en el bosque con otras chicas de la aldea. El juez Rostegui, encomendado por el rey para purificar la región, las arresta y acusa de brujería. Decide hacer lo necesario para que confiesen lo que saben sobre el akelarre, ceremonia mágica durante la cual supuestamente el diablo inicia a sus servidoras y se aparea con ellas. (Avalon Distribución Audiovisual)



La caza de brujas

La mayoría de las cosas de las que eran acusadas las brujas, al final eran delitos comunes, envenenamientos o cuestiones que nada tienen que ver con la magia. Algo parecido sucedía en los ajustes de cuentas que se produjeron en la Guerra Civil. Allí, tanto el bando franquista como el republicano, aprovecharon la guerra para dirimir asuntos particulares. De esta manera es como en Akelarre se hace un gran retrato de cómo la inteligencia femenina intentó vencer a los inquisidores en su caza de brujas.

Cuando se estudia la brujería, la inquisición, los juicios y otras temáticas relacionadas que afectaron especialmente al Norte de España, nos hallamos ante un claro desenfoque del folklore tradicional. En Akelarre, lo único que hacían las muchachas es ir al bosque para cantar, danzar o contarse sus intimidades. Por cosas así muchas chicas fueron acusadas de brujería. La Iglesia, en su paronoía, no podía permitir conductas “impuras”, “lascivas” o “impropias” de jóvenes que debían someterse al hombre o a los cuidados de la casa.

Akelarre
Copyright David Herranz

Una primera visión feminista del mundo

Akelarre nos transporta de manera ágil a principios del siglo XVII para narrar un truculento episodio recogido a su vez en el libro: “Tratado de la inconstancia de los malos ángeles y demonios”. Fue escrito por Pierre De Lancre, conocido como el más barroco y literario de los inquisidores. Este, desarrolló su akelarre fantasmático, llegando a hacer cantar y danzar a supuestas brujas que lo perturbaban por su juventud y belleza.

Así es como Pablo Agüero se inspiró para fundir en Akelarre lo que fue una primera visión feminista del mundo y que costó a muchas mujeres la vida al ser acusadas de brujas sin fundamento. Hoy la violencia sobre la mujer sigue acaparando portadas con una violencia machista impropia en nuestros días.

Amaia Aberasturi
Copyright David Herranz

Sátira contra los fantasmas del hombre

Akelarre es una certera sátira contra la monarquía clerical y sobre los fantasmas del hombre representados en un juez que dictaba las sentencias de antemano. Es entonces cuando las muchachas se percatan de que van a ser sentenciadas a muerte. Para evitar el plan del juez inquisidor urden entre ellas un plan para dar la vuelta a la tortilla.

Deciden asumir los cargos de brujería e inventan una historia sobre cómo se hicieron brujas con el objetivo de ganar tiempo. En la próxima luna llena está previsto que sus padres, novios o hermanos regresen del mar. De esta forma tienen la esperanza de que puedan ser salvadas de la quema por los hombres del pueblo. La narrativa se sustenta, por tanto, en una lucha a contrarreloj de las muchachas con múltiples señuelos para confundir a los inquisidores.

Akelarre
Copyright David Herranz

Interpretaciones muy sólidas

La narrativa es un juego entre el ratón y el gato a cuenta del cuento inventado por las muchachas. La líder del grupo es interpretada de manera sensacional por la joven actriz Amaia Aberasturi. Ella, en el papel de Ana, además de involucrar al grupo es la que se auto-acusa de bruja y de haber bailado con el diablo. Ante tal confesión el juez inquisidor se queda perplejo y decide alargar los interrogatorios para tratar de averiguar la verdad de tal confesión. Un papel interpretado con gran solidez por Àlex Brendemühl.

El resto del reparto está apoyado en cinco muchachas comprendidas entre los 16 y los 23 años. Las actrices son Garazi Urkola, Irati Saez de Urabain, Jone Laspiur, Lorea Ibarra y Yune Nogueiras. Ninguna de estas cinco jóvenes actrices tenía experiencia en el rodaje de una película antes de trabajar en Akelarre. Destacan por su espontaneidad y además se desenvuelven con soltura en euskera y español.

Mención especial en el reparto para el veterano actor argentino Daniel Fanego que interpreta de manera majestuosa al consejero particular del juez Rostegui.

Conclusión de “Akelarre”

Akelarre sabe conjugar la ironía, el humor y la sensualidad para lograr una historia luminosa en un mundo lúgubre. Así es como Pablo Agüero consigue retratar con realismo la historia de un juez que recorrió el País Vasco interrogando a centenares de personas y condenando a decenas de mujeres a la hoguera por supuestos actos de brujería. Un filme, en definitiva, que está marcado por una mirada feminista y que se siente como una aproximación diferente al relato de la caza de brujas.

Reportaje de Akelarre en Días de Cine TVE

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