Uno de los fenómenos televisivos más destacados del verano en Netflix ha sido Alba, serie producida por Atresmedia, la cual se ha colocado en lo más alto en los Top de la conocida plataforma. Estrenada originalmente el 28 de marzo de 2021 en Atresplayer Premium, se trata del remake español del fenómeno turco "Fatmagül". Protagonizada por Elena Rivera, el elenco está formado por Eric Masip, Álvaro Rico, Pol Hermoso, Jason Fernández, Miquel Fernández, Bea Segura, Tito Valverde y Adriana Ozores. Se puede ver actualmente en Netflix.



Alba

Crítica de 'Alba'

Ficha Técnica

Título: Alba
Título original: Alba

Reparto:
Elena Rivera (Alba Llorens)
Eric Masip (Bruno Costa)
Álvaro Rico (Jacobo Entrerríos)
Pol Hermoso (Rubén Entrerríos)
Jason Fernández (Hugo Roig)

Año: 2021
Duración: 50 min. aprox (por capítulo)
País: España
Creada por: Carlos Martín e Ignasi Rubio
Guion: Melek Gençoglu, Carlos Martín, Ignasi Rubio, Vedat Türkali, Ece Yörenç, Irma Correa, Javier Holgado, Susana López Rubio y Carlos Vila
Música: Andrelo Prado
Género: Drama
Distribución: Atresmedia

Filmaffinity

IMDb

Tráiler de 'Alba'

Sinopsis de 'Alba'

Alba es un drama "crudo y doloroso" (El Diario) sobre las consecuencias de una brutal violación en un pequeño pueblo. (NETFLIX).



Alba
Foto de Atresmedia

Denuncia social

Las telenovelas turcas han alcanzado su máximo índice de popularidad, siendo fuente de inspiración para distintas producciones. Prueba de ello, es Alba, la adaptación española del fenómeno "Fatmagül". Así, la historia toma los elementos esenciales de la trama, transformando aquellos que por condición socio-cultural no eran creíbles dentro de la sociedad española. A diferencia de la original, la ficción se concluye en tan solo 13 episodios. Por tanto, durante sus primeros episodios promete una transformación de mayor crudeza y mostrar una realidad muy urgente que todavía sigue padeciéndose en la actualidad. El dolor, el desasosiego y el infierno personal de su protagonista es uno de sus fuertes. Sin embargo, esa construcción más personal se va perdiendo dando paso a un fragor más melodramático y telenovelesco. El problema es que no se decanta ni por una ni por otra, lo que le conlleva a estar en un limbo peligroso.

Uno de los motivos por los que termina ofreciendo un resultado muy irregular es el tratamiento de la cultura de la violación, así como elementos que recuerdan al famoso caso de La Manada, ya que se hacen desde una estructura donde falta sensibilidad y emoción. Hay momentos, como el falso enfrentamiento entre dos de los protagonistas, que acaban por retratar la caricatura en la que se convierte. Una oportunidad perdida para explorar un tema que parte de matices y aristas muy complejas que merecían tener su lugar en la ficción. Asimismo, como entretenimiento, deja demasiadas subtramas en paralelo, siendo muchas de ellas concluidas de forma abrupta y oportunista. La condensación de los eventos que sucedían en la telenovela acaban por pasarle factura. Por último, mencionar que ciertos contextos o detalles, como la homosexualidad en uno de sus personajes, son decisiones erróneas al provocar una relación espinosa.

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La verdad de Elena Rivera

Uno de los motivos por los que podría merecer la pena ver Alba es el excelente trabajo de Elena Rivera, la cual da vida a la protagonista de la serie. La actriz ofrece una interpretación llena de profundidad, así como una expresividad absolutamente verosímil y emotiva. Gracias a ello, logra que partes de la personalidad de Alba que flaquean en el guion se equilibren con lo que transmite a través de la pantalla. Una maravilla. Después, Eric Massip logra convencer durante las secuencias más complejas, donde los sentimientos están a flor de piel. Sin embargo, paradójicamente, en las escenas más cotidianas se deja llevar por una vertiente más impostada que le resta credibilidad en pantalla. Por otro lado, Álvaro Rico ofrece una interpretación que recuerda a trabajos hechos previamente por él, como “Élite”, no se visualizan mejoras o una evolución dramática más predominante.

Pol Hermoso realiza una actuación exacerbada, sin embargo, encaja a la perfección con la personalidad de su personaje. No obstante, se enroca en esa exageración, lo que hace que no se puedan ver más aristas de su labor. Aun así, realiza un trabajo notable. Por su lado, Jason Fernández no logra salirse de su caparazón y se echa en falta mayor expresividad. Por fortuna, el elenco más adulto sí consigue un mejor resultado, como es el caso de Miquel Fernández y Bea Segura, los cuales muestran las luces y sombras de sus personajes de una manera orgánica. Antonio Gil y Candela Cruz cumplen con su función, aunque en el caso de Gil hay mayor impacto. Para terminar, mencionar a Adriana Ozores, la cual acaba por potenciar un estereotipo y no le permite brillar todo lo que pudiera ante la cámara. A pesar de ello, su presencia es arrolladora.

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Melodrama

Durante los primeros episodios de Alba se puede ver cómo se va estructurando la serie, lo que conlleva a seleccionar el tipo de género que quiere transmitir al espectador. Sin embargo, según avanza la serie, se va alejando de la trama social y el thriller en torno al poder para dejar salir la vena melodramática. El problema es que el ritmo se ve también perjudicado, quién a mitad de temporada ofrece secuencias que no aportan absolutamente nada a la trama, o se ven excesivamente oportunistas. Además, al ser una temporada única y resolutiva, se aceleran procesos que podrían haberse profundizado aún más. Pese a la irregularidad entre sus distintos episodios, la dirección de fotografía ha conseguido una ejecución muy cuidada, habiendo escenas de gran carga emocional, que han sabido tejerse con delicadeza. Por ello, es importante destacar el elemento visual, siendo uno de sus mejores aspectos.

Sucede lo mismo con la elección de las localizaciones y la dirección de arte, quiénes han sabido trasladar a la perfección la idiosincrasia de "Fatmagül" a la realidad española. Por tanto, en este sentido, las decisiones creativas han acertado de pleno. No son pocos los espacios exteriores en los que se rueda, pero también hay una buena utilización de interiores, incluyendo el contraste entre los estratos sociales que se muestran en la serie. Por otra parte, la dirección en los ocho episodios que forman parte de la serie no se halla una evolución ascendente, sino que en varias partes se dispersa. Para terminar, el final resume la calidad a la que termina, desgraciadamente, llegando la serie: arribista y previsible. Una pena, dado que se ve detrás una evolución a nivel de producción, no aprovechándose la idea y dejándola a la deriva entre dos aguas, quedándose en tierra de nadie.

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Conclusión

Alba podría haber sido una oportunidad perfecta para abordar una temática necesaria y con una denuncia social de gran carga emocional. Sin embargo, acaba por hacer aguas al querer concentrar en trece episodios los distintos géneros que hay en la telenovela original. Así termina por obtener un resultado muy mejorable y que no está a la altura de la problemática principal. A pesar de ello, Elena Rivera ofrece un gran trabajo interpretativo, siendo una de las razones por las que merece verse la serie. Asimismo, se acompaña de un elenco mayormente solvente, destacando sobre todo el reparto más maduro. A nivel técnico y artístico, se valoran muy positivamente la fotografía y la dirección artística. Una pancarta que aprovecha al fenómeno en el que está basada, que se pierde en una construcción nada definida y excesivamente falta de matices.

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Subdirector de Cinemagavia. Comunicólogo audiovisual por la UCM y Máster en Comunicación en la Red por la UNED. Miembro de EGEDA (Premios Forqué) y técnico audiovisual en Ricoh. Sueño con ver mis obras y películas acompañadas de un público emocionado. Como diría Elizabeth Taylor: "Las ideas mueven el mundo sólo si antes se han transformado en sentimientos".
alba-critica-seriePodría haber sido una oportunidad perfecta para abordar una temática necesaria y con una denuncia social de gran carga emocional. Termina por obtener un resultado muy mejorable y que no está a la altura de la problemática principal. Elena Rivera ofrece un gran trabajo interpretativo, siendo una de las razones por las que merece verse la serie. Se acompaña de un elenco mayormente solvente, destacando sobre todo el reparto más maduro. Se valoran muy positivamente la fotografía y la dirección artística. Una pancarta que aprovecha al fenómeno en el que está basada, que se pierde en una construcción nada definida y excesivamente falta de matices.

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