Durante unos años, Un blues para Teherán ha sido uno de tantos proyectos de Javier Tolentino. Este periodista, escritor y director del programa de Radio 3 ‘El séptimo vicio’ donde se dio a conocer como crítico de cine, nos abre las puertas a la cultura iraní con su primer largometraje. Un blues para Teherán parte de la música como hilo conductor de un film que es casi musical, con grandes rasgos de cine documental y suaves atisbos de comedia y drama. Estreno en salas de cine españolas el 2 de julio de 2021. Puedes leer AQUí la entrevista realizada por Cinemagavia al director Javier Tolentino.



Un blues para Teherán

Crítica de 'Un blues para Teherán'

Ficha Técnica

Título: Un blues para Teherán
Título original: Un blues per a Teheran

Reparto:
Erfan Shafei
Golmehr Alami
Sina Derakhshan
Pezhman Dishad
Sina Ghamgosar
Mohammad Jahan
Meysam Kazazi
Amir Mohammadrezaee
Matin Rahmani

Año: 2020
Duración: 80 min.
País: España
Director: Javier Tolentino
Guion: Javier Tolentino, Doriam Alonso
Fotografía: Juan López
Música: Tere Núñez, Walter Geromet
Género: Documental
Distribuidor: Surtsey Films

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Tráiler de Un blues para Teherán

Sinopsis

Diferentes rostros nos muestran un Irán donde tradición y modernidad conviven y se confrontan. Erfan nos invita a descubrir un país tan misterioso como culto a través de la música y sus gentes. Él es un joven kurdo, divertido e irónico, que quiere convertirse en director de cine. Canta, escribe poesía, vive con sus padres y su loro, pero no sabe nada del amor. (Surtsey Films)



El blues de Tolentino para Irán

Un blues para Teherán no es una película como cualquier otra, eso vaya por delante. Partiendo de la magia que le impregna la dificultad para etiquetarla dentro de un género, este film rompe los esquemas que tan instaurados tenemos. En muchos aspectos. Javier Tolentino nos muestra un pueblo y una cultura por los que no solo no acostumbramos a sentirnos interesados, sino que contaminamos con infinidad de ideas preconcebidas. Música tradicional en manos de jóvenes intérpretes simbolizan el equilibrio entre tradición y modernidad que mantiene el pueblo iraní con paso firme. La magia reside en observar cómo conviven ambas en un país donde las trabas burocráticas y a menudo sociales cortan las alas de aquellos que se empeñan en soñar y crear.

Un blues para Teherán
Fotos de Surtsey Films

Agudiza tus sentidos

Un periodista viaja a Irán con el objetivo de conocer las más antiguas y tradicionales canciones persas. Y sí, la música es protagonista indiscutible, pero lo cierto es que Un blues para Teherán es todo un festival de sentidos. Nuestros oídos no solo descubrirán la rica cultura musical persa, sino que, si se mantiene alerta, degustará el sutil e impecable trabajo de sonido de Teresa Font, que aporta naturalidad y frescura al film.

De un modo similar, el colorido nos transporta como si nos encontráramos allí mismo, en pie, junto a la cámara. Una cámara que, además, colabora en este aspecto de realidad y naturalidad con escasos movimientos y una posición que bien podría ser la de nuestros ojos. La objetividad se percibe en cada detalle. La intención de la dirección de Tolentino es clara, evidente: Un blues para Teherán llega para mostrarnos, para abrir una delicada y discreta ventana desde la que observar y, sobre todo, aprender.

Erfan Shafei
Foto de Surtsey Films

Cine para curiosos

Aquel que conoce el nombre de Javier Tolentino y ‘El séptimo vicio’ sabe de su gusto por el denominado cine de autor. Esta puede ser otra de las etiquetas otorgadas a Un blues para Teherán, podemos percibirlo durante su visionado. Pero no debemos confundir sencillez, humildad y estilo propio con escasez de recursos o un cine de público concreto y, por lo tanto, limitado. Cualquiera puede disfrutar de Un blues para Teherán. Cualquiera con un mínimo de curiosidad y empatía. Y es que el film se esfuerza por mostrarnos el esfuerzo de lo tradicional y lo moderno por unirse manteniendo el carácter propio. Estamos ante toda una lección de respeto, donde solo el arte (la música más concretamente) prevalece ante las dificultades que puede provocar un prejuicio.

El espectador podrá observar al detalle una cotidianidad de apariencia espontánea, pero estudiada al detalle. En ocasiones percibimos la batuta, el claro objetivo del film. Sin embargo, esto no molesta ni incomoda. No nos sentimos llevados de la mano a lo largo del visionado ni empujados hacia ninguna moraleja moralista. Probablemente fascinados ante lo que estamos viendo, nos dejaremos deslizar, mecidos suavemente pero con firmeza por la música. Sin darnos cuenta, abriremos nuestra mente, con suerte, hacia una cultura de la que, pese a nuestros orígenes, nos hemos distanciado en todos los sentidos.

Un blues para Teherán
Fotos de Surtsey Films

Conclusión de 'Un blues para Teherán'

Un blues para Teherán es la promesa de un público abierto, ansioso de conocimiento. Musical y cine documental se unen para forjar un largometraje de carácter peculiar que devoraremos bocado a bocado, atentos, paladeando con cada vez más ganas. Su intención es mostrar, invitarnos a observar, no juzgar sino conocer.

Y, por supuesto, disfrutar de su belleza visual y la fusión de sus músicas. Respetuoso con el espectador, permitirá que este se plantee sus propias preguntas sin que tropiece con respuestas invasivas. Un blues para Teherán es un ejercicio artístico y mental más que recomendable para aquellos que estén dispuestos a mirar más allá de donde sus ojos han alcanzado hasta ahora.

Reportaje de Un blues para Teherán en Días de Cine TVE

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