Bella Post Mortem es uno de los cortometrajes representantes del fantaterror actual, en donde la serie B y la producción independiente, están más presentes que nunca. Se trata del tercer trabajo de su director, Carlos Marbán, al que hoy tenemos el privilegio y orgullo de poder entrevistar sobre el proceso creativo, de un proyecto que con tan poco, ha conseguido tanto. Comenzamos.

Entrevista a Carlos Marbán

Carlos Marbán
Foto de Carlos Marbán en el rodaje de “Herederas” (Iván Expósito)

Álvaro Panadero/Cinemagavia: He decidido, con tu permiso, acuñar “La trilogía del murmuro” para este conjunto de cortometrajes, en el que se inserta también Bella Post Mortem, siendo el primero “Lucía”, el que nos atañe el segundo y el tercero, “Hermanas”. ¿Siempre tuviste en mente que se diera este tríptico? Es decir, al finalizar “Lucía”, ¿qué fue lo que te llevo a considerar que Bella Post Mortem podía ser una secuela del anterior y cimentar una trilogía de cortos de terror?

Carlos Marbán: “Lucía” fue mi primer experimento cinematográfico, un corto muy sencillo, sin medios y también con muchos menos conocimientos, y es por ello que una vez que finalicé su rodaje y su postproducción, a pesar de sentirme muy satisfecho con el resultado y con su paso por los festivales de cine, carecía de muchos matices, repito muchos, y si había uno que más me “chirriaba” era su final tan plenamente abierto.

Siempre me he sentido muy influenciado por un tipo de cine de terror muy concreto, el de las morgues, las autopsias, en definitiva, todo ese cine impregnado por esas referencias. Así que después de plantear mi siguiente proyecto cinematográfico, me decidí a seguir abriendo el abanico de posibilidades sobre un final, que a pesar de no ser un final cerrado, que otorgara a “Lucía” una continuación más depurada y trabajada.

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Foto de “Bella Post Mortem” y “Lucía”

La trilogía del murmuro

Á.P./CG: Así como hiciera Polanski con la denominada, La trilogía del apartamento, que incluyen “Repulsión” (1965), “La semilla del diablo” (1968) y “El quimérico inquilino” (1976), en este caso la temática es común. Hay un murmuro, presuntamente de una entidad demoníaca o maligna, que usurpa un cuerpo y lo deja a su merced, cometiendo actos abominables… Sin embargo, en Bella Post Mortem, no lo escuchamos: oímos un momento la voz de Lucía llamar a su madre. ¿Por qué esa diferenciación con respecto a los anteriores? ¿Querías evitar la repetición?

C.M.: Las voces, los murmullos paranormales y ese tipo de locuciones del más allá siempre me han apasionado en el cine, pero sí es cierto que quería trasmitir en Bella Post Mortem, algo diferente, algo que fuese más directo y que conectara directamente con su precuela, aunque desde el principio de esta historia ya se hacen referencias claras a ello. Y aunque contemplé otras posibilidades la voz de Lucía en medio de la soledad de aquel tanatorio me pareció lo más acertado.

Carlos Marbán
Foto de “Bella Post Mortem” (Mphotocreative)

Los sucesos paranormales de Carlos Marbán

Á.P./CG: En Bella Post Mortem, así como en “Lucía”, apenas hay diálogo. Podrían tratarse de cortometrajes silentes, en donde la preponderancia de la narración recae en el apartado audiovisual. ¿En algún momento consideraste recurrir a alguna explicación acerca de por qué este suceso sobrenatural? ¿O decidiste poner el foco de la atención únicamente en narrar lo que sucedía y dejar al espectador libre de imaginar los pormenores?

C.M.: Efectivamente, en el momento en el que escribía el guión de Bella Post Mortem, me pregunté ciertamente si tal vez deberían existir más diálogos de los que ya aparecen en pantalla, o bien dejar que la propia historia se contara a través del silencio, la música y la atmósfera.

Así que analizando su precuela, y queriendo enfocarme más en la comunicación visual y con ello poder recrearme en planos detalle, encuadres lentos y persuasivos, decidí minimizar los diálogos y dejar al propio espectador y a su imaginación todo aquello que podría pasarle por la cabeza en ese momento si vivieran lo que le ocurre a Elena en ese momento.

Bella Post Mortem
Foto de “Bella Post Mortem” (Mphotocreative)

Producción de guerrilla

Á.P./CG: Como mencionamos en la reseña, Bella Post Mortem, es tu segundo cortometraje, realizado con unos medios muy limitados, ¿cómo planificaste el rodaje?

C.M.: Los medios con los que contábamos eran mínimos, así como el equipo técnico que éramos; lo conformábamos Alba Peinado y yo. La planificación se llevó a cabo durante semanas, sobre todo para economizar los tiempos de rodaje en el Tanatorio donde rodamos, por dos razones fundamentales.

La primera, que al tratarse de un Tanatorio activo las 24 horas del día los 365 días del año, en cualquier momento podía ser “ocupado” por algún cliente y por ello era esencial no demorarnos más de lo necesario. Y la segunda razón, es que, al ser, como he dicho antes, un Tanatorio real y activo, queríamos que Lucía Castillo pasase el menor tiempo posible tumbada sobre la mesa de autopsias; la sala está acondicionada con una temperatura muy por debajo de los 7 grados.

Por todo ello, se realizó una planificación de rodaje en la que se rodara todo aquello que ocurre en la sala de autopsias en una franja de tiempo reducido para poder continuar con el resto de la grabación en las otras estancias del edificio, con más comodidad y agilidad.

Posteriormente, dejamos para un segundo día de rodaje todas las secuencias que tiene lugar en el interior y exterior de la casa de las protagonistas, así como las secuencias de interior del coche que conduce la actriz, Thanya de la Torre.

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Foto de “Bella Post Mortem” (Mphotocreative)

La estrategia técnica de Carlos Marbán

Á.P./CG: ¿Y a la hora de suplir las carencias técnicas que tuvierais?

C.M.: Había carencias técnicas por todos los lados, desde la de un buen equipo de audio profesional, como de personal para poder grabarlo. Por otro lado, como es lo normal en este tipo de producciones, muchas veces es necesario asumir otros roles, como iluminación, cámara, fotografía, dirección de actores. Pero repito, creo que en este tipo de producciones tan minimalistas esto es lo más normal.

Á.P./CG: Habitualmente no se suelen aceptar, o ver con buen gusto este tipo de producciones dentro del sector audiovisual. Y más en concreto, en el formato corto, dado que se considera que, para que tenga repercusión es importante una buena inversión económica. En tu opinión, y por tu experiencia, ¿consideras que hay en el imaginario colectivo una idea sobredimensionada con respecto a la producción de cortos sobre grandes presupuestos?

C.M.: El eterno debate, se debe o no se debe realizar proyectos audiovisuales sin presupuesto. Creo que mi posición es clara, de lo contrario no hubiera dirigido ninguno de los proyectos en los que he estado embarcado. Entiendo que haya mucha gente que opine lo contrario y lo respeto. No podemos ni debemos cambiar la forma de pensar de los demás, ellas y ellos mismos se darán cuenta si están o no en lo cierto.

Á.P./CG: ¿Más vale maña e imaginación que optar a subvención?

C.M.: Por supuesto, y si podemos unir estas dos posibilidades mejor que mejor, pero hay que adaptarse a lo que nos toca. Creo que hay muchas más buenas ideas que subvenciones.

Carlos Marbán
Foto de “Bella Post Mortem” (Mphotocreative)

El género más denostado

Á.P./CG: Me gustaría saber, e imagino que a los lectores también, si compartes la opinión generalizada de los directores que se dedican a este cine, que el género está cuanto más denostado, ¿es así para ti?

C.M.: El género de terror creo que al igual que el resto de géneros en el cine es importantísimo. Es más, pienso que el género de terror en España no se trabaja lo suficiente o con la misma intensidad que otros países, y no es una crítica como tal, es un hecho, y más si se piensa de esta forma.

El creer o suponer que este género está infravalorado o denostado, no hace más que confirmar que existe una falta de intención por dar luz verde a este tipo de proyectos con la consecuencia de aumentar la sensación y la confirmación de este tipo de pensamiento.

Herederas
Foto de “Herederas” (Carlos Marbán)

El cine de terror y la temática social

Á.P./CG: Todo aquel siempre asociado al entretenimiento, o que apuntaba siempre a un mero pasatiempo, o tren de fantasía, siempre ha sido relegado por no tratar temáticas sociales o denominadas ‘realistas’, por los académicos y críticos. ¿Consideras que el cine de terror puede abarcar estos temas sin perder su función lúdica?

C.M.: Completamente, el género de terror no debería atribuirse solamente como objetivo de que sirva como entretenimiento sin más.  Creo que existen muchas obras nacidas de este género que son un claro retrato de la realidad como podría ser por ejemplo una de mis películas favoritas, “Posesión” (1981), donde una inmensa Isabelle Adjani junto a un gran Sam Neil nos deleitan como el matrimonio de sus personajes cae en una absoluta demencia de infidelidades, obsesiones y maltratos que los llevan sin remedio a una muerte más que anunciada. El mero hecho de que haya una presencia “demoniaca” en la cinta puede ser tomada de muchas maneras y con distintos enfoques, pero creo que eso se lo debemos dejar analizar mejor al propio espectador.

Por otro lado, tenemos el caso de “Herederas”, el primero largometraje que dirijo y que cuenta a grandes rasgos y sin entrar en detalles, el drama que vive una madre (Anna Coll Miller) junto a su hija (Alma J. Cerezo) que nos traslada a través de una historia cotidiana y natural al abismo del terror más visceral. En el transcurso del desarrollo de la historia trabajamos mucho para no perder nunca el enfoque dramático y real que conlleva una serie de toma de decisiones incorrectas, que todos podríamos tomar en algún momento de nuestras vidas equivocadamente.

Carlos Marbán
Foto de “Bella Post Mortem” (Mphotocreative)

Las influencias en Carlos Marbán

Á.P./CG: Y ahora como de costumbre, la pregunta de rigor… ¿Qué tres cortometrajes o tres películas te han influido en la producciónn de Bella Post Mortem?

C.M.: Sin duda tengo varias cintas que he visto muchas veces para la toma de ideas y referencias, una de ellas es “La autopisa de Jane Doe” (2016), una cinta que a mi parecer, me parece muy potente en su puesta en escena.

Otra obra que me pareció muy interesante es “El cadáver de Ana Fritz” (2015), que, aunque se aleja claramente del terror conceptual y sobrenatural que se trata tanto en “La autopsia de Jane Doe”, como en Bella Post Mortem, no deja de dirigirnos sin remedio a ese lado oscuro y tétrico que tienen las morgues.

Y por último otra cinta que me atrajo significativamente, fue “El cuerpo” (2012), donde gran parte de la historia sucede en un tanatorio de la ciudad donde ocurren los hechos y que me sirvió como referencia a la hora de buscar un lugar lo más apropiado posible.

Puedes leer la crítica de Bella Post Mortem, cortometraje dirigido por Carlos Marbán, pulsando aquí.

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