La miniserie de HBO Chernobyl, compuesta por cinco capítulos, figura ya como una de las favoritas y más vistas de la historia. Creada por el productor y director Craig Mazin y protagonizada por Jared Harris, Emily Watson y Stellan Skarsgard, es firme candidata a llevarse gran parte de los premios venideros. Serie estrenada en HBO España el pasado 7 de mayo.



Chernobyl

Crítica de ‘Chernobyl’

Ficha Técnica

Título: Chernobyl
Título original: Chernobyl

Reparto:
Jared Harris (Valery Legasov)
Stellan Skarsgård (Boris Shcherbina)
Jessie Buckley (Lyudmilla Ignatenko)
Emily Watson (Ulana Khomyuk)
Paul Ritter (Anatoly Dyatlov)
Adam Nagaitis (Vasily Ignatenko)
Sam Troughton (Akimov)
Robert Emms (Leonid Toptunov)
Con O’Neill (Bryukhanov)
Adrian Rawlins (Fomin)

Año: 2019
Duración: 60 min.
País: Estados Unidos
Director: Craig Mazin, Johan Renck
Guion: Craig Mazin
Fotografía: Jakob Ihre
Música: Hildur Guðnadóttir
Género: Drama. política
Distribuidor: HBO España

Tráiler de ‘Chernobyl’

Sinopsis de ‘Chernobyl’

En Abril de 1986, la Central Nuclear de Chernóbil en Ucrania (en aquel entonces, la Unión Soviética), sufrió una explosión masiva que liberó material radioactivo en Bielorrusia, Rusia, Ucrania, así como en zonas de Escandinavia y Europa Central. La serie Chernobyl relata lo que aconteció en 1986, en uno de los mayores desastres provocados por el hombre en la historia reciente, así como los sacrificios realizados para salvar al continente de un desastre sin precedentes.



Introducción

25 de abril de 1986, Chernobyl. Se nos ofrece la posibilidad de ser testigos del mayor desastre medioambiental provocado por el hombre. Pero antes, lo primero de todo, se nos plantea una pregunta: ¿cuánto cuestan las mentiras?

Chernobyl

Hablamos de la miniserie de HBO que ya figura como la más valorada de la historia, con un 9,7 en el ranking de IMDb. Sí, esa que nos ha hecho dejar de hablar del desenlace de Juego de tronos. Hemos pasado de la fantasía a ser deleitados con un híbrido de géneros difícil de definir. Chernobyl lo tiene todo y lo tiene bien, pues avanza con pulso de terror, toques de thriller político, elementos de la ciencia-ficción (esa radioactividad que ignoramos y que parece sacada de otro planeta) y sobre todo, del documental y la tragedia.

Trabajo de calidad junto a un gran elenco

Cinco episodios que demuestran no solo un trabajo de gran calidad, casi al nivel de un orfebre que recompone el pasado, sino también un esmerado respeto por la historia. Todo gracias a su creador, Craig Mazin, quien inteligentemente ha preferido optar por narrar los sucesos con delicadeza, sin sobre actuaciones ni excesivos dramatismos, la realidad tal cual. (Y quien, por cierto, ha cumplido su promesa de colgar en internet todos los guiones de la serie para quien quiera disfrutarlos). Todo esto defendido por un gran equipo encabezado por los actores Jared Harris, Emily Watson y Stellan Skarsgard.

Tres gigantes que no solo brillan por sí solos sino que están en la intensidad perfecta, al nivel de la profundidad de los personajes. Gracias a ellos destaca la calidad del guion y sus diálogos ya que no es tarea fácil contar una historia repleta de tecnicismos científicos, supone todo un reto para que el espectador logre seguir la trama. Chernobyl lo consigue. Existen defectos, como en todo, algún malo malísimo se cuela en la trama y entonces solo puedes preguntarte: ¿es que los culpables reales no lo fueron?

Magnífica ambientación

Pero detrás de la serie, lo que más destaca es el monumental trabajo de documentación: una ambientación con la sobriedad propia del país, el vestuario acorde con el tiempo, con la ciudad que era entonces el símbolo de la prosperidad soviética. El sonido y la banda sonora se llevan la palma.

Chernobyl

Descubrimos el ruido del contador Geiger, conocemos con él la voz de los cuerpos, casi podemos ver la radiación invisible atravesándolos, carcomiendo sus tejidos salvajemente, logrando mantenernos aterrados. Además con una banda sonora compuesta con los sonidos grabados en la propia central nuclear, la real, la protagonista. Todo ello bailando en armonía con artísticos e incluso poéticos planos del humo radiactivo, niños jugando ignorando su destino, la hermosa luz que proyecta en el cielo la explosión. El precioso espectáculo de la muerte.

Muchas preguntas que plantearse

Fue así. La radioactividad no podía verse pero sí las pieles enrojecidas, inflamadas y supurando, sí había un sabor a metal en la boca, sí se descomponían los cuerpos vivos lentamente. Nada es inventado. Es más, se han guardado los detalles escabrosos por el bien de la narración. ¿Cuánto cuestan las mentiras? Nos lo pregunta a nosotros, al espectador. Nos lo muestra. ¿Y cuál es el valor de una vida? ¿Y el de los actos heroicos forzados? Nos hace esa pregunta y nos deja solos, frente a una ficción cargada de realidad.

Y quizá sea nuestra labor replantearnos el presente, replantearnos las políticas que desoyen las verdades de la ciencia, a nosotros mismos. Nos plantea una pregunta y no nos muestra la respuesta, la sapiencia del narrador inteligente. Porque Chernobyl debería servir para cambiar algo.

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