El Patio Teatro homenajea a los abuelos y abuelas a través de un viaje teatral con Conservando memoria. Desde el pasado 18 de diciembre, se encuentran en el Teatro María Guerrero, en la Sala de la Princesa. Protagonizada y co-escrita por Izaskun Fernández, también ha contado con Julián Sáenz-López tanto para la dramaturgia, como la dirección. Además, la historia se basa en el propio bagaje personal de Fernández y de la investigación que realizó con sus ancestros. Se puede disfrutar hasta el 10 de enero de 2021, está recomendado para todos los públicos a partir de los 9 años.



Conservando memoria

Crítica de ‘Conservando memoria’

Ficha Técnica

Título: Conservando memoria
Título original: Conservando memoria

Reparto:
Izaskun Fernández

Duración: 45 min. apróx.
Dirección: Izaskun Fernández y Julián Sáenz-López
Dramaturgia: Izaskun Fernández y Julián Sáenz-López
Escenografía, iluminación y vestuario: Izaskun Fernández y Julián Sáenz-López
Fotografía:
Clara Larrea
Producción: El Patio Teatro

Tráiler de ‘Conservando memoria’

Sinopsis de ‘Conservando memoria’

– Abuelo, ¿cuál es tu película favorita?
 
– Pregúntale a tu abuela
 
– Abuela, ¿tienes miedo a morirte?
A mi abuela se le escurre una lágrima, yo me escurro con ella.
Mi abuela tiene miedo a la muerte, yo también.
Conservando memoria es un juego de preguntas a mis abuelos y a mis abuelas, mi deseo de conservarlos conmigo, mi pirueta personal para esquivar la ausencia, mi homenaje a cuatro personas importantes en mi vida, mi deseo de conservar su memoria, de embotarla.
Quiero colar a través de mí los recuerdos de mis abuelos, quiero mancharme las manos con pimentón, azúcar y sal, contarte que tras las entrevistas descubrí que aparentemente no hay nada de extraordinario en sus vidas y que es precisamente eso, lo que me resultó extraordinario.
¿Qué ingredientes necesita una vida para ser extraordinaria? (CENTRO DRAMÁTICO NACIONAL).


Conservando memoria
Foto de Clara Larrea

Las raíces familiares

Desde el 18 de diciembre de 2020, la compañía El Patio Teatro cierra el año en el teatro María Guerrero con Conservando memoria. Este proyecto cuenta con una premisa muy singular, siendo una retrospectiva sobre los abuelos de Izaskun Fernández, protagonista y dramaturga de la obra. Junto con Julián Sáez-López hacen un repaso por el árbol genealógico de la autora, en la que pone sobre la mesa aquellos recuerdos y preguntas que inundan el relato. Lo que hace especial a la pieza teatral, es que va navegando en una fantasía familiar, al mismo tiempo que dibuja un realismo cercano. Gracias a esa positividad, este homenaje es un canto a la alegría de conservar, como su propio nombre indica, a aquellas personas en los recuerdos. Es innegable el poder emocional que hace sentir de principio a fin, que cautiva a los asistentes.

Esa sencillez pura y esa ternura hace que el amor que se siente por los familiares, ya sean abuelos, bisabuelos, o, incluso, padres, invada toda la sala. Por lo cual, ahí se ve la inteligencia emocional que recorre la obra, ya que el espectador consigue extrapolar todos esos recuerdos a los suyos. Asimismo, como se menciona en la propia pieza, no hace falta tampoco haberlos vivido, ya que su éxito radica en cómo triunfa con la experiencia compartida. De esta manera, se siente la tierra, la sal, los sueños, las ilusiones, el pesar… Mientras que, por otro lado, se habla del paso del tiempo, la muerte y las experiencias vitales. Es una obra excepcional, que se convierte en un ritual teatral familiar. Así consolida su sensibilidad narrativa, culminando con una sensación que invade el cuerpo y deja huella en cada uno de los espectadores.

El Patio Teatro
Foto de Clara Larrea

De lo personal a lo universal

Como se ha comentado anteriormente, la propia Izaskun Fernández es la encargada de protagonizar Conservando memoria. En primer lugar, brilla en el buen manejo de la autoficcion, con una ternura implícita que recuerda a esa dulzura pícara de Audrey Tatou en “Amélie”. Con lo cual, atrapa por un magnetismo mágico muy sugerente, con ese parámetro de juego sobre el escenario que encumbra su trabajo actoral en todo momento. Inclusive, se puede determinar perfectamente que es un acierto absoluto que esté sola sobre las tablas, ya que rellena sin problemas toda la acción sobre el escenario. Se necesitan artistas que vivan con tanta pasión su trabajo. Además, al disfrutarlo, toda esa energía llega directamente y de una forma precisa al público. Sabe transformar su motivación personal en una manera de expresarlo universalmente.

Por otra parte, su trabajo físico se desarrolla en una coreografía bien planteada, que lleva a cabo de una manera minuciosa y detallada. Así, no hay inestabilidad ante la puesta en escena, dejando y dando lugar a los elementos que le acompañan. Gracias a ello, el público conecta y hay ese diálogo sutil, donde la luminosidad de su mirada encaja con la percepción que se produce en cada uno de los asistentes. Luego, la voz es un elemento imprescindible en el trabajo expresivo de Fernández, que va adaptándose a cada uno de los abuelos a los que quiere dar vida. Al mismo tiempo, le permite cambiar y dar dinamismo, lo que logra que no haya linealidad y el lenguaje no verbal triunfe como vehículo creativo. Por lo tanto, se concluye que es un catalizador extraordinario, con un trabajo sin nada que objetar.

El Patio Teatro
Foto de Clara Larrea

El significado de los objetos

Una luz tenue alumbra el escenario, donde se ve una mesa en la que aparentemente no hay un objeto destacable. Sin embargo, según empieza Conservando memoria, uno de los estilos predominantes en la Compañía El Patio Teatro es que los propios elementos van recreando las motivaciones y narran la propia historia a través de ellos. Por lo que, la propuesta es absolutamente visual, en la que van moviéndose multitud de piezas, cada una con su explicación detrás y en ningún momento colocado al azar. Además, no se limitan al campo principal del espacio escénico, sino que va navegando en distintas capas oníricas, que siguen una coherencia estética muy orgánica y fluida. También hay que destacar el uso de elementos que provienen de la tierra, que adquieren un homenaje a la propia cultura popular.

El espacio sonoro y la selección de canciones que hacen acto de presencia son un golpe de nostalgia, que llega sin preámbulos, pero dan mayor fuerza al mensaje que se busca transmitir. Un ejemplo son las olas del mar, que para quienes vayan a verla entenderán como se fragua el impacto de la misma. Es muy importante saber acompañar todos los estímulos visuales con los auditivos, ya que la experiencia llega a unos niveles de sensibilidad increíbles. Por último, expresar que la duración de la obra la hace accesible para todo tipo de edades, incluso los más pequeños. Por lo que, es una oportunidad perfecta para disfrutar en familia de todo ese bagaje existencial precioso y lleno de intimidad. Lo mismo ocurre con el ritmo, que no se desboca ni tampoco se vuelve lánguido, sino que apuesta por una corriente más suave y en movimiento.

Conservando memoria
Foto de Clara Larrea

Conclusión

Conservando memoria es teatro vivo, un homenaje a los abuelos que llega hasta lo más profundo del corazón del espectador. Por lo que, es una oda llena de luminosidad, con una inteligencia emocional exquisita. Luego, Izaskun Fernández está inmensa, con una personalidad muy singular, con un cuidado y una delicadeza que se unen a su identidad pizpireta. Asimismo, la utilización de los objetos es imprescindible, mostrándose la gran dirección realizada, con una coreografía impresionante. La puesta en escena tiene un trabajo extraordinario, que eleva la calidad a grandes niveles, dando una sensación de estar ante un universo de fantasía y cercanía. Puro alma, que invade al espectador en una ensoñación del recuerdo y la emoción.

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