Tras un tercer episodio en el que personajes rescatados del cómic tomaban protagonismo, en el cuarto capítulo de Watchmen volvemos a tener a Angela y los nuevos personajes en el centro de la narración.



Watchmen

Crítica del cuarto capítulo de Watchmen

Ficha Técnica

Título: Watchmen
Título original: Watchmen

Reparto:
Jeremy Irons (Adrian Veidt)
Regina King (Angela Abar / Hermana Caballero)
Don Johnson (Judd Crawford)
Tim Blake Nelson (Wade / Looking Glass)
Louis Gossett Jr. (Will Reeves)
Yahya Abdul-Mateen II (Cal Abar)
Andrew Howard (Red Scare)
Tom Mison (Mr. Phillips)
Frances Fisher (Jane Crawford)
Jacob Ming-Trent (Panda)

Año: 2019
Duración: 59 min.
País: Estados Unidos
Director: Damon Lindelof (Creador), Steph Green, Nicole Kassell, Andrij Parekh, Stephen Williams
Guion: Damon Lindelof, Nick Cuse, Lila Byock, Christal Henry, Cord Jefferson, Carly Wray (Novela gráfica: Dave Gibbons, Alan Moore)
Fotografía: Chris Seager, Xavier Pérez Grobet, Gregory Middleton, Andrij Parekh
Música: Trent Reznor, Atticus Ross
Género: Thriller
Distribuidor: HBO España

Vídeo promocional del cuarto capítulo de Watchmen

Sinopsis del cuarto capítulo de Watchmen

La reclusa Lady Trieu finalmente entra al escenario con una misteriosa oferta; Con Blake acercándose a la verdad de su encubrimiento, Angela solicita ayuda a Looking Glass. El Señor entrena a dos nuevos sirvientes.



La importancia del legado

El cuarto capítulo comienza con la entrada en escena de Lady Trieu, interpretada por Hong Chau, esa millonaria de la que teníamos referencias indirectas pero aún no había aparecido en pantalla. En su primera presencia avasalla a una pareja que vive en una granja. A través de un discurso en el que apela al miedo a no dejar legado tras la muerte, consigue comprar las tierras, en las que justo después cae un objeto procedente del cielo.

La escena tiene claras referencias a Superman, la pareja se apellida Clark, reciben un bebé que no esperaban y algo procedente del cielo se estrella cerca de su casa. La secuencia con la que comienza la serie, en la que los padres de Will lo salvan de la matanza, también tiene reminiscencias al origen del superhéroe. Superman es un personaje que ha sido utilizado en los cómics para reflexionar acerca del legado que proporcionaría una figura como la suya.

Angela Abar a volver al centro cultural para comprobar que Will es realmente su abuelo, otra escena que se relaciona con la cuestión del legado. Como ocurre en el caso de Lady Trieu y su hija, que sufre pesadillas acerca de una invasión a su aldea, como si sus antepasados le hubiesen transmitido esos recuerdos, aunque es posible que aquí se oculte algo más.

El propio Lindelof ha mencionado en alguna entrevista la importancia de respetar el legado de la obra original, y la serie parece indicarnos desde el comienzo la relevancia de no olvidar episodios históricos como el acontecido en Tulsa.

cuarto capítulo de Watchmen
Copyright HBO

La primera maravilla del nuevo mundo

La relación entre Angela y Laura se reanuda de una forma bastante extraña, mientras una asaltaba el centro cultural de noche, la otra veía como el vehículo de la primera caía literalmente del cielo. Esa reaparición del vehículo acaba llevándolas al imponente edificio que está construyendo Lady Trieu, el Reloj del Milenio. En ese edificio se encuentran los dispositivos voladores que habrían abducido el vehículo y lo habrían devuelto posteriormente, como queda demostrado en la escena final.

Tanto el edificio en sí mismo como el hecho de que Lady Trieu se hiciera con la compañía de Adrian Veidt, provocan que el complejo nos recuerde en cierta manera al que Ozymandias poseía en el cómic. Una vez que establecemos esa analogía es imposible no pensar en la posibilidad que Lady Trieu pudiera ser la nueva mente que ideara una catástrofe para llevar a cabo algún tipo de plan salvador, como ya hiciera Ozymandias. De hecho hay referencias a que ocurrirá algo, en lo que tanto Will como Lady Trieu participarían de algún modo, tres días después de la conversación entre ambos.

cuarto capítulo de Watchmen
Copyright HBO

Veidt de nuevo

Adrian Veidt vuelve a aparecer en su retiro forzoso, empecinado en buscar una salida a lo que él mismo denomina como una cárcel. A pesar de mostrar algún detalle más acerca de ese extraño lugar, casi todo lo que rodea al personaje de Jeremy Irons no se escapa de la sensación que transmite el capítulo, transición o relleno.

Ahora ya tenemos claro que los sirvientes son una suerte de clones, cuyos embriones se desarrollan en una especie de lago y el propio Veidt los pesca para acelerar su crecimiento. También nos aclara que estos seres no son creación suya, señalando que han sido diseñados de una manera imperfecta, algo que él no habría permitido. Seguimos sin tener muchas pistas acerca de la línea temporal en la que se desarrolla esta parte, pero quizás no es muy arriesgado pensar que la localización no está en la Tierra. Las similitudes entre el castillo en el que permanece Veidt y el que aparece junto al Doctor Manhattan en Marte, en la imagen televisiva del primer episodio, igual no son casuales.

Damon Lindelof
Copyright HBO

Los interrogantes aumentan

Seguimos sin saber quién es exactamente Will, más allá de su relación con Angela, y ahora tampoco sabemos cuál es el plan que está llevando a cabo junto a Lady Trieu. Los huevos no dejan de aparecer en escenas, y no sabemos si son metáfora de algo más, pero resulta extraño el número de ocasiones que han sido vistos. Tenemos a otro nuevo enmascarado, esa figura que huye a través de una alcantarilla. Looking Glass parece defender a Judd a pesar del ropaje que Angela le entrega, no sabemos si por convencimiento real o porque compartiera aficiones secretas con el antiguo jefe. No podemos asegurar que esa niña a la que Lady Trieu llama hija, realmente lo sea, o por el contrario se trate de algún tipo de clon diseñado en uno de sus avanzados laboratorios.

Lindelof sigue abriendo interrogaciones en cada nuevo capítulo, pero apenas cierra alguna de las que aún permanecen sin resolver.

Si no te gusta mi historia, escribe la tuya es el primer episodio en el que la serie da la sensación de tropezar, aunque sea levemente. No es que sea un mal capítulo, pero hasta ahora ningún episodio había transmitido la sensación de ser el nexo entre otros, o de estar cubriendo un hueco.

Casi todo lo que ocurre en el cuarto capítulo de Watchmen no lo hace porque tenga sentido en sí mismo, sino para construir algo que llegará más adelante. Puede ser que la espera merezca la pena, pero también puede ocurrir que el camino sea tan tortuoso que llegue a ser frustrante hasta alcanzar la recompensa final. No sería agradable encontrarse con dos capítulos finales dedicados exclusivamente a cerrar cuestiones y que rompan el ritmo de la serie.

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