Sky aprovecha el éxito de «Chernobyl» para estrenar The Real Chernobyl, documental que busca esclarecer las incógnitas en torno a la famosa catástrofe nuclear. La serie realizada por este canal y HBO ha sido uno de los grandes éxitos de este 2019. Considerada por muchos como una de las mejores series del año, ganadora de 10 premios Emmy. Este documental ha conseguido imágenes exclusivas de Prípiat, ciudad que quedó desolada por las consecuencias inevitables tras las explosión radiactiva. Disponible en Sky a partir del 12 de noviembre.



The Real Chernobyl

Crítica de ‘The Real Chernobyl’

Ficha Técnica

Título: The Real Chernobyl
Título original: The Real Chernobyl

Año: 2019
Duración: 49 min
País: Estados Unidos
Director: Stephanie DeGroote
Guion: Stephanie DeGroote
Fotografía: Andy Portch
Género: Documental
Distribuidora: Sky

Documental de ‘The Real Chernobyl’

Sinopsis de ‘The Real Chernobyl’

Tras el éxito de la serie de televisión de Sky Atlantic, The Real Chernobyl se dirige a Ucrania, para conocer a algunas de las personas involucradas en el desastre nuclear de Chernobyl en 1986. (SKY).



The Real Chernobyl
Foto de Sky

El éxito detrás de Chernobyl

El documental The Real Chernobyl es una expansión de la ficción de éxito de HBO con Sky, “Chernobyl”. La estructura narrativa de la obra audiovisual se ve más como un complemento de la serie antes mencionada, que como un proyecto audiovisual en sí mismo. Por lo cual, su principal problema emana de esta identidad del film. No consigue brillar de por sí y provoca que parezca un retrato menos crudo del que se pudo ver anteriormente. Es lógico que aprovechen que se ha vuelto a poner sobre la mesa una de las mayores catástrofes del siglo XX, pero le falla no encontrar mayor dinamismo. Una historia que abusa de una estructura muy similar del género documental estándar, pero, además, no hay una intención de innovar o de buscar que el espectador se enganche a lo que ve en pantalla.

Una oportunidad desaprovechada, dada la forma del contenido que hay bajo su poder. Su corta duración no es sinónimo de esquematizar y recrearse en los detalles más impactantes o profundos, sino que se queda en un relato algo monótono y que no termina de avanzar. Es posible que el espectador, incluso, acabe ciertamente algo decepcionado al encontrarse una obra narrativamente muy alejada de la serie madre, no resuelve los momentos de mayor carga emocional y se expande por el ambiente con poca conexión hacia el público. Además, los detalles que se narran terminan desaprovechándose para dar un resultado lineal y plano, que no disfruta de la magia del lenguaje cinematográfico, ni siquiera en su guion. Otros títulos como “Almost Ghosts” o incluso, “Hitler’s Hollywood” sí supieron encontrar ese punto de literatura para dar forma al rico contenido que tenían entre manos.

Foto de Sky

El recuerdo vivo

Lo más positivo de The Real Chernobyl son las declaraciones y testigos que han decidido ponerse delante de la cámara para hablar en primera persona de lo que se escondió detrás del desastre radiactivo. Sergei Parashin es uno de los nombres que mayor impacto produce en el documental. El superviviente fue el subdirector de la planta nuclear y su discurso es uno de los más interesantes. Ofrece realismo y aclara algunas dudas que no quedaron totalmente claras en la dramatización de los hechos en “Chernobyl”. Además, no se posiciona a favor o en contra, sino que establece un criterio en el que pretende exponer los hechos. Es una pena que no hayan sabido explotar unas declaraciones tan valiosas y no hayan podido enfocarlo en pantalla. Aun así, el documental merece la pena por la memoria viva que hay.

Una de las grandes sorpresas es Anatoliy Naydyuk, conductor del grupo de bomberos que tuvo que participar en apagar el incendio provocado por la explosión de Chernobyl. Con sus palabras y su propia expresión, se puede ver como la experiencia cobra vida y expone ante los espectadores de una forma directa cómo se vivieron las catastróficas consecuencias en sus propios compañeros. Sobrecogen las descripciones que realiza y, pese a haberlo visto ficcionado en la serie, provoca escalofríos. Sin embargo, al igual que Parashin, no se sabe sacar partido a sus palabras y acaban perdiéndose en su duración. Por suerte, el espectador sí aprovechará la valentía de la gente que ha participado en el documental. Es la mejor manera de hacer frente a la verdad, en particular, tras las críticas realizadas por Rusia. De esta manera, reivindican la importancia de discernir el factor humano e histórico que hay detrás.

Foto de Sky

Paulatinamente

Uno de los fallos que va en contra del resultado de The Real Chernobyl es el montaje elegido para esta pieza audiovisual. Pese a su corta duración, menos de una hora, lleva un ritmo demasiado lento y pausado. El espectador podría ver ralentizada la acción y no hay grandes picos de emoción. La estructura se convierte en su peor enemigo, por lo que, sin querer, desencadena una identidad bastante desanimada. Es demasiado homogéneo, no hace partícipe a la audiencia, por lo que no establece un vínculo empático y lo mantiene constantemente en un foco externo. Por lo cual, podría el espectador terminar desconectando y no lograr mantener el punto de atraerlo al ansia de saber la verdad. No promueve la vena curiosa ni despierta la incertidumbre. Falta mucho más “swing”, en especial, por el carácter del documental.

Ha intentado no arriesgar en la realización y cae paulatinamente en un estado estático y menos enérgico. Sin embargo, la dirección fotográfica es muy atrayente, dado que visita el propio escenario, desde un prisma totalmente realista. Es alucinante el material audiovisual sobre la desaparecida Prípiat. Hay un intento de utilizar esos encuadres, esa iluminación, esos planos de una forma más creativa, pero a causa del montaje, no brilla como hubiera podido hacer. Es material visual muy rico, que, pese a no funciona propiamente con el documental, sí que, por ejemplo, completa a la serie, para darle mayor verosimilitud. Luego, la recreación de los testigos con los espacios es destacable, le da personalidad al resultado. Finalmente, no encuentra su camino y termina pinchando. Pese a su corta duración, se hace excesivamente largo y no invita a maravillarse como sí se hizo con la serie.

The Real Chernobyl
Foto de Sky

Conclusión

The Real Chernobyl es un documental que tiene todas las herramientas para brillar, pero acaba perdiéndose en un montaje demasiado lento y pausado. No hay picos de emoción ni dinamismo. No atrae al espectador, pese a tener material audiovisual muy potente. Los protagonistas y supervivientes al desastre son lo mejor del film, muestran una gran valentía al compartir sus vivencias ante las cámaras. Un resultado que podría haber sido mucho más eficaz. Sirve sobre todo de complemento de “Chernobyl”, pero, incluso, al partir de esta ficción, puede terminar decepcionando a algunos fans. Oportunidad perdida.

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