Mark Haddon es el escritor de la novela original de El curioso incidente del perro a medianoche. Tras pasar por distintos teatros en Reino Unido y Estados Unidos, llega a España de la mano del Grupo Marquina y Acción Sur, en colaboración con La Joven Compañía. Bajo la dirección de José Luis Arellano, se basa en la adaptación realizada por Simon Stephens con una traducción de José Luis Collado. El propio autor del libro fue el que lo ofreció en exclusiva a la compañía para realizar esta adaptación, por primera vez, en España. Puedes verla en el Teatro Marquina hasta el 30 de noviembre.



El curioso incidente del perro a medianoche

Crítica de ‘El curioso incidente del perro a medianoche’

Ficha Técnica

Título: El curioso incidente del perro a medianoche
Título original: The Curious Incident of the Dog in the Night-Time

Reparto:
Álex Villazán/Raúl Pulido (Christopher Boone)
Marcial Álvarez/Chema Ruiz (Ed)
Anabel Maurín (Siobhan)
Mabel del Pozo (Judy)
Mélida Molina (Sra. Shears)
Boré Buika/David Tortosa (Sr. Shears)
Carmen Mayordomo (Varios personajes)
Eugenio Villota (Varios personajes)
Eva Egido Leiva (Varios personajes)
Pedro Martín (Varios personajes)

Duración: 150 min (con descanso)
Dirección: José Luis Arellano
Adaptación: Simon Stephens
Traducción: José Luis Collado
Escenografía: Gerardo Vera
Iluminación: Juanjo Llorens
Música: Luis Delgado y Alberto Granados
Vestuario y ayudante de escenografía: Silvia de Marta
Coreografía: Andoni Larrabeiti
Videoescena: Álvaro Luna
Ayudante de videoescena: Elvira Ruiz Zurita
Género: Suspense
Productora: Grupo Marquina, Acción Sur y La Joven Compañía

Tráiler de ‘El curioso incidente del perro a medianoche’

Sinopsis de ‘El curioso incidente del perro a medianoche’

El curioso incidente del perro a medianoche es la historia de Christopher Boone, un niño con síndrome de Asperger y una capacidad intelectual deslumbrante, que decide investigar la extraña muerte de Wellington, el perro de su vecina. Su peculiar visión del mundo, la relación con sus padres y especialmente con su profesora Siobhan, dan pie a una conmovedora historia de superación, amistad y tolerancia, arropada por un extenso grupo de personajes que se cruzarán en el camino del tenaz Christopher. (EL CURIOSO INCIDENTE DEL PERRO A MEDIANOCHE).



El curioso incidente del perro a medianoche
Foto de Teatro Marquina

Viajando entre misterios

La obra teatral de José Luis Arellano, basada en la novela homónima de Mark Haddon, vuelve al singular mundo de Christopher Boone. Es sorprendente como poco a poco va presentando a cada uno de sus protagonistas. La riqueza de la profundidad del relato original se plasma en esta adaptación, a cargo de Simon Stephens, con una traducción de José Luis Collado. Hay esa frescura, esa inocencia, sin caer en el blanqueamiento excesivo y la ñoñeria innecesaria. No se puede negar que la construcción del suspense, desde un prisma impregnado en creatividad, es lo que todavía la convierte en una pieza muy atractiva al público. Mantiene intacto el encadenamiento de misterios, sin dejar en ningún momento el foco sobre ellos y permitiendo al espectador participar activamente en ese puzzle narrativo. Una historia que se queda en la mente de cada asistente que la disfruta.

Uno de los puntos a favor de El curioso incidente del perro a medianoche es la multitud de personajes que hay en las tablas. Han sabido hacer una composición muy dinámica y a cada uno de ellos les dota de suficiente personalidad como para estar dentro de la obra. Lejos de quedarse en segundo plano, todos cobran una importancia que todavía ensalza más el relato de Christopher. Hay una humanidad sin dejar de lado la magia de la imaginación. Saben combinar momentos más cómicos con la carga dramática que acompaña a otros. Esa red de relaciones suele ser más compleja cuando cobra vida fuera del libro y aquí se resuelve de una manera brillante. La audiencia esta constantemente en pleno funcionamiento y no se aleja de este ambiente. Una obra enternecedora a la par que vigorosa. El equilibrio apropiado.

Foto de Teatro Marquina

La unión hace la fuerza

Uno de los grandes triunfos de El curioso incidente del perro a medianoche es la gran calidad de su equipo artístico. Es complicado tener tantos personajes en escena, pero también conlleva a una mayor complejidad a nivel actoral y lo realizan de una forma excelente. Los intérpretes están en constante movimiento, nunca flaquea el ritmo y les permite sacar lo máximo de cada uno de sus personajes. No se puede hablar de la obra sin mencionar a Álex Villazán, el cual se mete en la piel de Christopher Boone. El actor tiene un carisma brutal, mezclado con esa inocencia que transmite al espectador y por supuesto, la importancia de haberse estudiado lo que rodea a su personaje desde una vertiente orgánica y sin florituras. Sabe llevar en todo momento la voz cantante y termina por enamorar a todos los asistentes de la sala.

Chema Ruiz y Mabel del Pozo, como los padres de Christopher, están excelentes. Son la némesis el uno del otro y tienen una pasión en las tablas, que se puede sentir esa fuerza escénica. Controlan el movimiento, la voz, el sentimiento… Conectan con la historia y, a través de ella, con el público. Por otro lado, Anabel Maurín brilla con luz propia y da esa sensación de positividad. Sabe dar ligereza a la acción sin perder fuelle. Maravillosa. Luego, Mélida Molina es firme y en sus escenas sabe causar impacto. Fría como el hielo, pero con un ardor interpretativo que llega a la audiencia. Lo mismo ocurre con Boré Buika, el cual, además, muestra su versatilidad con los personajes que interpreta en la obra.

Y, sin duda, ese elenco de varios personajes formado por Carmen Mayordomo, Eugenio Villota, Eva Egido Leiva y Pedro Martín. Un trabajo actoral impoluto. Arte vivo en esencia.

Foto de Teatro Marquina

El amplio sentido de la puesta en escena

Indudablemente, una de las grandes atracciones de El curioso incidente del perro a medianoche es la puesta en escena. Es tan mágico lo que ocurre en el escenario, que deja obnubilados a los espectadores. Hay un cuidado por cada uno de los elementos que forman parte de ella, que se puede decir perfectamente que es intachable e inmejorable. Al igual que sus personajes, va transformándose constantemente, tiene una fluidez imaginativa y con tanta creatividad, que deja con la boca abierta el público. El uso de los audiovisuales es brutal, un disfrute para los ojos y no solamente por el lucimiento técnico, sino también por el significado que hay detrás. Lleva al público a este mundo y tiene esa magia que suele buscarse en el cine. Es impresionante como transforman todo lo de su alrededor para convertirlo en una explosión artística en estado puro.

Además, hay que destacar la gran dirección que hay detrás, dado que está todo tan bien coordinado, que la coreografía es otro de los grandes alicientes. En ningún momento hay una desconexión con la historia, es una continua caja de sorpresas, que, incluyendo el descanso, hace que el espectador no se percate del tiempo que ha pasado hasta finalizar la obra. Luego, el cuidado con todos los detalles, el atrezzo es magnífico, con un acabado que se puede ver una profesionalidad impoluta en ella. El vestuario se disfruta en absolutamente todos los personajes y, obviamente, también destacar la música. La banda sonora termina por envolver en ese manto encantador creativo a todo aquel que ha sido invitado a disfrutar de la obra. Un concepto de puesta en escena que, desde luego, no pasa inadvertida, sino que cada elemento es un regalo sensitivo.

El curioso incidente del perro a medianoche
Foto de Teatro Marquina

Conclusión

El curioso incidente del perro a medianoche introduce al espectador en el universo creado por Mark Haddon, bajo la batuta de José Luis Arellano. Una historia con una gran adaptación que atrapa al espectador en este mundo lleno de misterio, fantasía y superación. Mantiene un ritmo tan dinámico, que se disfruta de principio a fin. Cuenta con reparto excelente, todos brillan con luz propia y es impresionante esa manera de expresar en el escenario. Técnicamente es brutal, una puesta en escena impoluta, que deja sin palabras a cada uno de los asistentes.

Hace que el espectador sueñe con los personajes de la obra y acabe enamorado de cada uno de los elementos que se colocan en escena. Es un regalo artístico que no solo merece la pena ver, sino repetir y disfrutarlo tanto por la riqueza narrativa como por la gran composición visual que tiene. Una obra de ensueño.

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