El director islandés Hlynur Pálmason se consolida como un referente en el cine contemporáneo europeo. Tras el éxito de su último largometraje —y, hasta la fecha, el mejor—, Godland (2022), el cineasta regresa con una cinta aún más experimental: El amor que permanece (The Love That Remains). Curiosamente, reveló que ambas cintas se rodaron en paralelo. En esta ocasión, además de firmar el guion, como ya era habitual, asume también la dirección de fotografía. Presentada en Cannes en 2025, se estrena en salas de cine españolas el 7 de agosto de 2026. El amor que permanece retrata con ternura y humor un año en la vida de una familia de cinco miembros, mientras los padres atraviesan su separación.



El amor que permanece (The Love That Remains)

Crítica de 'El amor que permanece'

Ficha Técnica

Título: El amor que permanece
Título original: Ástin sem eftir er (The Love That Remains)

Reparto:
Sverrir Gudnason (Magnús)
Ingvar Eggert Sigurdsson (Pálmi)
Saga Garðarsdóttir (Anna)
Anders Mossling (Martin)
Ída Mekkín Hlynsdóttir (Ída)
Katla M. Þorgeirsdóttir (Íris)
Halldór Laxness Halldórsson (Daníel)
Kristinn Guðmundsson (Ágúst)
Grímur Hlynsson (Grímur)
Þorgils Hlynsson (Þorgils)

Año: 2025
Duración: 109 min.
País: Islandia
Director: Hlynur Pálmason
Guion: Hlynur Pálmason
Fotografía: Hlynur Pálmason
Música: Harry Hunt
Género: Drama. Familia
Distribuidor: Elástica Films

Filmaffinity

IMDB

Tráiler de 'El amor que permanece'

Sinopsis

Un año en la vida de una familia en la que los padres están separándose. Utilizando momentos divertidos y conmovedores, la película plasma la naturaleza agridulce del amor marchito y los recuerdos compartidos al ritmo del cambio de temporadas.

Dónde se puede ver la película en streaming



La naturaleza como metáfora del desamor 

El cine de autor, especialmente el europeo, trata del cómo más que del qué. El punto de partida es un conflicto profundamente reconocible —la ruptura de una pareja—, pero con una puesta en escena, un montaje y una serie de elecciones estilísticas muy personales.

El amor que permanece (The Love That Remains) es el análisis despiadado de un amor que se desvanece y de los escombros que deja tras de sí, entre hijos perdidos y una nueva estructura familiar. Una historia tan antigua como el propio arte. Hlynur Pálmason logra renovarse gracias a una puesta en escena que inserta a los protagonistas en el ancestral paisaje islandés, el cual termina por eclipsarlos. El humano es solo una pequeña parte del todo y nunca llega a ocupar el centro del relato.

El fondo es lo principal, la naturaleza, el land art, el mar surcado por barcos pesqueros, la sucesión de estaciones, y el poder de todo este paisaje en la técnica artística. La artista es Anna (Saga Garoardsottir) y el ex marido es Magnus (Sverrir Gudnason), que trabaja en los barcos de pesca. Los tres hijos, dos gemelos varones y una niña, son interpretados por los tres hijos del director. 

El amor que permanece película

¿Somos de donde venimos? 

Hlynur Pálmason explora la vida cotidiana a modo de documental. En su vida cotidiana viaja en su coche con una cámara analógica cargada con rollos sobrantes de otras películas. Durante sus trayectos filma nubes, peces o imágenes naturales que terminan formando parte de sus guiones. En un formato en 4/3 y con un uso obstinado de la cámara fija, transforma las escenas en cuadros vivos; la acción no es perseguida, sino esperada. A ello contribuye especialmente la música de Harry Hunt, que se funde con el viendo, el mar y las conversaciones, evitando ser invasiva.

Así, nos permite observar y no juzgar, obligando al espectador a centrarse en los detalles y los silencios incómodos. Al filmar de esta manera, se suceden pequeños acontecimientos que gestan una elegía de la simplicidad: el cambio de las estaciones, la obra escultórica que se compone al aire libre, el verde de los prados, el mar, la pesca, las estalactitas. A través de este extrañamiento, y de manera natural, el lirismo rompe toda certeza y transporta al espectador a este mundo tan espontáneo. 

La gran habilidad del cineasta está en otorgarle cohesión a todas estas ideas. Al más puro estilo Kaurismäki —salvo en el humor constante—, Pálmason no utiliza el entorno como un decorado, sino como una extensión de los personajes. Ambos prefieren la contemplación al ritmo acelerado predominante hoy día, así como la economía expresiva: dicen mucho con muy pocas palabras. En este mismo sentido, la deuda con el cine nórdico se hace explícita con otros dos autores. Retratar una crisis de pareja nos conduce a un Bergman «al aire libre» y tomar un tono irónico y surrealista nos lleva al hierático Roy Andersson.

El amor que permanece dialoga constantemente con esta tradición del cine nórdico. A nivel narrativo, destaca el hecho de prestar atención a los márgenes sociales y retratar a personas solitarias o aisladas emocionalmente. El cineasta encierra en planos medios o primeros planos a sus personajes de forma individual, alternando con planos generales donde el grupo aparece fundido con el paisaje, sin ser protagonista de él, necesariamente. Cuando quiere captar una sensación concreta del momento, los separa y nos los muestra uno a uno, sin compartir el cuadro. Es más, el resto de sociedad permanece siempre fuera de campo. 

El amor que permanece película

Conclusiones de 'El amor que permanece'

El amor que permanece (The Love That Remains) es una película fragmentada, fría y poética al mismo tiempo. La narración funciona como un pretexto para mostrarnos los pliegues del escenario islandés, bordeando el conflicto pero sin convertirlo nunca en el centro. El propio director, en una entrevista con Filmmaker, declaró que «No es suficiente con tener solo una narración», defendiendo la necesidad de buscar una forma pura. Toda esa búsqueda alcanza su culminación en la última imagen y los créditos finales: Magnus se hace el muerte flotando en el agua. Está suspendido entre la vida que fue y la que está a punto de comenzar. Pálmason nos muestra así su manera de honrar «lo que queda» del amor: permanecer inmóvil para contemplarlo, sin artificios estilísticos. 

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el-amor-que-permanece-critica-pelicula-estreno-cineEl amor que permanece (The Love That Remains) es una película fragmentada, fría y poética al mismo tiempo. La narración funciona como un pretexto para mostrarnos los pliegues del escenario islandés, bordeando el conflicto pero sin convertirlo nunca en el centro. El propio director, en una entrevista con Filmmaker, declaró que «No es suficiente con tener solo una narración», defendiendo la necesidad de buscar una forma pura. Toda esa búsqueda alcanza su culminación en la última imagen y los créditos finales: Magnus se hace el muerte flotando en el agua. Está suspendido entre la vida que fue y la que está a punto de comenzar. Pálmason nos muestra así su manera de honrar «lo que queda» del amor: permanecer inmóvil para contemplarlo, sin artificios estilísticos. 

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