Eleonora Duse, la divina, es un drama biográfico sobre la vida y la muerte de la gran actriz italiana, dirigido por Pietro Marcello. Con guion de Pietro Marcello, Letizia Russo y Guido Silei. Pudo verse en la Sección Oficial de la Seminci tras haberse estrenado a competición en el Festival de Venecia y recibió la nominación a Mejor Actriz en los Premios de la Academia Europea para su protagonista Valeria Bruni Tedeschi. Se estrena el 12 de junio de 2026 en salas de cine españolas.
Crítica de 'Eleonora Duse, la divina'
Resumen
Ficha Técnica
Título: Eleonora Duse, la divina
Título original: Duse
Reparto:
Valeria Bruni Tedeschi (Eleonora Duse)
Noémie Merlant (Enrichetta Marchetti)
Fanni Wrochna (Désirée Von Wertheimstein)
Fausto Russo Alesi (Gabriele D'Annunzio)
Edoardo Sorgente (Giacomo Rossetti Dubois)
Vincenzo Nemolato (Memo Benassi)
Gaja Masciale (Cecilia Rinaldi)
Vincenza Modica (Matilde Serao)
Mimmo Borrelli (Ermete Zacconi)
Savino Paparella (Luciano Nicastrelli)
Vincenzo Pirrotta (Benito Mussolini)
Marcello Mazzarella (Mariano Fortuny)
Federico Pacifici (Saturnino Ciarcelluti)
Año: 2025
Duración: 125 min.
País: Italia
Director: Pietro Marcello
Guion: Pietro Marcello, Letizia Russo, Guido Silei
Fotografía: Marco Graziaplena
Música: Marco Messina, Fabrizio Elvetico, Sacha Ricci
Género: Drama. Biográfico
Distribuidor: BTeam Pictures
Tráiler de 'Eleonora Duse, la divina'
Sinopsis
En la Italia de posguerra y tras años alejada de los escenarios, la legendaria actriz Eleonora Duse (Valeria Bruni Tedeschi) siente el impulso irrefrenable de volver al teatro, el único lugar donde alguna vez fue verdaderamente libre. Mientras lidia con su compleja relación con su hija (Noémie Merlant), el peso de los años y su historia con el poeta Gabriele D’Annunzio, Eleonora Duse convierte su regreso en una lucha contra el tiempo, el poder y su propia decadencia, en un acto valiente y luminoso frente a un mundo en transformación. (BTeam Pictures)
Dónde se puede ver la película en streaming
La Duse
Eleonora Duse fue una actriz italiana que deseaba nadar en un solo mar, como dice en la película, y ese mar era el teatro. No quiso filmar ninguna película. Interpreto grandes obras de teatro a finales del siglo XIX y principios del siglo XX. Y, al parecer, en este arte tan único que desaparece ante los ojos de los espectadores, inspiró a generaciones de artistas. Cambiando la manera de ver y entender la interpretación en el teatro.
Homenaje
Y así lo demuestran las películas restauradas en color del traslado de su cuerpo por las vías del tren italiano. Donde cada pueblo por el que pasaba, arrojaba flores y esperaba en silencio. Si bien no tenemos forma de escuchar su voz ni de ver cómo se movía, el pueblo, con su presencia y su homenaje, nos informa de que fue una gran mujer que marcó a todas esas generaciones de personas que tuvieron la suerte de verla en vivo.
Belleza visual y guerra
Eleonora Duse, la divina empieza en el contexto de la Primera Guerra Mundial. Eleonora aparece en un ascensor al aire libre, entre nubes, como una enviada del cielo, junto a su asistente, Desire. Ambas llegan, entre las montañas, a un lugar repleto de soldados. Los créditos y la puesta en cámara, que narran la Primera Guerra, constituyen un momento de particular interés teatral y operístico, junto con la música. Que, casualmente, tiene tres compositores: Fabrizio Elvetico, Marco Messina y Sacha Ricci.
Su amante, Gabriele D'Annunzio, la presenta ante los soldados como la 8.ª maravilla del mundo. Y ella les habla a los soldados, con todo el entusiasmo que puede, pero se da cuenta de que no alcanza, que no sirve.
La mezcla de recreación histórica y material de archivo crea una sensación de tiempo suspendido, donde la memoria individual parece confundirse con la memoria colectiva. Eleonora Duse, la divina no busca reconstruir el pasado con exactitud museística, sino evocar una época en permanente transformación. Esta estrategia aporta riqueza visual y profundidad temática, haciendo que la historia de una actriz se convierta también en la historia de un país que cambia.
La ficción de la vida real
Cuando tenemos un personaje como este en el cine, tenemos la suerte de ver estas escenas. Pero si no prestas atención a lo que requiere, quizás pase de largo. Y son tan fascinantes como la propia protagonista. Eleonora, según la película, utilizaba su arte dramático todo el tiempo en la vida real. La escena de la pelea de uno de los actores en las calles de Venecia es una demostración de ello. Y el director la filmó con completa dedicación, sin filmar siquiera un plano, para mostrar que algunos de los presentes advierten que el terror que Eleonora crea es falso.
La interpretación de Valeria Bruni Tedeschi constituye el núcleo emocional de la película. La actriz construye una Duse apasionada, imprevisible y profundamente humana. En lugar de reproducir una imagen histórica rígida, ofrece un personaje lleno de contradicciones: orgulloso y vulnerable, generoso y egoísta, brillante y agotado.
El personaje interpretado por Mimmo Borrelli se salva gracias al talento de “La Divina”. Ella crea, en milisegundos, con su voz y su acento, el más profundo drama real que se acercan guardias. Los gritos vivos y llenos de horror de Eleonora sirven para que los agresores se dispersen y, finalmente, desaparezcan.
Todos se salvan gracias a la mentira de Eleonora, pero nadie hace alusión a ello. Ni el director mismo. Es normal para este personaje manejar situaciones de la vida real con la ficción que crea. Y es una constante en la película. Para todos los que la rodeaban, elegir (e incluso en un momento que podría ser de muerte) la ficción para salir de los problemas reales era la norma.
Conclusión de 'Eleonora Duse, la divina'
El arte teatral es misterio no solo en el momento en que se representa, sino también después de que la función termina; tras tantos meses de trabajo, desaparece. Nunca sabremos cómo fueron las obras de Eleonora Duse. Pero con cartas, biografías, testimonios, el cine reconstruye su vida, su historia y sus formas de ser. Pero nunca su forma de actuar. Hay películas que se pueden realizar porque las actrices nacieron para ese papel, como Valeria Bruni Tedeschi. Mientras está en pantalla, no te permite mirar para otro lado, este hablando o en silencio. Y luego, Noémie Merlant, que está increíble como la hija indignada, se acerca a un centímetro de arrebatarle el protagonismo a Bruni Tedeschi. Excelentes actuaciones que iluminan la historia teatral que se va perdiendo con el tiempo entre las generaciones.
Eleonora Duse, la divina es una obra elegante y melancólica que utiliza la figura de Eleonora Duse para reflexionar sobre la persistencia del arte frente al deterioro físico, el olvido y los cambios históricos. Su mayor virtud es la sensibilidad con la que retrata a una mujer que se niega a desaparecer cuando el mundo parece haber decidido dejarla atrás. Su principal debilidad reside en una cierta dispersión narrativa que, por momentos, reduce la fuerza dramática de algunos conflictos. Aun así, el resultado es un retrato complejo y profundamente humano de una artista para quien actuar no era una profesión, sino una forma de existir.
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