El espacio entre las líneas es un drama romántico alemán dirigido por Vanessa Jopp (Engel + Joe, Forget America) y escrito por Jane Ainscough, que adapta la novela Contra el viento del norte de Daniel Glattauer. Plantea cómo un e-mail, enviado a una dirección equivocada, puede ser el detonante para iniciar una relación a distancia que se vuelve indispensable para dos desconocidos.

Está protagonizada por Nora Tschirner (Un conejo sin orejas, Bon Appétit), Alexander Fehling (La conspiración del silencio, Costa Esperanza), Ulrich Thomsen (Cara a Cara, La comuna), Ella Rumpf (Freud, Crudo), Claudia Eisinger, Lisa Tomaschewsky, Moritz Führmann y Eleonore Weisgerber. La película se ha estrenado en España a través del Festival de Cine Alemán en la plataforma VOD de Filmin, el día 5 de junio de 2020.



El espacio entre las líneas

Crítica de ‘El espacio entre las líneas’

Ficha Técnica

Título: El espacio entre las líneas
Título original: Gut gegen Nordwind

Reparto:
Ulrich Thomsen (Bernhard)
Alexander Fehling (Leo)
Ella Rumpf (Adrienne)
Nora Tschirner (Emmi)
Claudia Eisinger (Marlene)
Lisa Tomaschewsky (Clara)
Moritz Führmann (Paul)
Eleonore Weisgerber (Vera)
Piet Fuchs (Dr. Koch)

Año: 2019
Duración: 122 min.
País: Alemania
Director: Vanessa Jopp
Guion: Jane Ainscough
Fotografía: Sten Mende
Música: Volker Bertelmann
Género: Drama. Romance
Distribuidor: Filmin

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Tráiler de ‘El espacio entre las líneas’ en versión original

Sinopsis

Basada en un famoso bestseller y apadrinada por los productores de “Toni Erdmann“, este ciber romance epistolar juega en la misma liga de películas como “Tienes un e-mail“, de Nora Ephron.

A Emmi le gustaría cancelar su suscripción a la revista “Like” por correo electrónico. Pero, debido a un error tipográfico, sus mensajes llegan a la bandeja de entrada de Leo Leike. Cuando Emmi envía repetidamente correos a la dirección incorrecta, Leo decide informarle de su error. Esto marca el comienzo de un intercambio extraordinario de correos electrónicos que solo puede tener lugar entre dos extraños. Al pisar la delgada línea entre la completa extrañeza y la intimidad no comprometida, los dos pronto estarán compartiendo sus secretos y anhelos más íntimos, hasta que necesitan enfrentar la pregunta inevitable: ¿Sobrevivirán sus sentimientos, enviados y recibidos virtualmente, a la prueba de un encuentro de la vida real? (Filmin)



Una película pasada de moda

El escritor austriaco Daniel Glattauer obtuvo gran éxito de público con la historia de amor entre Emmi Rothner y Leo Leike. Son los personajes que protagonizan dos de sus novelas, Contra el viento del norte (2006) y Cada siete olas (2009). La película alemana El espacio entre las líneas adapta esa historia para el cine, pero llega muy tarde. Han pasado catorce años desde que se publicara ese primer libro y la tecnología ha avanzado muy rápido, así como la forma de comunicarnos y relacionarnos.

El constante intercambio de correos electrónicos como eje de una creciente relación sentimental a distancia, ya fue planteada por Nora Ephron en 1998 con Tienes un e-mail. Hace 22 años de esa película. Supongo que si Glattauer hubiera escrito su novela hoy en día, hubiera cambiado el modo de comunicarse de la pareja o, al menos, hubiera ampliado el espectro con otras aplicaciones, redes sociales o servicios de mensajería.

La película ha quedado absolutamente desfasada, la sensación constante que tenemos mientras la vemos es que está pasada de moda. Es algo que resta credibilidad al acercarnos a la relación de esa pareja virtual. Falta emoción y empatía.

El espacio entre las líneas
Foto de Filmin

El amor y las nuevas tecnologías 

El espacio entre las líneas tiene un ritmo narrativo ligero y poco exigente que hace que la película se vea sin complicaciones. De todas formas, utilizar más de dos horas para contar esta sencilla y simplista historia de amor, es a todas luces excesivo. Eso le lleva a caer en reiteraciones innecesarias y escenas que no conducen a nada, con la única intención de potenciar la incertidumbre por el inevitable encuentro físico entre los amantes virtuales.

El único punto de interés real que tiene la película es su buen reparto. Los actores intentan dotar de profundidad psicológica a unos personajes que carecen de ella. No hay espacio para la reflexión, la crítica o el análisis sobre cómo afectan las nuevas tecnologías a nuestra forma de relacionarnos, sobre cuáles son sus ventajas e inconvenientes. Todo es plano y previsible. El espacio entre las líneas se limita a plantear una historia de amor edulcorada, telefilmera y casi sin aristas (tan solo el momento en que el marido de ella se entera de lo que está pasando).

El espacio entre las líneas
Foto de Filmin

Conclusión de ‘El espacio entre las líneas’

El espacio entre las líneas es un drama romántico muy ligero e inconsistente. Está dirigido por Vanessa Jopp con guion de Jane Ainscough. Adapta el romance a distancia narrado en las exitosas novelas Contra el viento del norte y Cada siete olas de Daniel Glattauer. Es una película teñida de rosa y pasada de moda, que se deja ver con la misma facilidad con la que se envía un correo electrónico no deseado a la papelera de reciclaje.

En sus inflados 122 minutos, tan solo destaca un buen reparto encabezado por Nora Tschirner, Alexander Fehling, Ulrich Thomsen y Ella Rumpf. Cuatro intérpretes que se esfuerzan en profundizar en unos personajes trazados de forma esquemática y desapasionada. Película sólo recomendable para románticos empedernidos.

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