Está bien no estar bien (It’s Okay to Not Be Okay) es un serie surcoreana escrita por Jo Yong (Jugglers) y dirigida por Shin Woo Park (Encounter, Hyde Jekyll, Me). Es un drama romántico con estilo de cuento de hadas, que además incorpora humor, intriga y elementos de animación. La relación entre el enfermero de un centro psiquiátrico con una famosa escritora de cuentos, albergará muchas sorpresas. Ha sido la gran sensación del año en Corea y su éxito se está extrapolando al resto del mundo.

Está protagonizada por Kim Soo-hyun (Real, The Producers), Seo Yea-ji (Lawless Lawyer, Another Way), Oh Jung-se (The Hero, The Good Detective), Park Kyu-young, Kim Ju-hun, Kim Chang-wan, Kim Mee-kyung, Kang Ki-doong, Jang Yeong-nam, Jin-joo Park, Gyu-ri Jang, Ki-Cheon Kim, Soo-In Kim y Kyu-Sung Lee. La serie se ha estrenado en España a través de Netflix el día 16 de agosto de 2020.



Está bien no estar bien

Crítica de ‘Está bien no estar bien’

Ficha Técnica

Título: Está bien no estar bien
Título original: Saikojiman Gwaenchanha

Reparto:
Soo-hyun Kim (Moon Gang Tae)
Ye-ji Seo (
Go Moon Young)
Jeong-se Oh (
Moon Sang Tae)
Park Gyuyoung (
Nam Joo Ri)
Young-nam Jang (
Park Haeng Ja)

Año: 2020
Duración: 60 min por capítulo apróx.
País: Corea del Sur
Creada por: Shin Woo Park
Guion: Jo Yong
Género: Comedia
Distribuidora: Netflix

Filmaffinity

IMDB

Tráiler de ‘Está bien no estar bien’

Sinopsis de ‘Está bien no estar bien

Una escritora de libros infantiles asocial conoce a un abnegado cuidador de un hospital psiquiátrico en Está bien no estar bien. Ante ellos se abre una senda hacia la sanación emocional. (NETFLIX)

Donde se puede ver la serie



Está bien no estar bien
Foto de Netflix

Un drama romántico con aspecto de cuento de hadas

La serie Está bien no estar bien (It’s Okay to Not Be Okay), ha sido todo un acontecimiento mediático en su país origen y son muchas voces las que la catalogan como el K-Drama del año. Se trata de un drama romántico con tintes de cuento fantástico que en su episodio piloto aúna con mucha originalidad, comedia, drama e intriga, aderezándolo con alguna secuencia de animación e incluso flirteando con el cine musical. Una combinación que funciona perfectamente, gracias a una realización precisa que excede los cauces habituales de la ficción televisiva, con una puesta en escena llena de magia y una planificación visual fascinante.

La escena de apertura es un maravilloso cortometraje de animación, al más puro estilo Tim Burton. La fantasía gótica nos introduce en una realidad oscura que remitirá a los cuentos más macabros de los Hermanos Grimm. Tendremos un castillo, una bruja, una princesa y su príncipe, todos los elementos de cualquier cuento que se precie. La historia de amor central comenzará de manera atípica, con dos personajes antagónicos que se conocen desde pequeños y que ocultan sendas historias de crueldad y dolor.

El chico trabaja como cuidador de enfermos mentales, al tiempo que en su casa debe lidiar con un hermano mayor autista. Huyen de un pasado trágico donde su madre fue asesinada, un hecho que les persigue tras el símbolo de una mariposa y que no les permite tener una vida normal. La chica es una escritora de cuentos infantiles siniestros que, sin embargo, resultan tremendamente populares entre los niños. Es una diva irascible, caprichosa y con brotes psicóticos, que también huye de sus propios demonios. Se convierte en una acosadora del enfermero y entablan una relación de amor-odio, donde la creciente tensión sexual irá acompañada de momentos que remiten a la screwball comedy.

It's Okay to Not Be Okay
Foto de Netflix

Un inicio imaginativo que se vuelve más convencional

Por desgracia, a medida que avanzan los episodios, la trama de Está bien no estar bien (It’s Okay to Not Be Okay) se vuelve más convencional y mucho menos oscura. El tono romántico se apodera de todo, incluso de las tramas secundarias, haciendo que, por momentos, se vuelva bastante empalagosa. El tratamiento visual de las escenas también se apacigua y resulta menos imaginativo que en los primeros episodios, sin perder nunca el gusto por el encuadre, el montaje ágil y el cuidado estético (vestuario, decorados, fotografía).

Tengo la impresión que a la serie le sobra metraje. 16 episodios de más de 75 minutos dan para mucho y a partir de la mitad, me asalta una sensación de reiteración de ideas. La intriga criminal se abandona para acabar explotando luego de manera poco creíble y algo telenovelesca, utilizando los dos episodios finales para arribar a la resolución de todos los conflictos. Se emplea demasiado tiempo y se podría haber comprimido todo para conseguir una serie mucho más redonda.

Echo de menos que se mantenga el tono oscuro y misterioso del episodio piloto durante el resto de la serie y que se integren muchas más secuencias de animación en la acción. Ese tipo de elementos la convierten en algo especial durante sus primeros capítulos y aunque su esencia se diluye un poco, el director Shin Woo Park logra mantener siempre nuestro interés con una dirección llena de hallazgos visuales.

It's Okay to Not Be Okay
Foto de Netflix

Cada cuento tiene su moraleja

Los 16 capítulos de Está bien no estar bien (It’s Okay to Not Be Okay) tienen el título de un cuento. Sirven como leit-motiv para las enseñanzas humanistas que se derivan de la serie. Es una historia sobre la sanación emocional, sobre la adaptación y el perdón, sobre aprender a convivir con los demás y sobre la necesidad de superar las heridas del pasado. Pero sobre todo, la serie nos explica qué la verdadera familia es la que escogemos durante nuestro trayecto vital, esas personas que te harán feliz y que no siempre tienen que ver con los genes. En ese sentido, la serie ofrece algunas reflexiones profundas bajo su romanticismo de postal.

Otra de las ventajas que tiene Está bien no estar bien (It’s Okay to Not Be Okay) es que los personajes están muy bien definidos y todos resultan entrañables, también es gracias al trabajo de un reparto muy bien escogido. Está claro que hay que destacar la interpretación del actor Oh Jung-se, en su complicado papel como autista, así como el de la actriz Seo Ye-ji, que además de protagonizar un constante desfile de moda con cambios de modelitos en cada secuencia, nos enamora y divierte con un personaje que podría haber resultado insoportable por sus habituales arrebatos posesivos y antisociales. Todo el reparto está genial, hay grandes secundarios en la serie y todos tienen su momento de gloria.

Está bien no estar bien
Foto de Netflix

Listado de episodios

La serie coreana Está bien no estar bien (It’s Okay to Not Be Okay), se compone de 16 episodios de entre 70-85 minutos cada uno.

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