Después del éxito de "Noche de juegos", Paula Guida vuelve a los escenarios con Garbage, una historia que aborda la necesidad de "sacar la basura" en sentido literal y figurativo. Esta pieza teatral ha gozado de éxito entre el público, destacando el carácter humano y cercano de su dramaturgia. Además, Guida, nuevamente, vuelve a protagonizar su obra, aunque, en esta ocasión, con David Tortosa. También cuentan con Eva Egido en la dirección, Jorge Ahijado en la música original, mientras que Lluis Ruíz, El Almacén del Atrezzo, Dgonail y Juan Medinilla completan el equipo técnico como vestuario, escenografía, diseño de cartel y técnico en sala, respectivamente. Se puede disfrutar en el Teatro Nueve Norte los domingos de noviembre a las 19:30.



Garbage

Crítica de 'Garbage'

Ficha Técnica

Título: Garbage
Título original: Garbage

Reparto:
Paula Guida (Ali)
David Tortosa (Álex)

Duración: 70 min. apróx.
Dirección: Eva Egido
Dramaturgia: Paula Guida
Música original: Jorge Ahijado
Vestuario:
Lluís Ruíz
Escenografía:
El Almacén del Atrezzo
Diseño Cartel:
Dgonail
Técnico en sala:
Juan Medinilla
Producción: Paula Guida

Tráiler de 'Garbage'

Sinopsis de 'Garbage'

Ali trabaja de camarera en el Wabisabi. Todos los días a las 23:00 se toma sus 10 minutos de descanso. Una noche conoce a Álex, un misterioso hombre que pasea para liberar sus fantasmas. Lo que comienza como un encuentro inesperado se convierte en una vía de escape para los dos, un lugar dónde refugiarse, donde sacar su basura? Sin saber que el destino estaba escrito para ellos.

Garbage es la nueva obra del equipo del éxito Noche de juegos, una mezcla electrizante de géneros tan emocionante como inteligente. (TEATRO NUEVE NORTE). 



Garbage
Foto de Nestor Chprintzer

El perdón no demandado

Paula Guida ya sorprendió con su obra “Noche de juegos”, donde abordaba las relaciones personales y el paso del tiempo en estas. Ahora en Garbage evoluciona en su narrativa, que trae a la palestra dos personajes que emergen de la desgracia y el hastío. Entre tanta oscuridad, encuentran un faro de luz en su relación, que se va fraguando paulatinamente. Desde el principio se observa una mezcla tragicómica interesante, donde las risas hacen acto de presencia, pero no se adueñan del relato. Así, deja paso al descubrimiento, a fijarse en cómo dos desconocidos se ven unidos por la soledad. Gracias a esta perspectiva, se va más allá de un romanticismo ya manido, para darle una perspectiva auténtica y genuina. Por tanto, el relato no habla únicamente del amor, sino del trauma y la forma en la que se hace frente desde la cotidianidad.

En ese aspecto más natural y cercano es donde halla su fuerza, dado que no son personajes que resulten distantes, al contrario. Con lo cual, el espectador establece una mirada directa hacia ellos, un reflejo de una pena contenida que se va desnudando poco a poco. Es difícil hablar de la parte oscura de la personalidad, de los errores, y ahí es donde la obra demuestra una total sensibilidad. Lejos de juzgar a sus personajes, realiza un debate sobre la necesidad de dejar de utilizar la culpa como vehículo de vida. Uno de los elementos más relevantes de la pieza es ese compromiso con el perdón a uno mismo. Por ello, a pesar de un giro de guion algo menos fluido que el resto de la obra, se compensa por un final absolutamente inmejorable. No había mejor manera de terminarlo, demostrando una madurez narrativa excelente.

Teatro Nueve Norte
Foto de Nestor Chprintzer

Las circunstancias

Paula Guida no ejerce únicamente como guionista de Garbage, sino que es una de las piezas fundamentales del plantel actoral. La actriz da vida a Ali, una mujer que trabaja en un restaurante de comida rápida asiático, con un carácter ácido y no demasiado abierta a las nuevas experiencias. Desde el principio, Guida ofrece una interpretación donde la comedia y la tragedia se posan en su trabajo con una naturalidad imprescindible. Asimismo, su mayor fuerte reside en aquellas miradas que expresan ese cansancio, ese trasfondo que no desea ser revelado, desde el principio. Gracias a ello, el espectador observa ese misterio en torno a su actuación. Únicamente, hay algunas partes donde le falta mayor desenvoltura, como aquellas escenas en las que expresa más enfado. A pesar de controlar la energía, se percibe algo menos orgánico que en otras partes de la obra.

Por otro lado, David Tortosa realiza un trabajo interpretativo de alto nivel, con una sensibilidad impoluta, que invade y llega a las butacas sin problemas. Ese detalle y pequeños puntos dramáticos combinan a la perfección con una estrategia que aprovecha su carisma en escena. Por tanto, deja salir una gama de matices que exponen una labor que no se queda en la superficie. Además, cabe subrayar la magnífica ejecución de la expresividad no verbal, dejando salir un espíritu ligero y atormentado al mismo tiempo. Sin duda, su actuación se convierte en uno de los aspectos más importantes de la pieza teatral. Por último, su catarsis se produce en el camino hacia el desenlace de la obra, donde deja salir ese torrente personal e íntimo que lleva gestándose desde las primeras escenas. Por lo cual, entre Guida y Tortosa forman una dupla brillante.

Teatro Nueve Norte
Foto de Nestor Chprintzer

Sacar la basura

Una vez se entra en el universo de Garbage, se comprende el concepto de “sacar la basura”, tanto en sentido literal como en metafórico. Esa emulación de la parte trasera de un restaurante, se convierte en el eje central de la trama. Pese a un carácter más minimalista, la puesta en escena aprovecha al máximo todas las piezas sobre las tablas, lo que indica un aprovechamiento pertinente y eficaz de los distintos elementos que la conforman. El espectador no necesita más detalles, ya que estos lugares logran transmitir cercanía, verdad, sinceridad... Acercando a los protagonistas a una visión cotidiana que puede transmitirse entre el público. Por otra parte, la selección de colores, con el neón y el planteamiento artístico, capturan la atención de los espectadores, al obtener una realización muy estética y cautivadora.

El movimiento de los actores en escena mantiene un dinamismo sublime, donde no se desboca en el ritmo, pero tampoco se estanca o aletarga en el tiempo. Por tanto, encuentran el nivel apropiado, lo que da tiempo y valor a cada una de las partes de la obra. También sería importante hablar del espacio sonoro, el cual mantiene una estructura más clara y limpia, sin adornos ni fuegos artificiales. Además, presenta una selección musical en sintonía con los arquetipos que se forman en torno a los protagonistas del espectáculo teatral. La conjunción de los distintos elementos técnicos y artísticos que conforman la obra indican una dirección excelente de Eva Egido, que lleva al espectador ante ese ambiente íntimo, sentimental, sensitivo y personal, sin perder de vista la comedia y la tragedia.

Garbage
Foto de Nestor Chprintzer

Conclusión

Garbage es un golpe en el corazón, aderezado con un humor cercano y una introspección elegante y llena de sensibilidad. A pesar de un giro de guion menos orgánico, el final soluciona esta flaqueza y ofrece un desenlace que satisface al espectador en el realismo y sinceridad que presenta. Asimismo, se habla del trauma y del perdón, unido a una realización técnica que lleva a esa intimidad, dinamismo y eficacia en su propuesta minimalista. Por otro lado, Paula Guida y David Tortosa conforman una pareja actoral de altura, con mención especial a Tortosa, que brilla con una gran intensidad, sumergiéndose en la obra hasta sus entrañas. Las heridas cicatrizantes de un cruce de realidades, que emerge de una dramaturgia personal, emotiva y totalmente visceral.

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