Girasoles silvestres es la última película de Jaime Rosales. El director es conocido por ‘Las horas del día’ (2003), ‘Hermosa juventud’ (2014) o ‘Petra’ (2018). Está protagonizada Anna Castillo, Oriol Pla, Quim Àvila Conde, Lluís Marqués, Manolo Solo y Carolina Yuste. Es una coproducción entre España y Francia por las productoras Fredesval Films, A Contracorriente Films, Oberón Cinematográfica, Luxbox, RTVE, TV3 y Movistar Plus+. Presentada el 16 de septiembre en la Sección Oficial de la 70 edición del Festival de Cine de San Sebastián.



Girasoles silvestres

Crítica de 'Girasoles silvestres'

Ficha Técnica

Título: Girasoles silvestres
Título original: Girasoles silvestres

Reparto:
Anna Castillo (Julia)
Oriol Pla (Oscar)
Quim Àvila Conde (Marcos)
Lluís Marqués (Àlex)
Manolo Solo (Roberto)
Carolina Yuste (Maite)

Año: 2022
Duración: 107 min.
País: España
Director: Jaime Rosales
Guion: Bárbara Díez, Jaime Rosales
Fotografía: Hélène Louvart
Música:
Género: Drama
Distribuidor: A Contracorriente Films

Filmaffinity

IMDB

Tráiler de 'Girasoles silvestres'

Sinopsis

Julia, una joven de 22 años y madre de dos niños, se enamora de Óscar, un chico conflictivo con el que comienza una relación. A medida que pasan tiempo juntos, Julia empezará a plantearse si Óscar es la persona que realmente necesita a su lado, lo que la llevará a iniciar un viaje personal en busca de su felicidad y la de su familia. (A Contracorriente Films)

Dónde se puede ver la película en streaming



Determinismo social

En la actualidad están surgiendo muchas voces que se atreven a analizar las nuevas masculinidades imperantes en un sistema que está mutando poco a poco hacia el feminismo. La mayoría de estas voces vienen impulsadas por directoras que revisan su situación en el mundo, tratando de comprender los problemas de la mujer actual, más allá de identidades de género. Todo esto es posible gracias a las ayudas aportadas por el ICAA en favor de creadoras y discursos de índole feminista. Sin embargo, en ocasiones se cuelan hombres que desconocen el tema, pero que quieren hacer una película como sea y buscan conseguir una subvención.

Este puede no ser el caso de Jaime Rosales, aunque Girasoles silvestres rezuma cierto olor ha cerrado, basando gran parte en clichés masculinos sobre la forma de ser de los hombres de las nuevas generaciones. Un discurso que construye entorno a la idea de, cuánto más dinero y estudios tengas, ‘’mejor hombre serás’’, más atento, cariñoso y comprensivo serás con tu pareja. En cierto sentido, el determinismo social está planteado desde un punto de vista clasista, en el que aquellos con menos posibilidades maltratan a sus parejas por esta ausencia de educación.

El problema de esta sociedad no está en la clase social de la que provengas, sino en la educación que están recibiendo los jóvenes a través de las redes sociales y la pornografía tan instaurada en la vida diaria. Un modelo que pretende perpetrar al hombre como dominante, en una sociedad en constante evolución hacia un futuro feminista, en el que no haya brechas de género, ni de identidad.

Tres partes de una misma historia

El retrato de la realidad que hace Jaime Rosales parte de las mujeres luchadoras con hijos, o sin ellos, que deben sobreponerse a las complicaciones establecidas por un sistema machista. Divide la película en tres partes, con tres historias distintas en las que Julia, interpretada magistralmente por una Anna Castillo en estado de gracia, va teniendo distintas relaciones de pareja, comenzando por la más tóxica, hasta llegar a encontrar un hombre comprensible y amable, ‘’su salvación’’.

Si bien es cierto, que muestra las vicisitudes de las relaciones amorosas con las subidas y bajadas habituales, los hombres son una caricatura de la realidad, dando un volumen un tanto irónico. Sin embargo, todos los actores están increíbles en su ejecución, con interpretaciones realistas que dejan momentos estelares basados en la improvisación, con unos diálogos superiores.

Hay varios elementos agradables en relación a Girasoles silvestres, por eso uno siente una sensación agridulce, porque el tono, aunque es irregular, es bastante original y nos transporta en cierto sentido a una fábula realista. Además de los diálogos, que están grabados de una forma espléndida con planos fijos con paneos entre uno y otro personaje, como si fuera una disputa de tenis verbal. No obstante, estos elementos no son capaces de superar la idea subyacente en toda la película.

Conclusión de ‘Girasoles silvestres’

Es cierto que uno sale de la sala de cine con un buen sabor de boca, pero cuando se profundiza en ella, comenzamos a ver elementos que no nos convencen. Una película polémica, en la que unos verán realidad y otros, un saco de clichés sobre la masculinidad que les hará pensar en si esta película ha sido creada exclusivamente para conseguir una ayuda del ICAA. Sus intenciones son nobles a nivel temático, pero se acaba perdiendo en la distancia generacional del director con sus personajes.

A pesar de su ideología, podemos rescatar diversos elementos, como una Anna Castillo que sostiene toda la película sobre sus hombros, unas actuaciones masculinas impecables y la planificación de sus diálogos. Al fin y al cabo, Girasoles silvestres tiene varias lecturas y obliga al espectador a reflexionar sobre las ‘’masculinidades tóxicas’’, ya sea en favor o en detrimento de la obra.

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