El Teatro del Barrio retoma GLORIA y Sólo quería bailar en mayo de 2026, dos propuestas escénicas contemporáneas que combinan crítica social, humor y exploración emocional. El 16 de mayo, Elisa Coll presenta GLORIA. Una pieza tragicómica que indaga en la memoria familiar, la culpa y la construcción de la identidad a partir del regreso de una nieta al hogar de su infancia. Ahí revisita afectos, obediencia y disidencia. Los días 22 y 27 de mayo, Sólo quería bailar, dirigida por Alberto Velasco e interpretada por Olalla Hernández. Narra la historia de una bailarina marcada por el encierro y la exclusión. Así, reflexiona sobre la precariedad artística y la búsqueda de reconocimiento en un sistema que margina la diferencia.

Desconfianza emocional y mandatos heredados

GLORIA parte de una premisa íntima: la nieta regresa al espacio doméstico de su abuela para revisitar el momento en que interiorizó la desconfianza hacia sus emociones. Elisa Coll construye una dramaturgia que entrelaza humor y reflexión para interrogar cómo los mandatos familiares moldean la identidad. La pieza no reproduce esquemas convencionales sobre el duelo o la culpa. Por tanto, explora nuevas formas de cuestionar nuestra relación con la obediencia y la disidencia desde una perspectiva contemporánea.

Asimismo, la obra aborda la bisexualidad, la terapia y la presión por ser productiva como ejes que atraviesan la experiencia de quien aprendió que desobedecer equivale a ser "mala". De este modo, la propuesta invita a repensar cómo los relatos heredados condicionan nuestras decisiones vitales. Combina verdad emocional y agudeza crítica para conectar con un público actual.

Gloria y Sólo quería bailar en Teatro del Barrio

Ficción como refugio para cuerpos disidentes

Elisa Coll firma autoría e interpretación de esta propuesta, que se caracteriza por su formato híbrido y su capacidad para mezclar géneros. Por otra parte, el prólogo de Ángelo Néstore define el escenario como "un espacio donde la identidad puede ensayarse, exagerarse, torcerse, romperse", reforzando la dimensión de la ficción como laboratorio para cuerpos que no encajan en normativas establecidas. En definitiva, una obra que combina sensibilidad y rigor para abordar temas delicados sin perder fuerza escénica.

En este sentido, GLORIA constituye una invitación a descubrir cómo el teatro puede abordar preguntas sobre identidad, culpa y libertad mediante un lenguaje escénico cercano y sin concesiones. La mirada tragicómica aplicada al texto aporta frescura sin perder profundidad, convirtiendo cada monólogo en un acto de reflexión compartida. Un montaje que transforma la experiencia personal en narrativa colectiva, con la dirección artística de Coll guiando al espectador por un recorrido emocional que conecta infancia, obediencia y disidencia desde la autenticidad y el compromiso con la verdad de los cuerpos disidentes.

Gloria y Sólo quería bailar en Teatro del Barrio

Rabia, precariedad y un acto kamikaze de amor

Sólo quería bailar sitúa al espectador ante una protagonista agotada por la inestabilidad de quienes intentan vivir del arte. Pili alcanza su límite y ejecuta una acción extrema que no responde únicamente a la burocracia administrativa, ni a la figura paterna opresora, ni a sus formadores en danza. Se trata de un gesto desesperado de afecto por parte de alguien que siempre ha carecido de él. La obra no reproduce esquemas convencionales sobre la rebelión. Por lo que, explora nuevas formas de cuestionar nuestra relación con la injusticia desde una perspectiva contemporánea que combina humor y verdad emocional.

Asimismo, la pieza aborda cómo múltiples estructuras —el patriarcado, el sistema educativo, las administraciones públicas, el ámbito penitenciario— convergen para invalidar a quienes no encajan en la norma. De este modo, la propuesta invita a repensar cómo los relatos hegemónicos condicionan nuestras trayectorias vitales. Conecta con el público actual mediante agudeza crítica y sensibilidad interpretativa.

Solo quería bailar
Foto de "Solo quería bailar"

Catarsis escénica frente a la falta de amor

Olalla Hernández ejecuta una interpretación que transmite la rabia contenida de Pili, una heroína en sentido amplio que lucha por no extinguirse pese a la adversidad sistémica. Por otra parte, Alberto Velasco firma la dirección de una propuesta que prioriza la conexión emocional sin renunciar al tono cómico. En definitiva, una obra que combina rigor y verdad escénica para abordar la precariedad artística y la búsqueda de dignidad.

En este sentido, Sólo quería bailar constituye una invitación a descubrir cómo el teatro puede abordar preguntas sobre meritocracia, afecto y resistencia mediante un lenguaje escénico cercano y sin concesiones. La mirada tragicómica aplicada al texto aporta frescura sin perder profundidad, convirtiendo cada monólogo en un acto de reflexión compartida.

No te pierdas GLORIA y Solo quería bailar desde el 16 y 22 de mayo en el Teatro del Barrio.

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