La creadora de Grand Army, Katie Capiello, fue profesora casi dos décadas y creó la obra de teatro Slut en 2013 al recopilar las historias de sus alumnos. Más tarde, esta se convertiría en la serie de Netflix que trataría de hacer frente a Euphoria, de HBO.



Grand Army

Crítica de ‘Grand Army’

Ficha Técnica

Título: Grand Army
Título original: Grand Amry

Reparto:
Odessa A’zion (Joey Del Marco)
Odley Jean (Dominique Pierre)
Amir Bageria (Siddhartha Pakam)
Maliq Johnson (Jayson Jackson)
Amalia Yoo (Leila Kwan Zimmer)
Alphonso Romero (Jones II John Ellis)

Año: 2020
Duración: 50 min.
País: EE.UU
Director: Katie Cappiello (Creador), Silas Howard, Kim So-yong, Tina Mabry, Darnell Martin, Clement Virgo
Guion: Katie Cappiello, Ben Snyder, Alessandra Clark
Fotografía: Ava Berkofsky, Autumn Eakin, Silas Howard, Andrew Wehde
Música: Morgan Kibby
Género: Drama.
Distribuidor: Netflix

Filmaffinity

IMDB

Tráiler de ‘Grand army’

Sinopsis

Cinco alumnos del mayor instituto de Brooklyn luchan por el éxito, la supervivencia, ser libres y hacer suyo el futuro en un mundo caótico.

¿Dónde puede verse?



Grand Army es como pasar un rato en Twitter

Gran Army puede recordar a las series Euphoria y Por 13 razones, tiene el dramatismo excesivo de esta última y también cae en ciertos estereotipos. Además, no logra alcanzar la escena coral de Euphoria. En Grand Army hay cinco personajes principales, aunque son Joey y Dominique quienes más interesarán al público. El reparto principal de esta serie son un conjunto de adolescentes conscientes de la brutalidad policial, por ejemplo, gritando “no puedo respirar” en referencia a George Floyd. Son activistas, a todos los niveles, hacen sentadas en el colegio o camisetas con impresiones “Free the niple”. Incluso mencionan la adicción a los opiáceos.

Esto puede resultar un problema, ya que quizás han abierto demasiados frentes. Grand Army habla de homosexualidad, racismo, abuso sexual, abuso policial, trabas migratorias, terrorismo, pobreza, riesgo laboral, religión, adopción transnacional, slut-shaming, paro, salud mental. Además de conceptos como la tubería de la escuela a la prisión, school-to-prison pipeline, que deben afrontar los estudiantes negros. Es como entrar en Twitter y saltar de un hilo, a un tuit-denuncia y después seguir un hashtag. El público joven es consciente de todas estas temáticas, pero en la realidad no se habla en nueve horas de todas ellas.

La problemática no es que se traten muchos temas, sino que al afrontar tantas cuestiones, otras se abandonan o quedan en simples clichés. Hay varios de ellos entorno a Dominique, la protagonista negra, que pasa con rapidez por algunas tramas bastante dramáticas. Por ello puede resultar pesado para el público ver nueve capítulos de casi una hora de duración. Un drama crudo y excesivo, lleno de situaciones incómodas y pesadas, sobre todo las que debe afrontar el personaje de Joey.

Maliq Johnson
Copyright JASPER SAVAGE/NETFLIX

Un retrato interesante de la Generación Z

Grand Army presenta a esta generación de adolescentes criados en torno al fantasma del 11S, en un Nueva York donde los tiroteos en institutos son el pan nuestro de cada día. Son jóvenes hastiados pero jamás dejan de seguir adelante, aunque se pierdan por el camino. Con el atentado en la plaza de Gran Army estalla también ciertas compuertas en sus vidas.

La serie tiene cinco personajes principales. Sid es un joven de ascendencia india que rompe el estereotipo de friki de la informática, que no sabe ligar con las chicas y ama el curry. Mientras trata de entrar en Harvard, debe revelar a su comunidad algo de sí mismo. Quizás le han dedicado mucho tiempo a alguna trama suya para no poner el foco sobre otros personajes de su entorno, como su hermana. Una chica que se enfrenta sin reparos al machismo de sus compañeros y además dirige una obra de teatro feminista y en Lengua de Signos.

Su compañero, Jayson Kackson, es un saxofonista afroamericano que viene de una familia de la que ha mamado el jazz. Tiene un desenlace bastante reivindicativo, una decisión de guion difícil de tomar. La menor de los personajes principales, Leila, no está siendo aceptada por las otras chicas del instituto. Sobre todo por sus compañeras chinas, ya que fue un bebé chino adoptado por un matrimonio judío. Tiene una escena divertida reclamando su placer y encontrando ayuda en el judaísmo. Además, quiere correr antes de andar en cuestión de sexo. Su personaje empieza demostrando poca empatía y acabará sorprendiendo al espectador.

Ava Preston
Copyright Netflix

Grand Army es una historia principal con demasiados complementos

La trama, y personaje, principal es Joey. Tiene una de las escenas más duras que el espectador verá este año, compite de cerca con alguna de la serie Veneno. También enfrenta alguna escena reivindicativa, asegurando que el problema no está en su vestuario sino en quien la mira.

Spoiler

Su historia recuerda al público que quienes agreden suelen ser personas cercanas a la víctima, la mayoría de las veces no es un desconocido agazapado en las sombras. Otra escena difícil de afrontar es cuando se lo cuenta a su madre y ella le pregunta “¿estás segura de que ha pasado eso?”. Esa es la realidad, e igual que en la serie, el espectador también pensará aquello de “se lo estaba buscando”.

Por beber, por tontear, por la actitud, por salir por la noche, por vestir así, por su estilo de vida. Ella es “la mala” para el resto de sus compañeros, es ridiculizada y ciberacosada. Sigue siendo necesario decir “te creo” y no dudar jamás de una víctima.  Incluso la familia de Joey se verá afectada y victimizada, ella deberá cambiar de colegio y de hogar para seguir adelante y no enfrentar aquello a diario. Grand Army recuerda la importancia del #MeToo en esa escena donde le dicen a Joey después de todo lo ocurrido, “yo te creo y a mí me pasó también lo mismo”.

[plegar]

Grand Army
Copyright JASPER SAVAGE/NETFLIX

Acusaciones de racismo detrás de las cámaras

Grand Army también está en el centro de acusaciones por racismo según denunció en Twitter la guionista Ming Peiffer. Esta guionista escribió: “Yo y los 3 escritores de color que trabajaban en el programa renunciamos debido a la explotación y el abuso racistas. La showrunner y creadora (Katie Capiello) se volvió una completa Karen y llamó a Netflix HR sobre el guionista negro para que se cortase el pelo. Sí, lo leíste correctamente bien. ¿Quién quiere entrevistarnos?”. A lo que muchos periodistas respondieron.

Grand Army

Una usuaria de Twitter se quejó de que “¿Por qué la película tiene que ser deprimente cada vez que tienen una protagonista de chica negra?” Peiffer le respondió: “Porque la showrunner no escuchó a los tres escritores de color, de los cuales yo soy uno, incluido el escritor negro que seguía pidiendo que no se hiciera pornografía sobre la pobreza en su historia. Cuando intentamos cambiarla fuimos abusados ​​psicológicamente y todos renunciamos”. Ni Netflix ni la creadora, Katie Capiello, han respondido a estas acusaciones. 

Grand Army

Conclusiones de ‘Grand Amry’

Grand Army presenta una realidad diferente, donde los jóvenes son plenamente conscientes de lo que sucede a su alrededor. Pero quizás han decidido afrontar demasiadas temáticas, descuidando a algunos personajes y convirtiéndolos en estereotipos. La clave de la serie está en Joey y Dominique, la primera tiene una historia mejor construida y la segunda debe afrontar demasiadas tramas muy dramáticas.

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