La serie Veneno llegó a su fin este 25 de octubre de 2020 a las 00:00, tras un evento especial preparado por Atresmedia. Así se cerraba una de las ficciones televisivas más esperadas del 2020, que ha conseguido una opinión favorable unánime por parte de la crítica especializada. Además, se ha destacado, en especial, la gran importancia que tiene la serie para el colectivo trans.

Inspirado en las memorias de Cristina Ortiz ‘La Veneno’, “¡Digo! Ni puta ni santa”, ha transportado al público a una realidad invisible. Para dar vida a la vedette se ha contado con Jedet, Daniela Santiago e Isabel Torres. También han estado acompañadas de rostros muy conocidos por la industria española como Goya Toledo, Lola Dueñas o Israel Elejalde, entre otros. Gracias a esta ficción, Javier Calvo y Javier Ambrossi se encuentran en un momento álgido de su carrera artística.

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Veneno

Crítica de ‘Veneno’

Ficha Técnica

Título: Veneno
Título original: Veneno

Reparto:
Isabel Torres (Cristina Ortiz ‘La Veneno’)
Daniela Santiago (Cristina Ortiz ‘La Veneno’)
Jedet (José Antonio Ortiz / Cristina Ortiz ‘La Veneno’)
Lola Rodríguez (Valeria Vegas)
Paca La Piraña (Paca La Piraña)

Año: 2020
Duración: 50 min por capítulo apróx.
País: España
Creado por: Javier Calvo y Javier Ambrossi
Guion: Javier Ambrossi, Javier Calvo, Claudia Costafreda, Elena Martin, Javier Pascual, Ian de la Rosa, Félix Sabroso y Valeria Vargas
Fotografía: Gris Jordana y Andreu Adam Rubiralta
Género: Drama
Distribuidora: Atresplayer

Filmaffinity

IMDb

Tráiler de ‘Veneno’

Sinopsis de ‘Veneno’

La serie Veneno nos cuenta cómo Valeria, cuando era una niña pequeña, nunca entendió por qué la gente la llamaba por un nombre que no era el suyo. Lo mismo le ocurrió a Cristina, por entonces mal llamada “Joselito”, que tuvo que sobrevivir a una violenta y cruel infancia bajo la España de los años sesenta. Dos mujeres que nacieron en épocas muy diferentes pero que, por casualidad o por destino, acaban unidas para siempre, cuando Valeria, estudiante de Periodismo, decide escribir un libro sobre la vida de la icónica Cristina, La Veneno. (ATRESPLAYER).



Serie Veneno
Foto de Atresmedia

Una mujer que cambió la televisión

Javier Calvo y Javier Ambrossi han sido los creadores de la serie Veneno, basada en las memorias de Cristina Ortiz, uno de los personajes televisivos más llamativos de los años 90. Desde los primeros episodios se puede ver que los realizadores apuestan por una visión más realista, profunda, con momentos realmente imprescindibles para la visibilización y la lucha del colectivo trans. Según van avanzando por la vida de La Veneno, se realiza una reivindicación desgarradora de una mujer que sufrió una vida llena de altibajos. Por lo cual, lejos de endiosarla o caricaturizarla, se convierte en un reflejo vivo de una realidad que, por fin, es visible ante los ojos de los espectadores. Esa es la principal razón por lo que esta ficción televisiva se convierte en uno de los grandes aciertos del año y marca un ejemplo de la diversidad en la industria española.

Se ha arriesgado por una estructura de viajes al pasado, presente y futuro, alejándose de un formato más lineal. De esta forma, se han podido revivir esos momentazos de la época de “Esta noche cruzamos el Mississippi”, junto con el regreso a la vida pública, pasando por su desconocida niñez. Gracias a una estructura singular y personal, los espectadores son capaces de reír, llorar y emocionarse por lo que se ve en pantalla. Por otro lado, la trama principal no solamente transfiere conocimiento sobre la vida de Ortiz, sino que pone un espejo con crudeza y firmeza sobre la situación histórica de las mujeres transexuales en la realidad española. Un reflejo difícil de ver, que se queda clavado y deja un gran poso de reflexión. Por último, el episodio final deja abierto el misterio en torno a su muerte, siendo más un homenaje a la luz que invadía a Cristina.

Cristina Ortiz
Foto de Atresmedia

Detrás del personaje

Han sido tres las actrices las que han tenido la oportunidad de dar vida a Cristina Ortiz en la serie Veneno. Además, de dos jóvenes intérpretes para las etapas más tempranas de la vida de la vedette. En primer lugar, Jedet es una de las grandes revelaciones de la temporada, dejando atrás papeles menores en series como “Looser”. La transformación emocional de la actriz es totalmente realista, dejándose la piel en esa metamorfosis que vivió la propia Veneno. Recogiendo el revelo, Daniela Santiago es brillante, con una diversidad de registros impresionantes y una verdad artística excelsa. Tiene carácter, pero también esa fragilidad contenida, que hacen de su papel una delicia para la serie. Por último, Isabel Torres termina por encumbrar el trío protagonista, con una actuación que deja helado al espectador. Desde el principio desnuda su alma para entregarse al papel, dejando salir todo el talento que tiene dentro.

Las tres unen fuerzas y consiguen crear una sinergia entre ellas que, a pesar de no compartir escena como tal, logran mimetizarse unas con otras. Una transición sutil y perfecta. Por otro lado, Guille Márquez y Marcos Sotkovszki son el perfecto acompañamiento, viendo un potencial que se ha sabido explotar con una buena dirección actoral. También hay que aplaudir el trabajo de Paca La Piraña, que aún interpretándose a sí misma, se puede ver la gran profesionalidad que ha dejado patente en la serie. Prueba de ello, es que es una de las compañeras de esta historia más real y directa hacia el público. Y, como no, Lola Rodríguez, la cual a cada episodio mejora a grandes rasgos, acabando por ser una de las interpretaciones más verdaderas de la ficción.

Atresmedia
Foto de Atresmedia

Fuera caricaturas

El trabajo artístico de la serie Veneno no termina con su reparto principal, sino con el amplio elenco, y cameo, de artistas con los que ha contado. No son pocos los nombres: Israel Elejalde, Lola Dueñas, Goya Toledo, Mona Martínez, Lara Martorell… y un largo etcétera. Son todos y cada uno de ellos puro talento, dando un resultado actoral exquisito. Incluso, se puede decir, que se necesitan series con el cuidado que se tiene en esta serie con los repartos corales. Luego, qué se puede decir del despliegue estético y artístico, donde cada episodio tiene grandes momentos, con una poesía visual estupenda. Desde las recreaciones fieles sobre la vida de Cristina, hasta los momentos más oscuros. Si de algo puede presumir en esta ficción es de haber evadido el edulcorante y mostrar una visceralidad visual certera. Se puede ver una buena combinación de todos los realizadores que han participado.

Hay que recalcar la grandeza de algunas de las secuencias de varios de los episodios, como la recreación de las estafas a los seguros, el final de La Veneno en la televisión, la pelea con la Fanny o la tan macabra escena del perro. Es muy difícil superarse o mantener el ritmo con cada episodio y aquí se ha hecho. Únicamente, hay ciertas secuencias que mengua el efecto por el recurso algo más pueril con frases como “La vida es como el Snake”, o canciones ligeras que no empastan como debiesen con la imagen. A pesar de ello, saben reconducirlo y lo suplen con la virtud del cuidado artístico de otros detalles en escena. Para terminar, el final de la serie navega en esa fantasía realista, que aunque una buena veneración, se excede en el edulcorado.

Serie Veneno
Foto de Atresmedia

Conclusión

Veneno es una serie arriesgada, que se convierte en el homenaje necesario tanto de Cristina Ortiz, La Veneno, como de tantas transexuales que han vivido en sus carnes situaciones parecidas. A través de sus ocho episodios se muestra sin adornos una historia vital que debe ser escuchada, mostrando la necesidad de seguir luchando. Gracias a este enfoque, se aleja de la caricatura o anécdota que surgía en torno a la figura de Ortiz, para convertirse en un relato humano, desgarrador e imprescindible.

El reparto coral que forma parte de la serie es brillante, un trabajo artístico que da en el clavo y deja salir ese derroche de talento español. Lo mismo sucede con la creación técnica, con un gusto estético impoluto, unas recreaciones históricas extraordinarias y una dureza visual necesaria. Únicamente, hay momentos en los que se deja llevar por un carácter más ligero y pueril, aunque saben después reconducir hacia el tono real de la serie. El final es bonito, pero se esperaba un colofón más intenso. Es el momento de mirar bien a la cara a una realidad callada, que se convierte en una luz hacia la visibilidad y creación de referentes en los grandes medios.

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