Con la entrada en 2020 y el fin de fiestas navideño parece que cesan los atracones de comida. No así los estrenos en cartelera, ya que es ahora cuando comienza la temporada de premios del gremio. Dejando la dieta aparte, esta semana hay varios estrenos interesantes. Uno de ellos es un film basado en la intensa lucha competitiva por hacerse con el monopolio de la electricidad. Y puede que resuelva algunos puntos que el imaginario colectivo ignora. Se trata de La guerra de las corrientes, de Alfonso Gómez-Rejón.

Su anterior trabajo, Yo, él y Raquel (2015), revelación en Sundance, recibió el premio a mejor película. La distribución de este nuevo trabajo tiene luces y sombras, ya que el escándalo de Harvey Weinstein salpicó de lleno. Por suerte, este proyecto por fin vio la luz y el público podrá disfrutarla en salas de cine. Estreno en cines el 10 de enero.



La guerra de las corrientes

Crítica de ‘La guerra de las corrientes’

Ficha Técnica

Título: La guerra de las corrientes
Título original: The Current War / The Current War: Director’s Cut

Reparto:
Benedict Cumberbatch (Thomas Edison)
Michael Shannon (George Westinghouse)
Nicholas Hoult (Nikola Tesla)
Katherine Waterston (Marguerite Westinghouse)
Tom Holland (Samuel Insull)
Tuppence Middleton (Mary Edison)
Matthew Macfadyen (J.P. Morgan)
Celyn Jones (Sherman Quincy)
Tom Sweet (Chico)
Damien Molony (Bourke Cockran)
Louis Serkis (Dash más viejo)

Año: 2017
Duración: 107 min.
País: Estados Unidos
Director: Alfonso Gomez-Rejon
Guion: Michael Mitnick
Fotografía: Chung Chung-hoon
Música: Danny Bensi, Saunder Jurriaans
Género: Drama. Biográfico
Distribuidor: Flins y Pinículas

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Tráiler de ‘La guerra de las corrientes’

Sinopsis

Martin Scorsese produce esta historia épica dirigida por Alfonso–Gomez Rejon e interpretada por Benedict Cumberbatch y Michael Shannon que describe la guerra de las corrientes entre dos grandes inventores, Thomas Edison y George Westinghouse. (Flins y Pinículas)



La guerra de las corrientes daría inicio a la edad moderna

La guerra de las corrientes comienza presentando a los personajes principales del conflicto que daría inicio a la edad moderna. George Westinghouse es un exitoso empresario del ferrocarril que invierte en gas natural como fuente de iluminación estándar. Mientras que Thomas Alva Edison es un conocido inventor que busca financiación para instalar sus bombillas en edificios. El tercero en discordia es Nikolai Tesla, inmigrante serbio que comienza a trabajar con Edison, que discrepa sobre su planteamiento.

En 1880 la luz y la energía de las máquinas se generaban a pedales, a mano o a vapor. Entonces llegaron dos propuestas: la corriente continua, de Edison, y la corriente alterna, de Tesla y Westinghouse. Desde luego, una apasionante historia que ver en cine. Sin embargo, conviene prestar mucha atención a los diálogos en los primeros minutos de metraje para no perder información relevante. De lo contrario, no llegarás a sentirte cómodo.

La guerra de las corrientes

La versión estrenada es el montaje del director

A pesar de tener un principio narrativo acelerado, después coge aire y el ritmo se mantiene firme. Puede que sea la razón por la que discrepaban su director, Alfonso Gómez-Rejón, y su productor, Harvey Weinstein.

La guerra de las corrientes tenía previsto su estreno en 2017. Pero primero tuvo una mala acogida en el Festival de Toronto. Y después llegó la disolución de la productora por el escándalo de acosos sexuales de su fundador. De modo que su director aprovechó que no salió a la luz para meter mano y terminarla a su manera. Lo que significa que la versión estrenada es el montaje del director. No quiere decir esto que la película sea perfecta. Porque el punto de vista narrativo es ajeno a los personajes, dando lugar a falta de empatía. Lastrando al film su falta de dramatización, el espectador no conecta con las subtramas de la historia.

La guerra de las corrientes no termina de encontrar su dirección narrativa

Inspirada en hechos reales, el guion lo escribe Michael Mitnick. Conocido por trabajar anteriormente en The Giver (Phillip Noyce, 2014) o capítulos de la serie Vinyl (HBO, 2016). En esta ocasión, La guerra de las corrientes no termina de encontrar su dirección narrativa. Aunque predomine el protagonismo de Edison, ofrece también la versión de Westinghouse y Tesla. De modo que no llega a profundizar en los sentimientos de los personajes en ningún momento. Por mucho que la música de fondo enfatice las emociones.

En hora y media los acontecimientos se suceden constantemente sin tenerse en cuenta si merecen contarse para su comprensión. Esta historia salta en el tiempo a lo largo de una década sin pulir su forma de desarrollo. La cronología de los hechos será cierta, pero el drama tendría que ser más importante. Es la única manera de convencer al espectador para que indague después en los libros.

La guerra de las corrientes

Posiblemente Benedict Cumberbatch sea uno de los actores más prolíficos de esta década

No llega a ser un biopic, pero tampoco una representación exacta de los hechos. Lo que sí funciona es el reparto elegido. Posiblemente, Benedict Cumberbatch sea uno de los actores más prolíficos de esta década, aunque con razón. Su manera de adentrarse en el personaje es plausible, incluso cuando el guion no acierta. Tampoco queda atrás Michael Shannon, un hombre siempre oscuro y serio que impacta y fascina solo con su mirada.

En cuanto a Nicholas Hoult, su participación es menor, aunque sus apariciones no desentonan, y su acento eslavo está logrado. El resto de actuaciones están a la altura. Como el joven Tom Holland, el actual hombre araña. Destaca en el apartado audiovisual la dirección de arte. Por el contrario, el montaje llevado a cabo por el director no acierta. Bien por exceso, bien por defecto, a todas luces La guerra de las corrientes no encuentra su ritmo adecuado.

The Current War

Conclusión

A primera luz, si valoras la película solo por el reparto, sabes que no vas a fallar. Sin embargo, la cuestión del guion o el montaje es siempre decisiva. Porque lo que buscas en las historias de cine es su capacidad de entretenimiento. Y, después, si el tema es interesante, lo valoras doblemente. Como, por ejemplo, el origen de la instalación eléctrica en el mundo.

Los nombres de Edison y Tesla son reconocidos, no así su historia. Así que la falta de dramatización en La guerra de las corrientes condiciona al espectador para que se entusiasme. La acción de los personajes no llega a conectar emocionalmente. De modo que pierde la oportunidad de ser un documento que sirva para entretener y enseñar a partes iguales. Aunque Alfonso Gómez-Rejón demuestra que luchó por que su trabajo viera la luz pese al escándalo Weinstein. Incluso logró convencer a Scorsese para ello.

Reportaje de La guerra de las corrientes en Días de Cine TVE

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