El pasado 29 de junio se estrenó La maldición de los hombres Malboro en el Teatro La Latina. De esta manera, llega un espectáculo de danza que reflexiona sobre la masculinidad tóxica. Isabel Vázquez y Elena Carrascal han sido las encargadas de dirigir y producir este espectáculo. Además, este montaje ha sido un auténtico referente en Andalucía, donde ha obtenido una recepción muy positiva. También ha estado presente en varios certámenes de gran importancia, como los Premios Max, donde acumuló tres nominaciones. Además, se alzó con los premios a mejor espectáculo de danza, mejor coreografía y mejor bailarín en los Premios Escenarios. Puede disfrutar de esta obra hasta el 4 de julio de 2021 en el Teatro La Latina.



La maldición de los hombres Malboro

Crítica de 'La maldición de los hombres Malboro'

Ficha Técnica

Título: La maldición de los hombres Malboro
Título original: La maldición de los hombres Malboro

Reparto:
David Barrera
David Novoa
Arturo Parrilla
Javier Pérez
Baldo Ruiz
Indalecio Seura

Participan también:
Álvaro Copado
Maximiliano Sanford

Duración: 70 min. apróx.
Dirección artística: Isabel Vázquez
Dramaturgia: Gregor Acuña-Pohl
Idea original y Coreografía: Isabel Vázquez
Diseño de iluminación:
Carmen Mori
Espacio Sonoro:
Santi Martínez
Textos:
Max Arel Rafael e Isabel Vázquez
Fotografía:
Luis Castilla
Producción Ejecutiva:
Elena Carrascal
Producción: Elena Carrascal SLU
con la colaboración de ITÁLICA, INAEM, AAIICC y Área de Cultura del Ayuntamiento de La Rinconada
Distribución: Elena Carrascal I*D (Impulso*Distribución)

Tráiler de 'La maldición de los hombres Malboro'

Sinopsis de 'La maldición de los hombres Malboro'

La maldición de los hombres Malboro nos lleva a la siguiente cita: “La mujer que más necesita ser liberada es la que reside en el interior de cada hombre”.

William Sloane Coffin

SE TRATABA DE NO SER UNA MUJER
Me impusieron ser un hombre, como un deber, o lo que es lo mismo y por eliminación, el no ser una mujer. Como si la peor suerte existente para un hombre fuese ser eso, una mujer. Y tuve que aprender lo que es ser un hombre y tuve que aprender lo que es ser una mujer. (TEATRO LA LATINA).



La maldición de los hombres Malboro
Foto de Luis Castilla

El hombre blandengue

Isabel Vázquez desafía los estereotipos y falsos mitos que han envuelto la figura del hombre a lo largo de la historia. Con La maldición de los hombres Malboro, se muestra un espectáculo que escenifica aquellos arquetipos que se han fomentado hasta la actualidad. De esta forma, reflexiona sobre la imagen de lo considerado masculino, debatiéndolo a través de la danza y de los símbolos que va arrojando a lo largo de la historia. Hay que aplaudir la selección de narrativas que intervienen en la obra, ya que todas ellas son seleccionadas con inteligencia y un trasfondo social pertinente. Además, se aleja de buscar encasillar a estos hombres, sino que, apuesta por romper con los tópicos, pero hablando explícitamente de género. Dicho de otra forma, no justifica esta ruptura de la masculinidad asociándolo a la sexualidad u otras razones que quitarían peso al mensaje principal.

La consolidación de esta performance se debe en gran parte al excelente elenco artístico que la conforma. Para comenzar, cada uno de ellos siente la obra, la vive y la transmite. No siempre es fácil hablar desde los sentidos y desde la expresividad corporal, pero ellos lo hacen de una forma extraordinaria. Asimismo, Arturo Parrilla también muestra una parte más relacionada con lo actoral, siendo uno de los participantes que más texto interpreta. Lo hace de una manera estupenda, al igual que Baldo Ruiz e Indalecio Seura. Con lo cual, demuestran tener soltura sobre el escenario, conjugándolo con su talento en la danza. Aun así, todos ellos tienen su momento de brillar sobre las tablas, exponiendo su arte, al mismo tiempo que lo combinan con una comedia hilarante y pícara. Ahí es donde viene la conjunción de desempeño artístico performático y el propio dramatismo de una interpretación. Excelentes.

Teatro La Latina
Foto de Luis Castilla

La coreografía que rompe la falsa masculinidad

La masculinidad ha sido tejida como un estereotipo que ha causado, muchas veces, más dolor que satisfacción en los propios hombres. Esas claves para ser un buen “macho” se escenifican en La maldición de los hombres Malboro, con una recreación sarcástica y cómica que funciona a la perfección. Cada número musical deja obnubilados a los espectadores, junto a escenas donde la comedia lleva a los asistentes a dejarse llevar por las carcajadas. Además, es innegable que hace comprender al espectador las situaciones que se recrean, desembocando luego en una danza que no es elegida al azar. Todas ellas siguen un leitmotiv, con un trasfondo que hace reflexionar al público. De esta forma, problematiza sobre un concepto, sin necesidad de ir a lo denso, por lo que es gratificante ver un sistema más dinámico, cumpliendo su función sin problemas.

Las coreografías que se van desarrollando en el espectáculo están llenas de vida, de colores y de diversidad. En ningún momento se tiene la sensación de estar viendo algo repetitivo. Por tanto, atrapa al espectador y fluye toda la energía por el teatro. Gracias a ello, su mayor fuerza se halla en haber sabido equilibrar cada parcela de la puesta en escena, evolucionando durante toda la obra. Cuando llega hacia el clímax y el final, se comparte un pensamiento que la mayor parte de hombres han vivido en sus carnes en algún momento. Junto con ello, sigue la estela de una coordinación espléndida, con un uso expresivo excelente. La iluminación es uno de los elementos técnicos de los que se saca mayor partido, con una buena composición, que remarca y matiza la personalidad de varias de las escenas. Por último, el minimalismo de la escenografía crea un clima íntimo.

La maldición de los hombres Malboro
Foto de Luis Castilla

Conclusión

La maldición de los hombres Malboro es una performance de danza que escenifica a la perfección la ruptura de la cárcel de la masculinidad de antaño. Así, une el baile con las sensaciones, que mezcladas con un texto pertinente, divierten. De esta forma, hace reflexionar al público y, sobre todo, promueve un nuevo imaginario del significado de ser hombre. O, incluso, evita tener que definir qué es ser un hombre. Por lo tanto, su intención se cumple a la perfección.

Asimismo, el elenco artístico es espectacular, brillando cada uno, tanto de forma individual como grupal. En conclusión, tienen un talento exquisito. Por otro lado, la puesta en escena exprime, sobre todo, la danza, explotando el dinamismo de los cuerpos y de la simbología. Por lo tanto, culmina en un clímax certero. La reivindicación de la danza para marcar una nueva etapa para la masculinidad, con un uso vertiginoso de la expresividad.

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