Yvette Paz Soldán tiene una amplia carrera profesional como directora de fotografía, trabajando para conocidas productoras como Discovery Channel, ABC o la BBC. Con La tonada del viento debuta en la industria cinematográfica de ficción. Además, no solo ejerce de directora, sino que también firma el guion y la fotografía de la cinta. La película se encuentra dentro del marco de la III Edición del Festival de Cine por Mujeres, que se celebra hasta el 15 de noviembre de 2020. Junto con “Ceniza negra“, forma parte de las películas inéditas de Bolivia y Costa Rica, que se estrenaron en Filmin.



La tonada del viento

Crítica de ‘La tonada del viento’

Ficha Técnica

Título: La tonada del viento
Título original: La tonada del viento

Reparto:
Franco Miranda (Panchito)
Benjamín Carrasco (Pedro)
Delfín Huanca Baltazar (Justino)
Limbert Huanca Guarachi (Joselito)
José Antonio Maldonado (Guitarrista)

Año: 2019
Duración: 80 min
País: Bolivia
Dirección: Yvette Paz Soldán
Guion: Yvette Paz Soldán
Fotografía: Yvette Paz Soldán
Género: Drama
Distribución: Filmin

Filmaffinity

IMDb

Tráiler de ‘La tonada del viento’

Sinopsis de ‘La tonada del viento’

La tonada del viento muestra cómo en su primer viaje a la ciudad, Panchito, un niño campesino, se pierde en una feria de El Alto (Bolivia). A pesar de sus esfuerzos y los del padre, termina en un orfanato. Durante la hora cívica escolar, en que se recuerdan los más de cien años en que Bolivia perdiera la salida al mar contra Chile, conoce a Pedro, un niño chileno que perdió a sus padres en Antofagasta (Chile). Panchito quiere volver a su casa en el campo junto al padre. Pedro tiene la ilusión de que el mar es la inmensa puerta azul al cielo que lo llevará a sus padres. Este sentimiento los une en un viaje entre el altiplano árido, con el silbido del viento terroso, y el vigoroso viento sobre las olas del océano. Pero el destino no es siempre el esperado. (NETFLIX).



La tonada del viento
Foto de Filmin

Se busca

Yvette Paz Soldán realiza su primera película con La tonada del viento, un film que narra las aventuras de dos niños que se embarcan en un viaje en busca de su familia. En las primeras escenas se puede ver un ambiente familiar muy característico, que desarrolla perfectamente la brecha social que sucede en algunas partes del continente americano. Sin embargo, no lo aborda desde una visión tétrica o pesada, sino que les da su lugar y su detenimiento particular. De esta manera, reivindica la imagen de una población que lucha por sobrevivir y que goza de otro tipo de comportamiento. Igualmente, se muestra esa perspectiva en otros personajes que aparecen en el film, como el guitarrista y su hija, o los niños del autobús. Es una forma de denuncia social, pero más sutil y sin tomar un dramatismo en torno a esta verdad.

Sin embargo, toda esa construcción sociocultural se ve amainada por una problemática que se propicia de una forma oportunista. Al igual que hay momentos en los que se entiende la metáfora natural, lo que desemboca esta aventura no se define con una sustancia firme. Después de asumir abruptamente este punto, evoluciona hacia una historia de amistad y de superación. Hay momentos muy tiernos, en especial por la inocencia de ser protagonizada por los dos niños. También tiene ese aire reflexivo de la búsqueda de las raíces. Pese a ello, esa forma poética de abordar la conexión entre lo natural y la persona, se diluye en tramas secundarias que no tienen mayor desarrollo. Por lo cual, da la sensación de cierta pérdida en el transcurso de la película, como si no se hubiera perfilado y pulido la historia para evitar esas lagunas.

Yvette Paz Soldán
Foto de Filmin

Colegas de aventuras

Al igual que se trata de la ópera prima de la realizadora, La tonada del viento también supone la presentación de sus dos actores protagonistas. A diferencia de otras películas, donde esa falta de experiencia se ha aprovechado para dar mayor realismo, aquí le pasa factura. Una parte importante de las escenas que se realizan dejan interpretaciones demasiado superficiales, donde se nota demasiado que están haciendo un papel. Asimismo, se echa en falta unas dosis de fluidez, de creerse el personaje. En consecuencia, se hace difícil empatizar con los personajes, al haberse ejecutado desde esa coraza exterior. Aun así, la responsabilidad no sólo es el del equipo artístico del film, sino de la dirección de actores que hay detrás, que no han sabido reconducirlos y ha dejado descuidado el rigor que se busca.

Pasando a lo concreto, Franco Miranda es el principal sostén de la película, siendo el acompañante del espectador en todo momento. Durante las primeras secuencias hay una actuación que no consigue entrar dentro del alma de su personaje. Es decir, se nota forzado y no se ve que haya sinergia con el resto de intérpretes. Sin embargo, a partir del segundo tercio de la cinta ya se termina por acomodar, llegando a emocionar con esa sensibilidad acorde a su edad. Incluso, a veces, se atreve con pequeños matices de carácter. Después, su partenaire de aventura, Benjamín Carrasco tiene esa vena pícara y controla mejor su trabajo ante la cámara. Gracias a esa dosis de energía, consigue equilibrar el trabajo de su compañero y entre los dos dar un enfoque más singular.

Yvette Paz Soldán
Foto de Filmin

La sencillez de la imperfección

Yvette Paz Soldán se consolida como artesana de la imagen con La tonada del viento, por el sumo cuidado que arregla durante la captación de esos espacios naturales tan magistrales. Por esta razón, esos grandes planos generales llevan al espectador a sumergirse y sentir la tierra, lo que da mayor importancia al efecto nostalgia que se busca. De igual manera, sigue esa identidad más visual y estética durante el viaje que se produce en el film. También hay que destacar la disposición de la imagen en el final. Así, se ve cómo se cuenta sin palabras, fomentando la interacción con los espectadores. Da ese espíritu vivo de la inmensidad y de la relación que se tiene con el medio natural. Por ende, se comprende esa unión certera y hubiera sido un acierto seguir por esa posibilidad.

El problema surge con los planos donde se da más importancia a la acción. La razón no es otra que hay escenas donde se produce el cambio de una forma abrupta. Además, según cómo se esté ejecutando la interpretación, subraya esas flaquezas artísticas, en vez de suplirlas de alguna forma. En consecuencia, toda la buena intención no llega a su cometido, porque resta credibilidad visual. Al no conseguir que el público acepte los códigos, la verosimilitud se difumina en el despliegue técnico. Por otro lado, tiene un buen ritmo y deja una sensación resolutiva de lo que sucede en pantalla. No se hace lenta, lo que le da ese toque de accesibilidad. Por último, el montaje cumple con su función, pero no logra apaciguar las piezas que no terminan de encajar.

La tonada del viento
Foto de Filmin

Conclusión

La tonada del viento es una reflexión interesante que se pierde al no definir bien su cometido. Por lo cual, parte de una base reflexiva sobre el terreno y las raíces, que mengua por la rapidez con la que se presentan los conflictos. A nivel interpretativo hay un encorsetado muy notorio, que desluce al dar una mayor sensación de superficialidad. Lo mismo sucede con el montaje, que no resuelve los puntos más débiles del guion. Aun así, el retrato de los exteriores y la road movie que se formula, demuestran las capacidades como creadora de imágenes. La canción del viento que parece ser oída, pero se aleja por su falta de precisión.

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