Letras robadas (Power Ballad), es el nuevo largometraje del cineasta irlandés John Carney, director de Once, Begin Again, Sing Street y Flora and Son. La película vuelve a situar la música en el centro de la narración, aunque esta vez Carney se interesa especialmente por cuestiones como la autoría, el reconocimiento artístico, la fama y el precio de perseguir el éxito. Se trata de una comedia dramática musical que juega con una cuestión especialmente interesante: ¿Qué ocurre cuando una canción pertenece emocionalmente a quien la compuso, pero el éxito termina en manos de otra persona?. Estreno el 26 de junio de 2026 en salas de cine españolas.
Crítica de 'Letras robadas'
Ficha Técnica
Título: Letras robadas
Título original: Power Ballad
Reparto:
Paul Rudd (Rick)
Nick Jonas (Danny Wilson)
Peter McDonald (Sandy)
Jack Reynor (Mac)
Havana Rose Liu (Marcia)
Sophie Vavasseur (Amanda)
Rory Keenan (Binzer)
Kelly Thornton (Linda)
Paul Reid (Bernie)
Peter McGann (Mr. Feeney)
Juliette Crosbie (Barbara)
Marcella Plunkett (Rachel)
Mae Higgins (Elaine)
Año: 2026
Duración: 98 min.
País: Irlanda
Director: John Carney
Guion: John Carney, Peter McDonald
Fotografía: Yaron Orbach
Música: John Carney, Gary Clark
Género: Comedia. Drama
Distribuidor: Diamond Films España
Tráiler de 'Letras robadas'
Sinopsis
Rick (Paul Rudd) es un cantante y compositor que se gana la vida como puede actuando en bodas con su grupo. Danny (Nick Jonas), en cambio, es una súper estrella del pop en pleno auge. Tras conocerse por casualidad, Danny lanza un nuevo single que se convierte en todo un éxito mundial, pero Rick le acusa de haberle robado esa canción. (Diamond Films España)
Dónde se puede ver la película en streaming
Suena agradable
Letras robadas funciona especialmente bien cuando se centra en la amistad inesperada. No necesita grandes giros para resultar agradable porque su verdadero interés está en ver cómo dos personas que se sienten desplazadas vuelven a encontrar algo parecido a una ilusión.
El problema es que, a medida que Rick empieza a perseguir el reconocimiento que cree que le corresponde, la historia se vuelve más convencional. Hay una especie de conflicto entre hacer música porque realmente se disfruta y hacerla para demostrarle algo al mundo, y la película no siempre profundiza todo lo que podría en esa contradicción.
La música vuelve a ser refugio
John Carney dirige con una naturalidad que es probablemente su mayor virtud. No necesita convertir cada actuación musical en un espectáculo gigantesco ni utilizar la música como simple decoración. La cámara acompaña a los personajes y deja que las canciones tengan espacio para respirar. Hay una sensación de intimidad que encaja con una historia protagonizada por músicos que están bastante lejos del éxito.
Pero también está aquí uno de los principales problemas de Letras robadas, Carney empieza a resultar demasiado reconocible. Su cine tiene una fórmula emocional bastante definida y, aunque sigue funcionando, empieza a perder parte de la frescura que tenía cuando esa fórmula parecía algo nuevo.
Intentando encontrarse
Paul Rudd funciona especialmente bien porque su frustración no procede únicamente de haber fracasado, sino de sentirse injustamente olvidado. Es un personaje que puede resultar incluso un poco antipático en determinados momentos, y eso es positivo. La película no lo convierte constantemente en alguien entrañable.
Nick Jonas en cambio, aporta una energía diferente. Su pasado como estrella de una boy band podría haberse convertido fácilmente en una caricatura, pero Letras robadas intenta encontrar detrás del personaje al hombre que queda cuando desaparecen los focos. La relación entre ambos tiene una química convincente y es probablemente lo que consigue mantener a flote la película incluso cuando el guion se vuelve más previsible.
Canciones que cuentan algo
Como era de esperar en una película de John Carney, la música es probablemente el elemento técnico más importante. Las canciones no están simplemente colocadas entre escena y escena para rellenar minutos. Son parte del relato y sirven para expresar aquello que los personajes no terminan de verbalizar. Ahí la película vuelve a demostrar que Carney entiende la música de una manera especialmente cinematográfica.
Conclusión de 'Letras robadas'
Letras robadas tiene buenas canciones, actores convincentes, magnífica dirección y ese particular cariño de John Carney hacia los músicos que siguen tocando aunque ya nadie parezca escucharlos. Pero también es una película bastante cómoda, demasiado consciente de los lugares emocionales que está pisando. Se disfruta, tiene momentos sinceros y deja un buen sabor de boca, pero cuesta imaginar que vaya a quedarse mucho tiempo en la memoria.
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