Macbeth desembarcó el 27 de noviembre de 2020 en el Centro Dramático Nacional, manteniéndose en cartel hasta este 17 de enero de 2021. Esta versión es muy especial, dado que supone ser el último proyecto de Gerardo Vera, una de las víctimas mortales de la COVID-19. Alfredo Sanzol recoge el testigo de Vera, quién no pudo ver acabado el montaje, pero sentó las bases del mismo. Asimismo, José Luis Collado ha sido el encargado de adaptar ese clásico de la tragedia de William Shakespeare. Sin duda, ha sido una de las obras más especiales con las que ha finalizado el 2020 y comenzado el 2021.



Macbeth 

Crítica de ‘Macbeth’

Ficha Técnica

Título: Macbeth
Título original: Macbeth

Reparto:
Alejandro Chaparro (Capitán / Criado)
Carlos Hipólito (Macbeth)
Jorge Kent (Banquo / Médico)
Fran Leal (Noble / Seyton)
Borja Luna (Lennox)
Markos Marín (Ross)
Marta Poveda (Lady Macbeth)
Álvaro Quintana (Malcom)
Agus Ruiz (Macduff)
Chema Ruiz (Duncan / Asesino)
Mapi Sagaseta (Mujer oscura / Lady Macduff)
Fernando Sainz de la Maza (Fleance / Macduff Jr. / Soldado)

Duración: 120 min. apróx.
Dirección: Alfredo Sanzol
Versión y traducción: José Luis Collado
Autor: William Shakespeare
Diseño de puesta en escena:
Gerardo Vera
Escenografía y vestuario:
Alejandro Andújar
Iluminación:
Juan Gómez-Cornejo
Videoescena:
Álvaro Luna
Música y espacio sonoro:
Alberto Granados Reguilón
Caracterización:
Sara Álvarez
Lucha escénica:
Kike Inchausti
Proyección de Macbeth niño:
Alan Miranda
Ayudantes de dirección:
José Luis Collado y José Luis Arellano
Ayte. de escenografía:
María Albaladejo
Ayudante de vestuario:
Sandra Espinosa
Ayte. de iluminación:
Ion Anibal
Ayudante de videoescena:
Elvira Ruiz Zurita
Auxiliar de escenografía y vestuario:
Lola Rosales
Fotografía:
Luz Soria
Tráiler:
Bárbara Sánchez Palomero
Diseño de cartel:
Equipo SOPA
Escenografía y atrezzo:
May Servicios para Espectáculos, Mambo Decorados y Aluminios Valsan
Vestuario:
Maribel Rodríguez Hernández
Ambientación de vestuario:
María Calderón
Armas de lucha escénica:
Miguel Díaz de Espada
Reproducción de cabeza:
Cristina Caballero – Creators of Legend
Producción: Centro Dramático Nacional

Tráiler de ‘Macbeth’

Sinopsis de ‘Macbeth’

La historia de Macbeth es oscura como una pesadilla, y todos se sumergen en ella. Es viscosa y espesa como la brea y la sangre. El mundo entero está cubierto de sangre. Es material y física, fluye de los cuerpos de los asesinos, se adhiere a sus manos, a sus rostros y a sus puñales. La imagen del mundo ahogada en la violencia pegajosa de la sangre. Es una infección del alma, concreta, palpable, corporal y asfixiante. Toda la obra está atravesada por el estertor de un moribundo, por un miedo profundo y visceral que invade sus noches insomnes y en el que, una vez asesinado el rey Duncan, ya no cabe más que seguir matando.

La mayoría de las escenas ocurren desde el siniestro anochecer hasta los pálidos reflejos de las luces del alba, en un duermevela angustioso donde Macbeth y Lady Macbeth, como dos espejos hechos añicos con sus imágenes distorsionadas, se revuelcan en la desolación. “No verá el sol el día de mañana”. En esa noche tan larga, ambos han desterrado el sueño y ya solo les quedan las pesadillas, en una somnolencia pesada como el plomo. (CDN).



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Una adaptación maravillosa

José Luis Collado adapta una de las tragedias más conocidas de William Shakespeare, Macbeth. El dramaturgo exporta y realiza una versión totalmente fiel a la obra original, manteniendo su esencia primigenia, invadiendo al espectador en esa vorágine de desesperación y poder. Con lo cual, se retoma ese mundo plagado de ambición, donde la corrupción de la humanidad del personaje principal, se convierte en el principal foco de unión de las problemáticas que van surgiendo. Al mismo tiempo, como suele ocurrir en las obras del dramaturgo inglés, la venganza y la muerte se pasean en un espectáculo de afrentas y dolores internos, que transfieren pura adrenalina al relato. Por lo cual, lleva al espectador a sentir toda esa vigorosidad y a sumergirse en el maremoto de situaciones que van desengranándose acto por acto.

Uno de los puntos que permiten disfrutar de esta obra al máximo es poder ver en tiempo real y en vivo la degradación de su principal personaje. En ciertas ocasiones, se puede echar en falta algo más de desgarro interior, pero pronto se equilibra ante una magnificencia de la propia complejidad de la obsesión, la culpa y la propia locura fabricada. También se puede ver todo ese torrente en una magnífica versión de Lady Macbeth, que no solamente hace justicia al personaje original, sino que también se ve una fragilidad muy sutil, que despunta para evitar un maniqueísmo más pronunciado. A pesar de ambientarse en épocas pasadas, la empatía y conexión con el espectador es instantánea, ya que se hablan de temas universales que no pasan inadvertidos para ninguno de los asistentes. Asimismo, hay una concreción en sus personajes secundarios, que saben convertirse en buenos vehículos de expresión.

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Las traiciones y visiones

El principal actor de Macbeth es Carlos Hipólito, que da vida al errante protagonista. Desde el principio se puede ver la gran calidad interpretativa del actor, quién luce todavía más en la tercera parte. Sabe sacar partido a los conflictos que se le proponen a nivel actoral. Por lo que, Hipólito los cumple y con creces, demostrando una vitalidad y una presencia sobre el escenario, que hace que sea todo un gozo verle convertido en el clásico personaje. Junto a él, una fantástica Marta Poveda, que se mete en la piel de Lady Macbeth. A diferencia de Hipólito, Poveda triunfa en esa dualidad de oscuridad y frivolidad ambiciosa, junto con una destrucción ascendente, que hace que explote en un trabajo actoral más visceral. Entre los dos, forman un equipo que deja obnubilado al espectador, sin caer en exageraciones innecesarias, dando verosimilitud y naturalidad a todo ese torbellino de sensaciones.

Su elenco numeroso no pasa desapercibido, dado que su trabajo en conjunto es más que satisfactorio. Aun así, lógicamente, hay intérpretes que destacan más por su labor en la escena. Una de ellas es Mapi Sagaseta, la cual ofrece dos personajes totalmente opuestos, pero resolviéndolos con una maestría absoluta. Además, en el caso de la Mujer oscura, cabe recalcar que sabe transmitir ese aspecto místico de su personaje. Luego, Jorge Kent está fantástico como Banquo, con una cercanía certera, pisando fuerte sobre las tablas. Por otro lado, Agus Ruíz y Fernando Sainz de la Maza son la contraparte más cándida y más suave, lo que demuestra que se ha escogido un reparto que sepa también conservar el equilibrio entre su equipo artístico. En esta parte, en la dirección de actores, se puede ver el sello de identidad de Alfredo Sanzol, de una gran dirección en su propuesta escénica.

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Una bonita despedida

Gerardo Vera, desgraciadamente, no pudo ver su proyecto sobre las tablas, al ser una de las víctimas de la pandemia mundial. Por lo cual, este montaje de Macbeth contiene una esencia muy especial, al ser un homenaje al escenógrafo. Su diseño y su influencia en la puesta en escena se disfruta en una creación del espacio inmenso y totalmente cautivador. Gracias al trabajo de Alejandro Andújar, la escena va cambiándose sobre las tablas de maderas, que impresionan por el buen uso que se les da, convirtiéndose en muchas ocasiones en un participante más de la propia acción. De igual manera, hay que agradecer que no se mantenga estático, al mismo tiempo que saben ofrecer esas transiciones de una forma fluida y sin tener que recurrir a recursos menos elaborados. También hay que subrayar la utilización de audiovisuales, con esa mimetización entre lo onírico y lo más físico.

De la misma manera, hay que valorar positivamente el diseño de iluminación y el espacio sonoro, los cuales tienen una gran importancia a lo largo de toda la obra. Sin duda, son fundamentales para llevar al espectador dentro de la pieza y quedarse asombrado, teniendo la posibilidad de no ser consciente del tiempo. Por ende, al público se le pasa volando las dos horas que dura la obra, lo que indica el buen legado de Vera y la buena gestión de Alfredo Sanzol para llevar a cabo este trabajo. Sí bien es cierto, puede haber algunas partes donde no hay una concreción de estilos clara, pero pronto se suple por la gran calidad de los elementos técnicos que forman parte de la obra. Indudablemente, se puede decir que es una apuesta arriesgada, que culmina de una forma brillante.

Macbeth
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Conclusión

Macbeth vuelve a la vida en este nuevo montaje con una gran calidad en sus palabras y una adaptación que hace totalmente justicia al relato original. Esa desesperación, ambición y corrupción del propio ser humano hacen las delicias de las reflexiones y la acción que se ve sobre la escena. Capitaneados por un excelente Carlos Hipólito, que se deja la piel en la decadencia de su Macbeth, acompañado de una gran Marta Poveda. Asimismo, el elenco grupal es estupendo. Luego, la puesta en escena muestra ese sello de Gerardo Vera, que no pudo ver acabada su obra y quedó su legado en manos de Alfredo Sanzol. La escenografía, la iluminación, el espacio sonoro y los elementos visuales son extraordinarios, sumergiendo al espectador totalmente en la obra. La tragedia sobre el escenario que sorprende por la magnificencia de su resultado.

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