Marco Berger nació el 8 de diciembre de 1977 en Buenos Aires, Argentina. Realizó sus estudios en la Universidad del Cine bonaerense. En 2007 realiza su debut en la industria cinematográfica con los cortometrajes «El reloj» y «La última voluntad» de 2008 y 2009, respectivamente. Con «El reloj» estuvo nominado en la categoría Cinefondation en el Festival de Cine de Cannes. Su ópera prima fue «Plan B», con el que fue nominado en varios festivales, además de ganar en certámenes como FilmOut San Diego. En 2011 se alza con el Teddy en el prestigioso Festival Internacional de Cine de Berlín, también conocido por la Berlinale, por «Ausente». Su último proyecto fue «Un rubio», estrenado en 2019. Obtuvo el Premio Honorífico del Festival LesGaiCineMad 2019 por toda su carrera.

Cinemagavia ha tenido la oportunidad de entrevistar al realizador argentino con motivo de su visita a Madrid por el 24ª Festival LesGaiCineMad en Madrid. Nos expresa cómo vivió el momento al saber que recibiría el premio del festival. Hace un balance de su carrera explicando si le ha costado encontrar distribución internacional para sus películas, su inspiración para sus películas y cómo influye su carrera cinematográfica en el panorama público. También nos comenta su opinión sobre el espectro de la sexualidad, sobre la represión sexual, la morbosidad en el cine y de la homofobia que se vive todavía en sociedad. Además, nos confiesa sus próximos proyectos.

Entrevista a Marco Berger

Diego Da Costa/Cinemagavia: ¿Cómo te sientes al recibir el premio LesGaiCineMad 2019 y que se esté haciendo una retrospectiva de tu cine?

Marco Berger: Recontento, imagínate cuando me avisaron, saltaba en una pata, porque primero que tengo una carrera bastante corta, de 10 años, que también es un montón. Soy bastante joven, entonces, ya que hagan una retrospectiva y que le den importancia a mi trabajo, que le reúnan todo, nunca había pasado. Es muy emocionante ver en el catálogo que están las películas seguidas, entonces, sí, de muchísima alegría, la verdad que me encantó. Me encantó cuando me convocaron, me encantó toda la situación de estar acá, todo lo que está pasando alrededor de las películas, así que sí, alegría simplemente.

Marco Berger
Foto de Casa de América

La dificultad de la distribución internacional

D.D/CG: Tus películas se pueden definir como “cine de autor”, ¿te ha costado mucho encontrar distribución internacional para tus películas?

M.B.: La verdad que no, nada, no me puedo quejar. Hay países que no tuvo distribución, como en el caso de España, que no se estrenaron las películas, no llegaron ni a DVD, ni a salas, pero sí pasó en Italia, Inglaterra, Francia, algunas películas hasta en países como Holanda y después, en Estados Unidos y Asia también. La verdad que no, porque “Plan B” fue mi primera película y fue descubierta muy rápido y muy rápidamente se cerraron contratos de distribución internacional y se empezó a vender por todo el mundo. Encima, después se filtraron, hubo piratería, por lo cual la película circuló mucho más.

“Ausente”, justamente eso lo aumentó, porque estuvo en Berlín y encima ganó el Teddy, entonces fue la película que mejor distribución tuvo. De ahí no, en general, nunca me pasó de buscar distribuidor, siempre, por suerte, me pasó de que el distribuidor se acerque a pedirme la película. Ojalá siga pasando, ¿no? Pero no, yo no siento que haya sido una dificultad para mí, entendiendo que yo hago cine de autor, que es muy independiente, que obviamente no tiene una pretensión comercial, no es una película que vaya a ir a las salas y que comas por choclo y vayan millones de espectadores, porque no pasa ni conmigo, ni pasa con un montón de autores.

Foto de Dafne Gentinetta & Diego Delgado

El abanico del sexo

D.D/CG: ¿Harías cine comercial?

M.B.: Tampoco tengo nada en contra, mañana haría una película, obviamente, con Penélope Cruz y Bardem y que vaya todo el mundo y que sea un éxito, no tiene que ver con eso. Tiene que ver con el cine que yo hago hoy, hoy hago un cine independiente, pero porque tengo independencia económica, porque no es tan fácil una película y que, por suerte, hoy tengo independencia creativa, como de poder hacer lo que yo tengo ganas. Eso no quita que en el futuro me vaya adaptando a lo que vaya pasando, como todo cineasta, siempre uno tiene ganas de llegar a un montón de público y que las películas se vean y circulen, así que no sé bien cómo va a ser el futuro.

D.D/CG: ¿El espectro de la sexualidad es muy amplio?

M.B.: Totalmente, creo que el abanico desde la mujer que nace hombre y se convierte en chica trans y hasta se opera para tener genitales femeninos, desde ese ángulo, hasta el hombre que debe sentir rechazo por el miembro masculino honestamente ni en la cárcel, ni en una isla desierta estaría con otro hombre, en el abanico en el medio hay un montón.

Tienes al heterosexual que si está borracho no tiene problema en besarse con un hombre y tener sexo, pero si tiene que elegir entre un hombre y una mujer, va a elegir a una mujer. Está el bisexual, que se puede enamorar tanto de un hombre como de una mujer, honestamente que le gustan las dos cosas. Luego, está el gay, que por ahí, cada tanto, tiene ganas de tener una historia con una mujer. Y también está el gay que no quiere nunca tocar una mujer, siempre irá con hombres y así.

Marco Berger
Foto de EM

La variedad de Marco Berger

D.D/CG: Hay una gran variedad…

M.B.: El abanico es tan amplio y no solamente en una curva como de A, B, sino en todas las dimensiones, así por eso también hay trans que le gustan las mujeres. Todo como en una dimensión de abanico, como si fuese un abanico 3D. Es tan amplio el espectro de la genitalidad, del deseo, del amor, que cada uno puede estar en un lugar totalmente diferente. Es como si en un lado estuviera el deseo por hombres, en el otro el deseo por mujeres, el otro sentirse hombre, el otro sentirse mujer, todos los colores abarcan y cada uno está en un lugar y mismo los que no quieren estar en un lugar, están en un lugar afuera. Bueno, cada uno sabrá y cada uno le pasa lo que le pasa.

Nadie puede venir, me parece a mí, a etiquetar y decir: “Si eres gay, solo hombres” o “si eres heterosexual, no puedes acostarte con hombres”, por ahí puedes ser heterosexual y tener deseo porque uno te gustó mucho y después seguir estando con mujeres, no cambiar eso, digamos.

Foto de «Plan B», de Marco Berger

Del papel a la pantalla

D.D/CG: Cuidas mucho los elementos expresivos en tu cine, a la hora de pasar el guion a la realización, ¿te cuesta llevar ese factor desde la perspectiva que tú quieres?

M.B.: No, me parece que al contrario, parece que a veces es más difícil que alguien entienda un guion. Creo que los guiones son claros, pero son mucho más claras las películas. El viaje mío se entiende mucho más una vez terminado, que en el guion. Porque el guion es para mí, es para ayudarme a acordarme por qué lugares quiero ir, a qué lugares quiero llegar… En realidad, por eso se llama guion, es como una guía personal para poder bajar lo que tengo en la cabeza. Lo que sí está bueno es lo que tengo en la cabeza, nunca sé lo que es hasta que esté terminado y cuando está terminado, lo descubro, ¿no?

Es como un bebé en la panza, que uno se imagina la cara y hasta que no nace, no sabes… Pero sí, me parece. No me cuesta demasiado, me cuesta el cansancio siempre y agotamiento filmar, bueno, no filmar, si yo tuviese alguna especie de beca que alguien me diga: “Bueno, tienes casa, comida y ropa eterna”, diría: “Bueno, yo podría trabajar de filmar películas mucho más tranquilo de cómo cuando filmo». Yo hay películas que las filmo en nueve días, pero por ahí, honestamente, necesitaría 25 para pasarlo mucho mejor, ¿no? Pero bueno, hoy hago cine independiente, pero no, no me cuesta tanto saber lo que quiero. Como otras veces, tengo claro lo que quiero y lo puedo trasponer a la cámara.

Marco Berger
Foto de «Ausente», de Marco Berger

La inspiración de Marco Berger

D.D/CG: En las películas temas como la represión sexual, en “Ausente” temas más complejos, ¿en qué te inspiras para tratar tus obras? ¿Y hay siempre alguna de tus vivencias en tus películas?

M.B.: Hay factor de mis vivencias, pero no en todas. Hay cosas, obviamente. Entonces, lo que miré durante toda mi vida hasta los 31, que empecé a filmar, después de reflejarlo, yo seguí viviendo. Tampoco estoy en una burbuja, piensa que a mí no me conoce nadie, entonces, el mundo sigue pasando y sigo tratando de reflejarlo. En la mayoría, son fantasías, tienen que ver con fantasías personales, con cosas que a mí me gustaría mostrar del mundo, cosas que yo siento que comprendo sobre el mundo y casi todo está sostenido sobre fantasías. Hay un par de películas que toman cosas mías personales y las aplico.

Creo que hay un solo corto que es casi una experiencia personal puesta en él, que se llama “El primo”. El resto es casi siempre fantasías. El mejor ejemplo que tengo para eso es la película “Hawaii”. Mi papá es dueño de la casa dónde está filmado y yo un montón de veces, en el verano, fui a esa casa a estar, muchas veces a escribir guiones y eso. Es como que “Hawaii” representara una fantasía que nunca me pasó, que podría estar escribiendo ahí, que me caiga un hombre a la puerta y yo poder ayudarle a trabajar y que nos enamoremos, pero no pasó. Entonces, muchas veces son como juegos personales míos, fantasía mías, morbos míos, que los pongo y los vuelco en una película. Eso ahí se genera con el placer personal de poder sentir que mis sueños y fantasías las puedo plasmar en una obra.

Foto de «Un rubio», de Marco Berger

El morbo de lo sensual

D.D/CG: ¿Es difícil no caer en la morbosidad gratuita que muchas veces, sin querer, con escenas sexuales se hace? 

M.B.: No para mí, porque soy muy cuidadoso en saber que filmo lo que necesito. Si un día filmase una película sobre un Taxi Boy, o sobre un actor porno, ahí quizás vería la necesidad de mostrar, pero siempre mostraría lo que es necesario para la película, no sé si mostraría de más.

Me pasa mucho con “La vida de Adèle”, por ejemplo. Es una película que no puedo criticar, para mí, es una obra de arte, es hermosa, pero sí reconozco que la parte de sexo es la única parte de la película que para mí sobra. No sé si necesita estar, como que no cambia. Esté o no esté, no nos suma nada, no sé si resta, pero seguro que, para mi gusto, es muy personal, no suma. Entonces sí, me parece que uno a veces puede pecar de querer mostrar de más, pero con la desnudez también.

Marco Berger
Foto de «Taekwondo», de Marco Berger

La desnudez en el cine de Marco Berger

D.D/CG: ¿Con la desnudez?

M.B.: Antes sí tenía como un problema yo de si la desnudez o no, después dije: “El problema de la desnudez, no es un problema mío”. Es un problema social de última, entonces, si yo por poner hombres desnudos va a subir la vara de 18 o 16 años para ver la película o no, es un problema que todavía tiene la sociedad con la desnudez. Yo lo superé, entonces, de última, todavía, es un problema de la gente, no un problema mío.

Si es desnudez, por desnudez, no, pero si es desnudez como en “Taekwondo”. El principio, que yo estoy realmente retratando un pibe que se mueve en pelotas por la casa y que anda desnudo. Estoy retratando eso, me parece perfecto mostrarlo, pues lo que estoy contando es eso. Un gay que viene, como si fuese espía, a una casa llena de heterosexuales y uno, que encima tiene el pito muy grande, anda desnudo por todos lados y lo que eso implica en su fantasía. Entonces, es parte de la película y es obvio que lo tengo que mostrar, no lo puedo ocultar.

Foto de Directores AV y Festival de Berlín

La homofobia social

D.D/CG: Hablando de la sociedad, estamos en una época en la que con las redes, tenemos más conocimiento del mundo, tendríamos que tener menos ignorancia del colectivo LGBT, pero en países de Sudamérica o en Europa con Rusia, se sigue persiguiendo a la gente por su sexualidad… ¿Por qué crees que no se consigue ese avance social?

M.B.: Porque es muy complicado. Es cambiar una estructura social. Yo creo que la homosexualidad aceptada llegó hasta los griegos. A partir del catolicismo y todo Occidente, se heteronormalizó y se prohibió, entonces, es como ir contra 2019 años de historia del mundo. Entonces, es muy difícil cambiarlo y pensar que los movimientos fuertes gays nacieron en los 60, 70, o sea que no es tanto tiempo. No son ni 50 años. Ya hay un cambio enorme y hay un cambio muy profundo en las grandes urbes del mundo, pero el cambio es muy lento y muy de a poco.

Hay que cambiar no solo la estructura con respecto a la sexualidad, sino estructuras mucho más profundas. Es más, yo a veces creo que los grandes problemas del mundo y que tienen que ver también con la economía y todo, tienen que ver con represiones sexuales, como que uno dice que no parece importante eso, si justo un montón de problemas sexuales se resolviesen, la gente no… Es como que, a veces, la gente que por ahí tiene represiones sexuales, transforma su deseo en el dinero y así el mundo se oscurece, por así decirlo. Pero bueno, es algo muy enquistado, es muy duro, que se endurece y aparte son estructuras que en un momento se trabajan como si fuese la sociedad cemento fresco.

Marco Berger
Foto de Paul Katzenberger

Las estructuras solidas

D.D/CG: Es algo muy fijo…

M.B.: Entonces, cuanto más tiempo pasa, más el cemento se transforma en piedra, entonces eso transformarlo de nuevo lleva muchísimo tiempo. Creo que las cosas que yo hago, como mi cine, es un granito de arena para ir cambiando eso en el tiempo, pero no es algo simple, no es de la noche la mañana. El mundo para mí va a cambiar, ni siquiera sé si lo voy a ver yo, ojalá.

El día que en el país hoy más homofóbico, un nene de 5 años pueda llegar a la casa y decir que tiene un novio, que es otro nene de 5 años y que a nadie le importe, que a nadie le parezca raro, que sea lo mismo como hoy cuando un nene dice: “Tengo una novia en el colegio” y todo el mundo disfruta y se ríe. El día que un nene pueda hacer lo mismo, que ya no sea ni siquiera un problema; de que alguien tenga que estudiar mis películas y decir: “¿De qué estaba hablando este pibe?”. Ese es el día que cambiaría.

Foto del Festival de Cine de San Sebastián

El recorrido LGBT en los Festivales de Marco Berger

D.D/CG: Dices que pones “un granito de arena con tu cine”, has estado en festivales tan importantes como el de Berlín, el de Cannes… ¿Crees que también el cine se está transformando? ¿Se está dando más voz al colectivo?

M.B.: Bueno sí, claramente sí. Todavía hay un montón de festivales que no. Por un lado, por ejemplo, Berlín es bastante pionero en la temática, pero hace ya unos años en Cannes hay un premio a la mejor película LGBT del festival, pero hay otros festivales que no. Por ejemplo, el Festival de Biarritz… Hay muchos festivales de cine latinoamericano en Europa, como el Festival de Biarritz, por ejemplo, que a mí nunca me invitó, es como que eso, no soy latinoamericano al hacer cine gay, no pertenezco a eso, ¿no? Como yo no existo, llaman a cualquier tipo de películas latinoamericanas, pero lo mío como es de temática gay no existe, no existo para ellos. Nunca me invitaron ni nada y no es una queja.

Simplemente mostrar eso, como que hay un montón de lugares donde lo gay siempre se aparta, es como otra cosa, como si el cine gay no fuese cine. Es como tener películas de terror, tener películas de lo que quieras y después, tener películas gays como un apartado. Como si fuese una especie de clase B, como que tienes el cine estándar y el cine gay parece que fuera lo mismo que el cine barato de terror. Es un prejuicio absoluto, que también va cambiando un montón con el tiempo y cada vez se va transformando más. Yo noté mucho eso, lo noté un montón.

Marco Berger
Foto de «Taekwondo», de Marco Berger

El cine gay y los Festivales de Cine

D.D/CG: ¿En algún festival lo percibiste más?

M.B.: Hay un montón de festivales, mismo el Festival de San Sebastián. Yo entré al Festival de San Sebastián por el Sebastiane Latino, pero tengo siete películas en mi haber y nunca se mostró una película mía en Horizontes Latinos en San Sebastián, o sea yo no soy un horizonte latino para San Sebastián, yo soy gay. Entonces, sí, sigue habiendo totalmente un espacio de homofobia, me da la sensación. O no mostrar lo que ellos sienten, Europa, lo que muchas veces es para ellos latinoamericano, ¿no? Muchas veces en Europa, a Latinoamérica solamente le presta atención si tiene que ver con la problemática indígena o un montón de otras problemáticas, pero como si, a veces, fuese el deseo de lo que ellos quieren que Latinoamérica sea.

“Taekwondo” es una película latinoamericana, pero como representa mucho esta cuestión argentina de que está medio Europa metido ahí, que vinieron en un montón de generaciones, tampoco parece ser latinoamericana, porque parece que no representara la mirada europea sobre lo qué es Latinoamérica. Estoy seguro que si yo mañana hago alguna película gay sobre aborígenes del norte argentino o de cataratas del Igazú, eso sí llamaría la atención, porque es como: “¡Ah, bueno, son gays, pero son indígenas”. Hay una cosa todavía ahí, como un prejuicio, como si lo puramente gay no pudiera ser latinoamericano, por así decirlo. Pero bueno, ahí, por eso tiene que ver con la inclusión de los gays en los festivales en general y yo metí lo de latinoamericano, lo de la representación o no de Latinoamérica y que en un punto, Latinoamérica es todo, hay un montón de representación.

Foto del Festival de Cine de San Sebastián y Santiago Rojo

La representación LGBT en el cine

D.D/CG: La representación global del colectivo se da más visibilidad de los gays, que del lesbianismo, la bisexualidad… ¿Por qué hay esas diferencias?

M.B.: Eso tiene que ver también con el machismo del mundo. Hay más directores de cine hombres que mujeres. Entonces, si hay 20 directores de cine hombres, hay dos que por ahí hacen cine gay, pero como de por sí de los 20 directores cine, por ahí hay solo tres mujeres, de las tres mujeres, quizás una sola hace cine gay o ninguna de las tres. En principio tiene que ver con eso, con que el mundo es muy machista todavía y los lugares de mayor poder políticamente, artísticamente, en general lo ocupan más hombres que mujeres.

Entonces, simplemente, creo que tiene que ver con eso, no porque las mujeres cineastas no quieran representarse, sino que les es más complicado. Así como me es más complicado a mí como gay conseguir fondos para una película, también es más complicado para una mujer, quizás, conseguir fondos hoy, ¿no? Se va transformando y cada vez hay más directoras y más cine femenino, por así decirlo. Creo que tiene que ver con la estructura del mundo, hoy el mundo sigue siendo un mundo manejado por hombres. Entonces, desde ese lugar, el gay es una minoría, la mujer también es una minoría y la mujer lesbiana también es una minoría.

Marco Berger
Foto de «Hawaii», de Marco Berger

La infancia y la homosexualidad, según Marco Berger

D.D/CG: En los personajes de Disney, siempre hay polémica con la homosexualidad, ¿se debería fomentar personajes LGBT en películas infantiles? 

M.B.: Pienso que sí, que lo deberían hacer. ¡Qué se yo! Lo que pasa que uno a veces no entiende muy bien si Disney es Disney o Disney es lo mismo que Google, que Amazon, que iPhone, digo, son estructuras comerciales. Entonces, si un día le ven la beta comercial sí, se ve que por ahora no le ven la beta comercial. No ven la beta de que un padre lleve a los hijos a ver una historia de amor gay, siempre está medio oculta, ¿viste? Se dice que en “Frozen” una de ellas podría ser lesbiana, pero no está muy dicho tampoco.

Para mí sería genial para que los niños entiendan, sería genial que haya una película de dos princesas que se enamoran entre sí o un rey que quiere que su hija encuentre un príncipe y termine encontrando una princesa pero no, no, me parece que también es mucho pedir. Son cosas que van a tardar mucho tiempo en naturalizarse. Por eso, Disney como Disney, pensar que Disney es algo bueno y una fantasía es una fantasía nuestra. Disney es una empresa económica que busca hacer dinero y tiene una estructura muy fuerte y muy difícil, supongo que, de domar.

Foto de «Mariposa», de Marco Berger

El avance del cine infantil con el colectivo LGBT

D.D/CG: ¿Todavía les cuesta a los padres ver esa parte de la infancia? 

M.B.: Quizás con el tiempo se vaya transformando, ni me quiero imaginar qué sería de hacer una película con un príncipe trans y que se transforme en princesa, ¿no? Pero bueno, son cosas que, quizás, con el avance que hay, pasen 10 años y no, y quizás pasen 50, no lo sé. Sé que es posible, porque en la televisión misma hoy en el mundo, en series totalmente populares, hay protagonistas gay y que son amados por el público.

A veces se enamoran más de las historias gays como en “Élite”, que parece que la historia más importante fuera la del árabe con el otro chico, que el resto. Entonces, eso se ve que alguien le verá la beta comercial e irá creciendo, no lo sé, pero sí. En el mundo infantil todavía los padres tienen como mucho miedo.

El mundo heteronormativo cree todavía que la homosexualidad fuese contagiosa, ¿no? Entonces, bueno, piensan: “Si yo llevo a mi hijo a ver una película gay, lo voy a transformar”, es que todavía tienen esa visión. Claramente, si a un varón de 6 años le gustan las chicas, por más cosas que hagas para que sea gay, va a encontrar la forma de escaparse hasta acostarse con una mujer, eso lo sabemos. Así como nosotros los gays, muchas veces nos tuvimos que escapar para estar con un hombre. Socialmente todavía existe esa fantasía me parece.

Marco Berger
Foto de Roberto Rippa

El futuro de Marco Berger

D.D/CG: ¿Cuáles tus próximos proyectos?

M.B.: Estoy por estrenar dentro de poco una película que se llama “El cazador”, si todo sale bien, se estrena en abril, por lo menos en Argentina, no sé en el mundo. Después, bueno, tengo un guion escrito que estoy tratando de ver si lo filmo, supongo que por los tiempos que lleva Argentina, al fin del 21.

Como me gusta mucho el cine independiente, quizás, en algún momento filmo alguna película antes por mi cuenta. Bueno eso, como que no lo sé todavía, pero siempre tengo cosas y tengo un documental por estrenar. Siempre estoy con bastantes cosas. Ya es suficiente que tengo una película por estrenar y una escrita, o sea que con eso alcanzaría por ahora.

Puedes leer la crítica de Un rubio, película dirigida y escrita por Marco Berger, pulsando aquí.

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