Netflix estrenó este 2019 una de las series más esperadas para los fans del género de terror: Marianne. Dirigida por Samuel Bodin, director de la miniserie «T.A.N.K» y de la ficción de la pequeña pantalla «Lazy Company». Protagonizada por Victoire Du Bois, conocida por papeles en películas como «El sueño de Gabrielle» o «Call Me By Your Name», siendo ésta su primera serie. Ha sido uno de los grandes descubrimientos de la plataforma, acumulando bastantes análisis positivos por parte de la crítica especializada. Disponible en Netflix desde el 13 de septiembre.



Marianne

Crítica de ‘Marianne’

Ficha Técnica

Título: Marianne
Título original: Marianne

Reparto:
Victoire Du Bois (Emma Larsimon)
Mireille Herbstmeyer (Señora Daugeron)
Lucie Boujenah (Camille)
Tiphaine Daviot (Aurore)
Patrick d’Assumçao (Padre Xavier)

Año: 2019
Duración: 45 min. por episodio apróx.
País: Francia
Creadores: Samuel Bodin
Guion: Samuel Bodin & Quoc Dang Tran
Fotografía: Philip Lozano
Género: Terror
Distribuidora: Netflix

Filmaffinity

IMDb

Tráiler de ‘Marianne’

Sinopsis de ‘Marianne’

Una famosa escritora de terror regresa a su ciudad natal, donde descubre que el espíritu maligno que la acecha en sus sueños, está sembrando el caos en el mundo real. (NETFLIX).



Marianne
Foto de Netflix

La venganza se sirve en plato frío

El mundo de las brujas parece no tener fin en el mundo del cine y de las series. Marianne es la nueva ficción de Netflix en abordar esta temática desde una visión moderna, mezclada con la leyenda de antaño sobre las servidoras del demonio. La serie de Samuel Bodin, formada por ocho episodios, comienza a fuego lento, entremezclando la tensión con un clima más desenfadado. Este mix puede provocar en el espectador cierta perplejidad de hacia dónde va la serie, pero después de los primeros episodios, tornará a su verdadera esencia: terror que provoca escalofríos en el público. El guion se construye a partir de las propias leyendas urbanas ya conocidas, pero reescribiéndola para crear el propio mito de Marianne. Una telaraña que va cosiéndose poco a poco, que culminará con un desenlace que sobrecogerá al espectador hasta el último minuto. Sin contar el epílogo.

Por otro lado, la historia se centra en Emma Larsimon y su relación con las artes oscuras. Como se ha mencionado antes, el resultado no termina de ser totalmente brillante por inestabilidad de los primeros episodios. En ocasiones, la forma de actuar de Emma y las situaciones provocadas no terminaban de casar con el gran atractivo de la serie. Sin embargo, se endereza el camino y el factor personal de Emma permite comprender el universo que se esconde tras su personaje. Una contradicción en sí misma, que da esa emotividad necesaria y evita que se convierta en un personaje planos sin ninguna motivación. La relación con el resto de personajes se ve justificada y logra que entre ellos haya un enriquecimiento interpersonal. Una historia de pueblos que va más allá del aquelarre y crea un mapa de conexiones interesante.

Marianne
Foto de Netflix

El desenfado francés

El primer enfrentamiento interpretativo en Marianne viene de la mano de Victoire Du Bois como Emma y Mireille Herbstmeyer como la señora Daugeron. Herbstmeyer es toda una sorpresa, una desconocida para el gran público y ofrece una interpretación alocada, pero sin caer en el histrionismo excesivo. Aturde, su actuación no verbal es perturbadora y se mete de lleno en su personaje. Después, Du Bois va de más a menos, siendo algo irritante en el primer contacto con el público, terminando en una metamorfosis que no la convierte en la mejor de la serie, pero defiende su protagonismo con creces. Por su parte, Lucie Boujenah como CamCam enternece al público y termina por metérselos en el bolsillo. Pese a ser un personaje secundario, da fuerza al de Emma. Ambas forman un dúo dinámico que funciona en pantalla.

Tiphaine Daviot, Ralph Amoussou, Mehdi Meska y Bellamine Abdelmalek interpretan a Aurore, Séby, Tonio y Arnaud, respectivamente. Los actores se meten en la piel del grupo de la infancia de Emma. Los cuatro actores tienen una naturalidad en pantalla que es de apreciar, todos calan a la perfección la personalidad de sus personajes. Únicamente Amoussou se ve un poco fuera de lugar dentro de su papel, dado que termina sucumbiendo al maniqueísmo interpretativo. Demasiado rígido. Por otra parte, Daviot como Aurore es un placer culpable. Personaje incomprendido, lleno de claroscuros, que termina congeniando con los espectadores. Por último, mencionar la gran participación de Patrick d’Assumçao como el padre Xavier, con fuerza y gran personalidad. También aplaudir a Corinne Valancogne y Pierre Aussedat como los padres de Emma. Dan ese esperpento interpretativo que encaja con el entorno sobrecogedor que les rodea.

Samuel Bodin
Foto de Netflix

Marianne, c’est tout

Uno de los puntos fuertes de Marianne es la realización técnica y trabajo en post-producción de la serie. El efecto de fábula de cuento da un toque misterioso y de mito a cada episodio. La manera de crear el efecto de estar en una leyenda la da el propio pueblo que cobra vida a lo largo de toda la serie. Elden se convierte en un personaje más. Los efectos visuales y sonoros permiten meter el miedo en el cuerpo del espectador, aunque tristemente, lo que no esté tan bien conseguido sea la figura del demonio que acompaña a Marianne. Es más perturbador ver a los propios personajes poseídos por Marianne que a ella en sí. La utilización de referentes del suspense y terror como Edgar Allan Poe, esas reflexiones literarias aportan singularidad a la ficción. Una muy buena construcción del género en su vertiente psicológica.

Bodin se inspira en títulos de gran éxito de los últimos años como “Hereditary” o “La bruja”, salvando las distancias. La estructura visual y técnica bebe de estos filmes, aunque lo concluye de una manera menos virtuosa que dichas cintas, pero llega a su cometido. Luego, los colores apagados y fríos dan una imagen más angustiosa. La dirección fotográfica es exquisita, acompañada de una realización artística muy elegante y tenebrosa. Hay un cuidado de los detalles muy importante, incluyendo los símbolos herejes y creando la mitología en torno a Marianne, incluyendo la cancioncilla pegadiza infantil sobre su historia. La música creada para la serie es un acierto y enfatiza la acción de lo que se ve en pantalla. Por último, el ritmo es trepidante, en especial en los últimos episodios, aunque algo abrupto en su primera parte. Un resultado más que notable, que seducirá a fans del género.

Samuel Bodin
Foto de Netflix

Conclusión

Marianne es una serie que va de menos a más, acabando por enganchar al público con su ambiente perturbador. Crea una mitología inspirada en leyendas ya conocidas por el gran público, pero dándole su propio toque. Unas interpretaciones atractivas, en especial la de Mireille Herbstmeyer, tan perturbadora. Espléndida. Una realización técnica muy bien elaborada con un cuidado de los detalles importante. «Marianne nació un martes, estuvo feliz un miércoles, se casó un jueves, se hizo bruja un viernes» y triunfó en septiembre. Bienvenidos al aquelarre que envuelve y revoluciona a los espectadores que se dejen cautivar por esta serie francesa.

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