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A la mierda el 2020 (Death to 2020) es un experimento. Los creadores de Black Mirror, Charlie Brooker y Annabel Jones, han decidido hablar sobre los eventos de este año usando la comedia. Pareciera inadecuado hacerlo, dado los sucesivos traumas colectivos que cargan los ciudadanos del planeta. Pero el género con que abordan estos eventos lo hace más fácil de digerir. Este género es la docucomedia (documental de comedia) o mockumentary. Desde el 27 de diciembre en Netflix. Puedes leer AQUÍ otra crítica realizada por Cinemagavia de esta película.



A la mierda el 2020

Crítica de 'A la mierda el 2020 (Death to 2020)'

Ficha Técnica

Título: A la mierda el 2020
Título original: Death to 2020

Reparto:
Samuel L. Jackson (Dash Bracket)
Hugh Grant (Tennyson Foss)
Lisa Kudrow (Jeanetta Grace Susan)
Kumail Nanjiani (Bark Multiverse)
Tracey Ullman (The Queen)
Samson Kayo (Pyrex Flask)
Leslie Jones (Dr. Maggie Gravel)
Diane Morgan (Gemma Nerrick)
Cristin Milioti (Kathy Flowers)
Joe Keery (Duke Goolies)
Lily Sullivan (Amy)

Año: 2020
Duración: 70 min.
País: Estados Unidos
Director: Al Campbell, Alice Mathias
Guion: Charlie Brooker, Alan Connor, Jason Hazeley, Thanyia Moore
Fotografía: Jamie Cairney
Música:
Género: Comedia
Distribuidor: Netflix

Filmaffinity

IMDB

Tráiler de 'A la mierda el 2020 (Death to 2020)'

Sinopsis

Una mirada cómica al año que todos queremos terminar a través de los ojos de los comentaristas peor informados que jamás hayas conocido. De los creadores de "Black Mirror". (Netflix)

Dónde se puede ver la película



El tema de Death to 2020

Al espectador puede parecerle que en A la mierda el 2020 (Death to 2020) el gran protagonista es el 2020. De ahí el interés de los directores en hacer una revisión de todo aquello que se ha vivido. Desde los incendios de Australia, el asesinato del líder militar iraní Soleimani que causa la (casi) tercera guerra mundial, el impeachment a Trump, la reunión del cambio climático en Suecia, el Brexit, la salida de la monarquía de Harry y Meghan, los inicios de la pandemia en Wuhan y su expansión por el mundo.

También se hace un recuento de los premios Óscar, las intrigas de las elecciones de Estados Unidos, la incredulidad ante el virus, las protestas por el Black Lives Matters, las redes sociales, referencias de la cultura pop como Game of thrones o Star Wars, la programación de Netflix como The crown y Tiger King, el comportamiento y la vejez de Biden, y la posible vacuna. Es evidente el racismo y la crítica hacia Trump. Por lo que el espectador se pregunta si es intencional o solo es un recurso humorístico.

Sin embargo, el gran protagonista de A la mierda el 2020 (Death to 2020) no es el 2020. Este año y sus eventos son una excusa porque el tema de este documental es político. Y es político por la exposición sucesiva de las diferentes perspectivas acerca de los hechos, haciendo especial énfasis en Estados Unidos.

Esto es su fortaleza y su debilidad. Es su fortaleza porque A la mierda el 2020 (Death to 2020) busca hacer memoria. Con tantos eventos al mismo tiempo, pareciera que este año se reduce a un evento, y pocos recuerdan cómo inició. Por ende, el espectador hace un repaso de lo que ha vivido. Es también su debilidad porque es sesgado; se concentra (en su mayoría) en la política de Estados Unidos. A la mierda el 2020 (Death to 2020) hace crítica y juega a la opinión política. Pierde su esencia inicial de ser más global y dejar a un lado otros eventos en otras latitudes.

A la mierda el 2020
Copyright Netflix

La docucomedia

El documental ha sido la estrella en los últimos años. Un sin fin de proyectos audiovisuales se amparan en este formato para presentar una historia real. Por lo que parece que si se quiere hacer memoria de lo vivido en el 2020, el documental sea apropiado. Pero la misma seriedad del formato sería inadecuado porque los hechos son recientes y sensibles. Y dado que para la mayoría de los espectadores, el 2020 fue un infierno, resulta necesario abordar el documental de otra manera. De ahí la docucomedia o monkumentary.

Este estilo de documental busca usar la comedia sea por medio del humor negro, la ironía, la parodia o la sátira, para hablar sobre eventos que han ocurrido. También se suele representar eventos falsos que parecen verdaderos, de ahí deriva el origen de la palabra inglesa mock (falso) y documentary (documental).

Ejemplos clásicos son Land Without Bread (1933) de Luis Buñuel y el programa de radio de Orson Welles The War of the Worlds (1938). También se puede mencionar David Holzman's Diary (1967) de James McBride, Take the money and run (1969) y Sweet and Lowdown (1999) de Woody Allen, Dark side of the moon (2002) de William Karel, Konspiration 58 (2002) de Johan Lofstedt, y Borat: cultural learnings of America for make benefit glorious nation of Kazakhstan (2006) de Larry Charles.

Además se ha explorado en la televisión en diversas series, siendo las más actuales Parks and Recreation (2009–2015), The Office (2005-2013), Arrested development (2003–2019), y Modern Family (2009–2020).

Death to 2020
Copyright Netflix

A la mierda el 2020 (Death to 2020): una docucomedia

A la mierda el 2020 (Death to 2020) es una parodia que presenta desde la opinión política los eventos reales por medio de entrevistados. Estos entrevistados son actores que representan en su mayoría ficticias personalidades, científicos, agentes, políticos y ciudadanos corrientes. La excepción es la Reina Isabel II.

Los actores son Hugh Grant como el historiador Tennyson Foss, Joe Keery  como el influencer Duke Goolies, Lisa Kudrow como la portavoz del goberno Jeanetta Grace Susan, Leslie Jones como la psicóloga Dr Maggie Gravel, Tracey Ullman como la Reina Isabel II, Samuel L. Jackson como el periodista Dash Bracket, y Laurence Fishburne como narrador.

La estructura de A la mierda el 2020 (Death to 2020) busca satirizar el 2020 como documental histórico y aquí entra la primera fortaleza. No se toma en serio a sí misma. No busca ser un documento, desea ser catarsis. La segunda fortaleza es la comedia. Sin humor, el proyecto carece de sentido y propósito. Pero esto también es una debilidad, pues a la media hora del documental, se siente pesado debido a la repetición de chistes y falta de material. Es difícil escribir comedia. El humor es un arte que necesita tiempo. Y la premura pudo pasar factura a Brooker y Jones.

Y la tercera fortaleza son los actores. Sus personalidades también buscan deconstruir la figura del experto, del "opiniólogo" que tanto inundó el 2020. A la mierda el 2020 (Death to 2020) no funciona sin ellos. Y depender de los actores puede ser contraproducente para los directores pues evidencia fallas en el guion.

Charlie Brooker
Copyright Netflix

Conclusión de 'A la mierda el 2020 (Death to 2020)'

La intención de A la mierda el 2020 (Death to 2020) es reír ante un año bastante difícil y desafiante. Esta intención se cumple en los primeros 30 minutos, y es loable la sátira hacia Netflix. Si al espectador le gustan los sketchs de Saturday Night Live, disfrutará entonces de esta docucomedia porque es su referente más cercano. Quizás esa sea la lección: no tomarse todo tan en serio. A la mierda el 2020 (Death to 2020) sirve para pasar un rato, y nada más.

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