En 2005 comenzó la emisión, en el canal argentino El Trece, de Mujeres Asesinas. Bajo la producción de Pol-ka. La ficción sudamericana está basada en los libros homónimos de Marisa Grinstein. Contó con cuatro temporadas y un total de 78 episodios hasta 2008. Fue emitido internacionalmente en países como Canadá, Estados Unidos, Perú, Colombia, entre otros. En España se retransmitió en TVE. La antología argentina se llevó varios premios durante sus años de emisión en certámenes como los premios Clarín y los premiso Martín Fierro, incluyendo a mejor serie, dirección y actriz principal. Se alzó con el premio Martín Fierro de Oro en 2005, máximo reconocimiento por parte de la Asociación de Periodistas de la Televisión y Radiofusión Argentina. Llegó a tener adaptaciones en Colombia, México, Ecuador, Italia, República Dominicana y Estados Unidos.



Mujeres asesinas

Crítica de ‘Mujeres asesinas’

Ficha Técnica

Título: Mujeres asesinas
Título original: Mujeres asesinas

Reparto:
Cecilia Roth
Cristina Banegas
Nacha Guevara
Bárbara Lombardo
Julieta Díaz

Año: 2005-2008
Duración: 60 min. por episodio apróx.
País: Argentina
Creadores: Marisa Grinstein
Guion: Liliana Escliar, Diego Barrido, Walter Slavich, Marcelo Slavich, Marcos Carnevale, Daniel Romañach, Carlos Perrotti, Alejandro Alem, Adrián Suar & Marisa Grinstein
Fotografía: Alejandro del Campo, Martín Sapia y Guillermo Zappino
Género: Drama
Productora: Pol-Ka Producciones

Filmaffinity

IMDb

Tráiler de ‘Mujeres asesinas’

Sinopsis de ‘Mujeres asesinas’

¿Qué distingue a un hombre asesino de una mujer asesina? Que la mujer no apuñala una vez sino hasta que se le acabe la fuerza. No pega un tiro, vacía el cargador. Y que por los siglos que pasó confinada a la cocina, su ingrediente favorito es el veneno. Las mujeres de esta serie tienen algo en común: esperaban una vida mejor.

Se muestran historias llenas de horror y suspense basadas en homicidios reales. Son casos de mujeres con una vida tan cruel, dolorosa y compleja que para sobrevivir, tienen que matar. Un compendio de locura y extravío, y una riquísima indagación psicológica acerca de los modos en que la violencia y el deseo de muerte se apropian de la mente femenina. (POL-KA PRODUCCIONES).



«Yiya Murano, envenenadora». Foto de Pol-Ka Producciones

La antología del empoderamiento femenino

Mujeres asesinas desde 2005 hizo un análisis sobre el papel de la mujer en una sociedad heteropatriarcal y con una lucha contra la normalización de la violencia de género. La serie televisiva durante sus 78 episodios muestra de una forma cruda, en cada episodio, los casos de diferentes mujeres, que por motivos de fuerza mayor, acaban asesinando. No se puede negar que los guiones de la ficción, basada en hechos reales, tienen una verosimilitud y crudeza que deja helado al espectador. Consiguen recrear y dar personalidad a cada caso, realizando episodios desgarradores como “Clara, la fantasiosa” o “Irma, la de los peces” hasta capítulos más sencillos como “Sofía, nena de papá”. Como resultado final, tiene una gran calidad narrativa con un trasfondo social impactante, alejándose de los elementos telenovelescos para centrarse en un drama social. Un análisis de la violencia en el propio ser.

Realiza una construcción humana que no busca la lástima. En ningún momento hay una intencionalidad de tildar de inocente a una victimaria, pero sí busca narrar el contexto social, afectivo, emocional y psicológico de todos los personajes que intervienen en él. Es importante subrayar la dificultad de mostrar los hechos de forma imparcial, pero consigue hacerlo, aunque haya momentos de aumento del dramatismo para otorgar mayor impacto en el espectador. Las historias de estas mujeres penetrarán en el público, provocando la reflexión sobre los acontecimientos narrados. Los guionistas consiguen crear un contenido profundo, nada banal y que permite conocer más de la naturaleza femenina. No es extraño que los temas que se exponen son muy diversos: desde la violencia intrafamiliar, los celos enfermizos, el fanatismo religioso hasta la prostitución forzada. Lo único que no termina de casar es la organización de episodios por temporada.

Mujeres asesinas
«Clara, la fantasiosa» y «Lucía, memoriosa». Foto de Pol-Ka Producciones

El talento se viste de mujer

No se puede dudar que uno de los principales atractivos de las series son la elección de las actrices protagonistas para cada episodio. En Mujeres asesinas han pasado nombres ilustres de la industria argentina como Cecilia Roth, Cristina Banegas o la mismísima Nacha Guevara. La calidad interpretativa de las actrices principales es indudable, dando actuaciones muy personales, alejadas de arquetipos y florituras. Todas ellas se despojan de adornos y hablan desde una verdad, una expresividad humana irrefutable. La frustración, el dolor, la locura… dejan huella en sus expresiones. No dudan en poner toda la carne en el asador. No es extraño que varias de ellas repitieran como protagonistas en distintos episodios, porque se mimetizan con sus personajes. Actuaciones brillantes que elevan el guion que hay detrás.

Es importante destacar sobre todo la labor interpretativa de algunas de estas actrices, pese a que todas estén soberbias. Roth realiza un fantástico trabajo con “Clara, la fantasiosa”, llegando a perturbar al espectador por su tremenda interpretación de la esquizofrenia. Nacha Guevara demuestra con “Yiya Murano, envenenadora” por qué es una de las artistas más reconocidas de Argentina. Dolores Fonzi como la célebre “Claudia Sobrero, cuchillera” dejo a más de uno con la boca abierta, mientras que Leonor Manso emocionó al público con “Ofelia, enamorada”. Además, se han podido ver a grandes figuras actorales como Andrea del Boca en uno de sus papeles más angustiosos de su carrera como “Sonia, desalmada”. Hay que terminar con una de las actuaciones que quedó en la retina de los espectadores y no es otra que Cristina Banegas como “Emilia Basil, cocinera”, extraordinaria y soberbia.

Mujeres asesinas
«Ana María Gómez Tejerina, asesina obstinada» y «Emilia Basil, cocinera». Foto de Pol-Ka

Como la vida misma

Una de las características más especiales de Mujeres asesinas era su estética. La dirección artística utilizaba unos colores que se atribuían al dolor, a la desesperanza y a una situación sofocante. Luego, había un gran trabajo en la composición de espacios y de puesta en escena, para acercarlos lo máximo posible a la realidad. El vestuario y maquillaje evitan caer en la plasticidad para ir a una caracterización más natural. La serie se representa por no tener una dirección fotográfica experimental, sino más bien cerca del documental, desde una visión más natural. La iluminación es fundamental en varios episodios, aunque en ocasiones, baja la calidad visual por el exceso de sombras en pantalla. No hacer la serie tan estilizada, permite que obtenga una esencia de cotidianidad. Las escenas sexuales son muy explícitas, siendo a veces algo incómodas por su contenido o al no estar totalmente justificadas.

Hay que comentar que la adaptación con respecto al libro se ha producido de una manera orgánica. Mantiene la parte esencial de lo que está plasmado en la obra original. La entrada de la serie, recreando las distintas portadas de los libros originales, es preciosa, aunque mantiene esa atmósfera de perturbación. El significado de la mariposa parece una buena analogía con lo que significa la serie y la huella que va dejando durante su recorrido en la introducción. Una elegancia que aleja a la ficción de otras producciones de menor calidad del país americano. Por último, comentar que la banda sonora que acompaña a los episodios y cada temporada está muy bien escogida, aunque a veces no encuentre su lugar en escena. En resumen, el resultado es más que satisfactorio y un referente de la ficción social y de género.

Andrea Pietra
«Sonia, desalmada». Foto de Pol-Ka Producciones

Conclusión

Mujeres asesinas es una antología que explora la naturaleza femenina desde un contexto social, emocional, psicológico y personal que permite al espectador reflexionar sobre la violencia contra la mujer en sus diferentes vertientes. Además, explora al propio ser humano y las razones que pueden esconderse detrás de un suceso tan trágico como un asesinato. Unas interpretaciones brillantes con unas actrices que son ya leyenda como Nacha Guevara o Cecilia Roth. Un guion crudo y sin aditivos, que viene bien acompañado de una realización técnica a su nivel. Desgarradora, impactante y profunda. Todo un ejemplo de la ficción humanística televisiva. No deja a ningún espectador indiferente.

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